COMPARATIVA DE LOS PRINCIPIOS DE GOEBBELS Y LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Blanca Escaño

Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, todos los medios de comunicación nos hablan de Igualdad, Machismo y Patriarcado; unos términos que son trasladados a la sociedad como una especie de mantra, como si de un instrumento mental se tratara con la finalidad de hacerlo llegar a toda la población.
Si atendemos a los Principios de Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda Política del Tercer Reich, podremos constatar su similitud con la ideología de género con ejemplos muy simples.
1- Principio de Simplificación y del enemigo único: Se trata de adoptar una única idea , un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
En el caso de la Ideología de Género el enemigo único sería el hombre heterosexual y todo lo que conlleva su esencia.

2- Principio del Método del contagio: Este principio trata de reunir varios adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
La Ideología de Género obviamente reúne al adversario en uno: el hombre heterosexual por el mero hecho de haber nacido varón.
3- Principio de la Transfusión: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.
De esta manera, el Feminismo de Género cuando algo se vuelve en su contra y carece de argumentos de peso, arremete contra el hombre con el mantra del machismo, patriarcado y el sometimiento de la mujer al hombre, mezclando lo que sucede en otras culturas con lo que raramente sucede en la propia.

4- Principio de la exageración y desfiguración: Se trata de convertir cualquier anécdota por pequeña que sea en amenaza grave.
En el caso que nos ocupa, la Ideología de Género tiene mucho que decir. El feminismo de género considera un bienintencionado piropo, por poner un ejemplo como un atentado contra la integridad moral de las mujeres. En resumen, se trata de generar alarma social.

5- Principio de la Vulgarización: Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grade sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además tienen una gran facilidad para olvidar.
De esta forma, la Ideología de Género se apodera de las masas a través de cursos, charlas y contando con la inestimable ayuda de los medios de comunicación el aborregamiento social está servido.
6- Principio de Orquestación: La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: “si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.
El patriarcado y el machismo son palabras que se repiten como un mantra, al igual que la perspectiva de género. Por poner ejemplos sencillos a este respecto.
7- Principio de Renovación: Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar al nivel creciente de acusaciones.
Respecto a este tema tienen mucho que decir las redes sociales. Existe un auténtico ejército de género muy bien organizado lanzando continuos mensajes, en muchas ocasiones absurdos, pero que no dejan indiferente a nadie.
8- Principio de Verosimilitud: Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas de informaciones fragmentarias.
Por ejemplo deconstruir los significados para darles otros, cambiando el fundamento inconsciente de la sociedad, es decir, crear una nueva hegemonía cultural bajo el lema: cambiemos las palabras y cambiarán las cosas. En este caso sería el lenguaje feminista: portavoces/portavozas….
9- Principio de la Silenciación: Acallar las cuestiones las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Un claro ejemplo sería cuando se emite una noticia sobre una custodia compartida y automáticamente interponen otra sobre la muerte violenta o el suicidio en condiciones extrañas de una mujer. Se trata de restar importancia a todo lo que favorezca al enemigo.
Otro ejemplo claro sería la omisión en los medios informativos de la existencia de denuncias falsas de mujeres hacia hombres en procesos de divorcio.
10- Principio de la Transfusión: Por regla general, la propaganda siempre opera a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
Aquí estaría representado el heteropatriarcado al que apelan continuamente las feministas de género. Han convertido todo lo masculino heterosexual en algo totalmente peyorativo a favor de lo femenino, homosexual e incluso asexual.
11- Principio de Unanimidad: Se trata de llegar a convencer a mucha gente de que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.
Aquí el Generismo o Feminismo de género tiene mucho que decir al respecto, puesto que automáticamente arrinconan, desprecian, humillan e incluso hacen perder el empleo a quien no piense como ellas. De esta manera existen muchas personas, incluyendo políticos, que no se atreven a discrepar públicamente haciendo ver que comulgan con la ideología de género, creando una falsa unanimidad.
En resumen, tanto los políticos como los medios de comunicación son los primeros interesados en dirigir a la masa social hacia donde ellos quieren sin importarles los métodos. Al fin y al cabo, a ellos no les importa lo que sea la verdad, sino lo que parezca la verdad. Se trata de crear conflictos para después imponernos leyes para hacernos creer que lo solucionan, sin importarles lo más mínimo las consecuencias.

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MUJERES IMPRESCINDIBLES Y OLVIDADAS

Blanca Escaño

Lucharon y luchan por ayudar a sus hijos, hermanos, maridos, nietos y a cambio, reciben represión y silencio.
Son amas de casa, periodistas, escritoras, dependientas, interinas, maestras, enfermeras, cuidadoras, pensadoras…. Mujeres dedicadas a diferentes profesiones, pero todas con una idea común: defender a sus familiares varones de las garras de la Ley Integral contra la Violencia de Género.

La mayoría son perseguidas por ello de diversas formas: económica, judicial, e incluso social. Mujeres que sufren otro tipo de maltrato mucho más sibilino e invisible que nadie quiere ver, porque no interesa que se sepa la verdad. Total con tal de echar la culpa al patriarcado todo vale.

Efectivamente: la mayoría de mujeres que defienden a estos hombres que un día cometieron el delito de casarse con la mujer equivocada y tener descendencia, son silenciadas y olvidadas tanto por la justicia como por los diversos ministerios. Cuando alguna de ellas intenta trasladar su problemática, las instituciones echan automáticamente el cerrojo Muchas incluso se encuentran desahuciadas económicamente tras invertir todos sus ahorros en pagar un abogado para su hijo, hermano, marido o nieto. Nadie las ayuda, nadie las escucha. Son mujeres invisibles para la sociedad, una sociedad dominada por la dictadura de género, en la que sólo se visibiliza el maltrato hacia un tipo de mujeres ocultando otro tipo de maltrato mucho más cruel y sibilino, el que sufren estas mujeres extraordinarias sin nombre.
Unas mujeres luchadoras cuyo único arma es la verdad, una verdad que a nadie interesa porque no generan negocio.

Últimamente todo son reivindicaciones femeninas, todos los medios de comunicación hablan del sometimiento y sufrimiento de las mujeres bajo el yugo del hombre….. Pero ¿Y estas mujeres que se dejan la piel y la salud por sacar adelante a sus familias? Nadie las respeta, porque todo el mundo las ignora.
Los poderes políticos se llenan la boca con el tema de la defensa de la mujer, sin asumir las consecuencias de los innumerables daños colaterales que aquello que dicen defender con el tema de la mal llamada violencia de género provoca, no sólo para los hijos habidos en la pareja, sino para la familia extensa de la rama paterna y para las nuevas parejas.

Únicamente se les da credibilidad a aquellas mujeres que alegan maltrato por parte de sus parejas, sin embargo, muchas de las que denuncian lo hacen con fines espurios, restando importancia a quien realmente sufre violencia. A nadie le interesa conocer lo que se esconde tras una denuncia de este calibre. Es la ley del todo vale para la mujer, que no tiene que demostrar en ningún caso que todo lo que denuncie o alegue en contra de su pareja es o no cierto.
Por este motivo, el trabajo de estas mujeres es doblemente valioso: en primer lugar porque lo hacen por defender a los suyos y en segundo lugar, porque intentan trasladar a la sociedad otro tipo de violencia tan real como oculta y que merece el mismo respeto que quienes denuncian cualquier otro tipo de maltrato.

Sin la historia de estas mujeres estaremos contando la historia de la mitad de la sociedad.

ETA, Patriarcado y Violencia de Género

Por Blanca Escaño

Entre los años 2000 y 2005, Jesús Eguiguren  entabló conversaciones secretas con la banda terrorista ETA, siendo Rubalcaba ministro de interior y Zapatero Presidente del Gobierno. Sospechosamente en esa época ya se iba fraguando por parte del partido socialista la implantación de una ley tan aberrante como diabólica que iba a tener como consecuencia la aplicación del derecho penal de autor en casos de violencia entre parejas de diferente sexo. Y no sólo esto, sino que el artífice de tales conversaciones con la banda terrorista fue un hombre maltratador convicto y confeso. Un hombre que ocupó el cargo de presidente de la Comisión de Derechos Humanos, entre otros.

Ignoro si la sociedad se ha preguntado cómo pueden darse unas casualidades de tan elevada magnitud: por un lado el alto al fuego de la banda terrorista en esos años y la implantación en 2004 de la Ley Integral contra la Violencia de Género, por otro. Es decir, eliminaron una violencia para implantarnos otra mucho más sutil y siempre bajo la premisa de la utilización del feminismo y del respeto hacia la figura de la mujer Y lo hicieron de la mano de un ministro de justicia, Juan Fernando López Aguilar, que posteriormente fue denunciado por su hijastro por un acto de violencia de género contra su mujer. Denuncia que quedó archivada por estar aforado y no ser juzgado de igual manera que el resto de los hombres que sufren este tipo de denuncias.

Para más Inri, el pasado 2 de mayo ETA comunicó su disolución con un comunicado en el que, sorpresivamente alegaron lo siguiente y cito textualmente: “Los y las ex militantes de ETA continuarán con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista y no patriarcal en otros ámbitos, cada cual donde lo considere más oportuno, con la responsabilidad y honestidad de siempre”

En primer lugar, hay que dejar claro que la banda terrorista jamás ha luchado contra el llamado sistema patriarcal, y que tampoco tiene razón de ser puesto que en Euskadi siempre ha existido el matriarcado, especialmente en los pueblos costeros y la lengua vasca carece de matices sexistas. Queda claro que, la izquierda abertzale ha visto la gallina de los huevos de oro en la ideología de género para lavar la cara de sus componentes. No comulgan con el sistema, pero entran en él a través del resquicio de la violencia de género y haciendo ver que luchan por los derechos de las mujeres en un auténtico atentado a nuestra inteligencia. Ellos que han utilizado a sus mujeres como reclamo en unas ocasiones y para perpetrar asesinatos, algunos de ellos muy sanguinarios.

Como ejemplo citaré a Idoia López Riaño, legendaria y sanguinaria terrorista con 23 asesinatos a sus espaldas (de padre salmantino y madre extremeña) que adujo para conseguir salir de la cárcel tras 23 años entre rejas que había sido abducida con 16 años por la banda terrorista y que se arrepentía por ello.
Sólo una persona tan fría como calculadora puede atreverse a teorizar sobre la violencia de género y escribir un texto para el prólogo del libro titulado “El Umbral del Dolor”. Una mujer que nunca mencionó la violencia de género ni al patriarcado cuando perpetraba un asesinato. Una mujer que nunca mencionó su preocupación por el sufrimiento de otras mujeres. Simplemente mataba porque estaba en contra de papá Estado, ése que ahora la ha dejado libre y al que se ha adherido como una lapa bajo la máscara del arrepentimiento y de luchar contra el sistema patriarcal.

Y así enlazamos a todos los partidos que se llaman a sí mismos de izquierdas EH Bildu que no sabe cómo lavarse la cara, Podemos, Izquierda Unida y el Partido Socialista, unidos en la encarnizada lucha de la defensa de la mujer. Siendo tan machistas o más incluso de aquellos partidos a los que critican en una vorágine de defensa disfrazada de la figura de la mujer. Utilizándonos con la única finalidad de conseguir votos.

No debemos olvidar que el propio partido socialista tiene en su historia episodios de discriminación hacia la figura femenina, comenzando por su oposición al derecho al sufragio universal durante la Segunda República. Algo que no les gusta escuchar.

Ahora bien, si miramos hacia los partidos de derechas, tampoco hay mucho que alabar. Todos conocemos la historia. El partido popular ha intentado dar un giro de 360º hacia el progresismo subiéndose al carro del feminismo de género con la intención de conseguir votos de mujeres. Intentando hacer alarde de algo que les queda muy grande.

Nosotras, señores políticos, no necesitamos a nadie que nos proteja, ni necesitamos perjudicar a nadie para sentirnos poderosas. Somos personas dotadas de inteligencia, habilidad, raciocinio y estamos capacitadas igual que el resto de los mortales. No necesitamos tratos de favor, porque eso sería denigrar nuestra inteligencia al más puro estilo machista que tanto critican.
Lo único que necesitamos los hombres y mujeres que componemos la sociedad son puestos de trabajo y vivienda dignos y unos sistemas educativo, sanitario y judicial desinteresados y libres de cualquier tipo de ideología. En definitiva, una sociedad en la que todas las personas tengamos cabida con los mismos derechos, oportunidades y obligaciones y con unos representantes políticos dignos que tengan en cuenta siempre que el poder emana del pueblo (de todo el pueblo), por el pueblo (por todo el pueblo) y para el pueblo (para todo el pueblo).

l día que tengamos todo esto claro, no existirá ni el machismo ni el hembrismo, ni el feminismo ni masculinismo, ni el patriarcado ni el matriarcado.

El maltrato de una reina

Por Blanca Escaño

 El bochornoso espectáculo protagonizado por Letizia Ortiz contra su suegra, la reina emérita doña Sofía, pone de manifiesto la falta de respeto de la actual reina no sólo hacia su suegra, su marido Felipe VI y sus propias hijas, sino hacia la parte del pueblo llano que la aclama.

De todos es conocida la afición de Letizia Ortiz hacia el feminismo más rancio, hasta el punto de haber participado hace un par de meses junto a la ministra de igualdad, Dolors Montserrat en una “reunión de trabajo” sobre la situación de la violencia de género en España. Según las noticias, Letizia fue “informada” de la situación actual de nuestro país y de las distintas iniciativas impulsadas para la erradicación de esta lacra. Lo que desconocemos es si Letizia hizo alguna “recomendación” al respecto. No es lo mismo una reunión de trabajo que una reunión informativa.

Volviendo al espectáculo protagonizado por la familia real que dista mucho de ser una real familia, se evidenció la alienación a la que Letizia Ortiz somete a  sus hijas en contra de la abuela, no sólo interponiéndose entre las niñas y la reina emérita para evitar que las fotografiasen juntas, sino por el leve tirón de oreja que le propinó a su hija Leonor disimulado bajo la apariencia de una cariñosa retirada del pelo de la cara hacia la oreja. Este acto fue el que propició que la niña rechazara de manera automática a su abuela. Lo mismo ocurrió cuando a Doña Sofía se le ocurrió besar en la frente a su nieta y Letizia con un gesto tan curel como infantil, totalmente indigno de alguien que representa a un país, borró el beso de la frente de su hija.

Este tipo de acciones son el reflejo de nuestro país.

¿Cuántas abuelas y abuelos se han visto reflejados en este tipo de actos? ¿Cuántos niños? ¿cuántos padres y madres? Seguramente cientos de miles.

Hemos podido comprobar el despotismo de una reina plebeya, con falta de clase que, haciendo gala de su soberbia y de su rancia ideología, ha retratado en su persona el feminismo de género haciéndose protagonista y relegando a un segundo plano a cualquier miembro de la familia real que no fuera ella misma, dejando patente y latente que es ella quien controla la situación y quien maneja (que no educa) a sus hijas, convirtiéndolas en futuros monstruos déspotas y crueles que un día representarán a un país llamado España.

Ni siquiera la familia real se libra de la corrupción, los divorcios, las desavenencias familiares e incluso el maltrato, porque Letizia Ortiz, reina consorte de un país llamado España maltrató no solo  a su suegra doblemente: delante de sus nietas a las que impide cualquier tipo de contacto y delante de todo un país, sino también a sus dos hijas psicológicamente.

Las marcas que deja en nuestro cerebro la crianza tóxica

Madres tóxicas, padres autoritarios… Estilos educativos que lejos de propiciar el crecimiento personal, la autonomía y el conseguir un vínculo sano con los hijos, los destruyen en muchos casos.

Podríamos hablar de varios tipos de crianza, de educar y trasmitir valores, y si bien es cierto que nadie viene a este mundo sabiendo cómo criar a un niño para que sea feliz el día de mañana, todo progenitor sabe que en la base de todo ello, está el amor.
Ahora bien, el problema reside precisamente en el modo que conciben dichas personas la palabra “amor”. ¿Amar a un hijo significa protegerlo de todo mal y encerrarlo para siempre en el interior de una burbuja?
¿Es querer a un hijo sancionar todo lo que hace, dice o elige con la idea de conseguir que vaya por ese camino que yo considero aceptable para él?
Y qué podemos decir de las madres tóxicas, que manipulan y tejen sus estrechas redes con el fin de satisfacer necesidades propias, de impedir que el niño salga de su zona de confort… Sin lugar a dudas todos nosotros sabemos identificar estos estilos de crianza tóxica.
Las experiencias de la infancia son marcas impresas en nuestro cerebro, son mellas de incomprensión, abismos de inseguridad y recuerdos en ocasiones cargados de odio que determinarán gran parte de nuestra vida de adulto.
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Hablemos hoy en nuestro espacio de esa educación dañina, y de cómo puede reflejarse en el cerebro de los niños.

1. Un cerebro sometido al estrés

El estrés no es un estado que caracterice nuestra época adulta. En absoluto. Un recién nacido que no es atendido cuando llora sufre estrés, un bebé que no recibe caricias y afecto sufre estrés.
Ahora bien ¿Qué sucede en el caso de un estilo de crianza influenciado por una madre tóxica, por un padre tóxico o unos progenitores autoritarios?
– El niño está sometido cada día a una fuerte presión. Sabe que cada uno de sus pasos, de sus palabras o elecciones van a ser analizados y hasta sancionados. Se les somete a un estado continuo de inseguridad que acaba por sumirlos en un estado de estrés y ansiedad.
– Además, se ven a menudo en la compleja situación de querer liberarse de esos hilos de la madre tóxica que vigila cada cosa que hace, que le marca lo que debe hacer. Sin embargo, la idea de salir de esa zona de influencia, de esa zona de confort también le da miedo.
– Teme que cualquier desafío al padre autoritario o la madre tóxica, origine graves consecuencias. Teme el castigo, y teme también “desilusionar o defraudar” a los progenitores. Todo ello genera estrés.

Consecuencias para el cerebro
– Los niños sometidos a estrés desde épocas tempranas hasta llegada la adolescencia, por ejemplo, muestran niveles muy elevados de cortisol, adrenalina y noradrenalina.
– Estas hormonas y neurotrasmisores hacen que existan pequeñas alteraciones en estructuras como el hipocampo, la amígdala y el lóbulo frontal.
– ¿Qué significa esto? ¿Cómo se traduce a nivel comportamental o emocional? Hay déficits en la memoria de trabajo, es decir, en la habilidad de resolución de problemas.

– El hipocampo, por ejemplo, está relacionado con las emociones y la memoria, mientras que la corteza frontal lo está con la toma de decisiones. Esto significa, que niños sometidos a un estrés muy elevado suelen tener ciertos problemas a la hora de decidir cosas, de resolver situaciones problemáticas, de mantener una regulación interior y un autocontrol cuando deben emprender una tarea o solucionar algún problema.
– Está claro que cada uno dispondrá de sus propias historias personales, y que no podemos estandarizar estos datos. No obstante, el estrés intenso en edades tempranas suele relacionarse con la inseguridad y con la dificultad de solucionar o salir de las situaciones complicadas.

2. El cerebro emocional en los niños
Un estilo de crianza tóxica va a generar en los niños un convulso torrente de emociones contrapuestas. Las madres tóxicas, por ejemplo, provocan a menudo relaciones amor-odio, a la vez que una compleja dependencia donde se alterna la necesidad, el miedo, el odio y el cariño.
Con un estilo educativo autoritario, se ejerce el poder del miedo, y ello provoca emociones muy negativas que marcan a los niños durante mucho tiempo. Si bien es cierto que a medida que crecemos podemos reaccionar frente a esta influencia, es algo que siempre deja su huella a nivel cerebral.
Veámoslo.
Consecuencias para el cerebro
– Las emociones más negativas y más intensas son sin duda el miedo y la rabia. Estas sensaciones son muy comunes en un estilo de crianza tóxica, donde si bien pueden existir instantes relajados, lo más curioso es que en un cerebro infantil los recuerdos negativos suelen tener mucho más impacto.
– El miedo y la rabia se concentran en una pequeña estructura primaria llamada amígdala. Forma parte del sistema límbico y se sitúa en la profundidad de los lóbulos temporales. Su función es la de almacenar experiencias emocionales, y asentar el llamado el condicionamiento del miedo.
– La amígdala es la que nos ayuda también a asentar la memoria a largo plazo, así pues, todos esos hechos negativos que vivimos en nuestra infancia que nos produjo malestar, miedo o que nos hizo encendernos de rabia, son sensaciones que suelen quedarse para toda la vida.
– La amígdala deja una huella “nmemotécnica”, de forma que cuando llegamos a adultos, utilizamos muchos de aquellos recuerdos o bien para reaccionar y evitar ciertas cosas, o bien para seguir prisioneros de los mismos miedos. Es sin duda una dimensión muy compleja.

Todos somos prisioneros del pasado, de esos estilos de crianza tóxica. No obstante, tenemos también el derecho y el deber de ser libres, de curar las heridas de la infancia y de seguir creciendo en plenitud.

Fuente:https://lamenteesmaravillosa.com/las-marcas-que-deja-en-nuestro-cerebro-la-crianza-toxica/

 

El síndrome de la progenitora tóxica

Jill Churchill cree que no hay manera de ser una madre perfecta, pero que hay un millón de maneras de ser una buena madre. Con esta delicada ternura habla la afamada escritora sobre las bondades de la maternidad. Pero ¿qué sucede cuando la madre realmente no tiene interés en ser madre? Puede aparecer el síndrome de la progenitora tóxica.

El tema de la maternidad hoy en día puede llegar a levantar ampollas. Para muchas mujeres, es lo más maravilloso que le suceder en la vida. Para otras, es bonito y están encantadas. También están quienes no quisieron quedarse embarazadas y dan a sus hijos en adopción o los abandonan. Y luego hay un grupo de mujeres que se vieron abocadas a la maternidad por diversas circunstancias, pero en realidad, en lo más profundo de su ser, jamás quisieron procrear.

El síndrome de la progenitora tóxica

La psicóloga Olga Carmona considera que no es fácil llegar a entender que hay mujeres que no tienen el más mínimo interés en tener hijos. Muchos de nosotros vivimos en sociedades donde no ser padres no es una opción válida. Sin embargo, esta presión traerá consigo más mal que bien.

Precisamente de esa presión citada surge la figura de la progenitora tóxica. En este grupo de mujeres se encuentran aquellas que han llegado a la maternidad por motivos ajenos a su voluntad real e íntima.

Mujer triste mirando por la ventana

Una progenitora tóxica es aquella mujer acaba por ser madre por convencionalismos sociales, o bien porque se mueve por medio de un guión que parece estar ya diseñado de ante mano. Un destino prefabricado por el entorno, que crea una inercia propicia para que se cumpla.

Consecuencias del síndrome de la progenitora tóxica

Como es de imaginar, las consecuencias de sufrir el síndrome de la progenitora tóxica no son nada agradables. Es más, no solo afectan a la propia mujer, también se ven perjudicados los hijos y después el entorno más cercano.

Así pues, es difícil que una madre tóxica no ame de forma incondicional a su hija o hijo. Para ella, haber sido madre dista mucho de ser lo más bello que le ha sucedido. Sus descendientes pueden ser incluso rivales, obstáculos o molestias. Hasta podrían proyectar en ellos sus anhelos y deseos más íntimos, incluso yendo en contra de las necesidades del niño.

Niño triste

Esta situación da lugar a una mujer que demuestra comportamientos narcisistas en muchas ocasiones. Al no asumir el rol real de madre, pueden observar el mundo con un tono infantil, filtrando todo por medio de su deseo y necesidad. Pero en el peor de los casos, la progenitora tóxica puede llegar a ser muy mujer muy amargada. No tienen más remedio que ser testigos de como su mundo aleja de sus verdaderas expectativas y deseos, lo que las hace profundamente infelices.

Los hijos de la progenitora tóxica sufren las consecuencias con gran virulencia

Es lógico pensar que tras la propia madre, los hijos serán los principales afectados por la crianza tóxica. Por ello en muchas ocasiones acaban por ser el chivo expiatorio de su progenitora. El retoño de estas madres acaba por cargar con la culpa de la infelicidad de la mujer que le dio a luz. Por ello pueden sufrir infelicidad, manipulación, incomprensión, crítica, humillación e incluso un trato cruel.

No hay nada más doloroso para un niño que no sentirse querido y comprendido por sus padres. Pero este tipo de madre tóxica no siente gran empatía por su hijo, ya que su mundo es puramente egocéntrico. Además, es habitual que la progenitora tóxica resalte los fallos y los aspectos negativos del carácter del niño, especialmente los que más la incomodan… El chico nunca estará a la altura y será criticado sin compasión. Incluso los éxitos podrán ser vistos con envidia.

El síndrome de la progenitora tóxica lo impregna todo

Es lógico pensar que una madre tóxica acabará por impregnar de su desgracia todo cuanto hay a su alrededor. Así, no es de extrañar que traten de anular a sus hijos: siendo sobreprotectoras hasta la extenuación o situándose en el extremo contrario y no brindándoles ningún tipo de apoyo.

No es extraño que una madre tóxica priorice antes una fachada de respetabilidad que los intereses de su hijo. Por ello su exigencia hacia sus hijos podría alcanzar niveles ilógicos. Los niños tienen que ser fieles moldes de lo que ellas son o sueñan con ser.

Niña triste mirando al mar

También pueden usar el victimismo y la enfermedad para usar la culpa del hijo y manipularle a su antojo. Incluso podrían invertir los roles y mostrar a sus hijos que son ellos quienes deben velar por el bien de la madre, y no al contrario.

Mª Emilia Casas, a la abogada ahora en prisión: «Avísame si esto llega al Constitucional»

Pero la Presidente del Tribunal Constitucional, Mª Emilia Casas, salió de rositas. Lo que siempre pasa con quienes están en el poder. El pueblo siempre calla.

PLATAFORMA DE MUJERES CONTRA LA INJUSTICIA Y DESIGUALDAD

La presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, se despidió de la abogada Dolores Martín, ahora en prisión acusada de encargar el asesinato de su marido, con la petición de que la avisara si el asunto llegaba finalmente al Tribunal Constitucional y facilitándole además el teléfono de dos letradas especializadas en casos de violencia de género. Esta última parte de la conversación, de muy pocos segundos, se desarrolla a partir del momento en el que la mujer admite a su interlocutora que es investigada por la Guardia Civil como sospechosa de estar implicada en la muerte de su ex marido, Miguel Ángel Salgado Pimentel. El crimen se produjo el 14 de marzo del pasado año en el garaje de la vivienda que la víctima tenía en Ciempozuelos (Madrid), sólo 24 horas antes de que un juzgado de familia otorgara al hombre la custodia de la única hija habida en el…

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Justicia Restaurativa

Violencia contra la mujer, mediación y justicia restaurativa

La exclusión de la mediación en caso de reales o posibles situaciones de violencia contra la mujer, tanto en el campo civil como en el penal, establecida por la Ley Orgánica 1/2004 de Protección Integral Contra la Violencia de Género, sigue siendo a día de hoy una medida polémica que, como tal, cuenta con defensores y detractores. Particularmente, como experto en violencias y en victimología, además de como jurista y mediador, estoy en contra de dicha exclusión por las razones que voy a tratar de exponer.

Respecto a esta Ley, y con carácter previo, un vistazo a las estadísticas de mujeres víctimas a manos de su pareja, publicadas en el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ nos permiten concluir que ha fracasado en sus objetivos. No ha hecho disminuir este tipo de violencia y ha dado pie a la potencial criminalización de una gran parte de la población por el solo hecho de pertenecer al género masculino. Es una Ley discriminatoria por sexo que establece una práctica presunción de culpabilidad contra el hombre desde el momento en que es denunciado. Es el imputado el que ha de probar su inocencia, con una inversión de la carga prueba que supone una auténtica quiebra del Estado de Derecho. Favorece la proliferación de denuncias falsas por parte de algunas mujeres en busca de privilegios en los procesos de divorcio. Atribuir un tipo de violencia específica a un género determinado es tan erróneo como querer explicarla a través de los genes, como bien explica el Psicopatólogo forense y criminólogo Rafael S. De la Torre en este artículo: “Genética y Violencia”.

Resulta paradójico que el ex ministro López Aguilar J.F., en su día impulsor de la Ley, y que ante las críticas había declarado en su día que esa proliferación de denuncias falsas resultaba “un coste asumible” declare hoy, compungido, haber sido objeto de una denuncia falsa. Lo cierto es que, como se ha dicho recientemente en este blog , sigue sin haber investigación ni castigo suficiente contra ese tipo de denuncias.

Pero específicamente quiero tratar aquí esa concreta medida, la exclusión de la mediación, que dicha Ley establece. La cuestión no es independiente de ese otro efecto perverso indicado. Precisamente en muchos de estos casos de crisis matrimoniales (o de pareja) con posibles episodios de malos tratos, incluso tal vez en el del ex ministro, los procesos de justicia restaurativa con mediación penal podrían ser una herramienta utilísima. De la que sin embargo el legislador, creo que sin suficiente reflexión, ha decidido prescindir.

Como expresa el equipo investigador “Justicia Restaurativa y Mediación Penal”, directores de un proyecto piloto en diversos juzgados en los años 2005-2008, “la violencia y la incomprensión hacen del sistema penal un encuentro de perdedores. Pierden en primer lugar las víctimas y sus familias, que constatan cómo el proceso penal no les acoge…”. Frente a ello un sistema restaurativo y reeducativo permitiría una verdadera resocialización tanto de la víctima como del agresor. Porque estos procesos, además de atender a la víctima de una forma integral procesal, extraprocesal y moral, según la recientemente aprobada Ley del Estatuto de la Víctima del Delito, también se preocupan de la reinserción social de los delincuentes. Incluso por el bien de la sociedad, para evitar que continúen siendo un potencial peligro, los maltratadores no deberían quedar al margen de esa posibilidad de reinserción.

Como bien expresa el Plan de Modernización de la Justicia aprobado por el CGPJ, “En la mediación penal, víctima e infractor, a través de un proceso de diálogo y comunicación confidencial, conducido y dirigido por un mediador imparcial, se reconocen capacidad para participar en la resolución del conflicto derivado del delito. Se posibilita la reparación del daño causado y la asunción de las consecuencias provocadas, propiciando en el imputado la responsabilidad personal y permitiendo a la víctima ser escuchada y resarcida”. Podemos preguntarnos por qué excluir estos beneficiosos efectos en caso de maltrato.

El mismo Consejo General del Poder Judicial, en su informe (anterior a la Ley 1/2004) de 21 de marzo de 2001, indica que resultaba deseable la potenciación de mecanismos alternativos de resolución de conflictos, como la mediación, en determinados supuestos de violencia doméstica de escasa gravedad en los que las circunstancias personales, familiares y sociales permitiesen y aconsejasen el mantenimiento de la relación familiar. La mediación, al cabo, permite un tratamiento integral y profundo del conflicto y encontrar respuestas adecuadas, especialmente en los casos en los que, por ejemplo por la existencia de hijos comunes, sea necesario mantener ciertas relaciones entre las partes.

En contra de la posibilidad de usar esta vía en el caso de maltrato, como establece la citada Ley Orgánica 1/2004 LIVG, se ha aducido la situación de desequilibrio que se da entre la víctima y el maltratador, e incluso que la mediación pueda amparar que continúe la coacción ejercida por éste y en consecuencia el terror alienante sufrido por aquélla. Puede existir, efectivamente, una situación de lo que se ha denominado “indefensión aprendida” en la mujer que haga que ésta se encuentre sin capacidad de reaccionar y comprender, incapaz de creer siquiera en la posibilidad de salidas o soluciones al problema. Es evidente que sin un previo tratamiento que restaure sus capacidades y que le permita situarse en una situación de suficiente equilibrio frente a su ex pareja, la mediación en estos casos no puede ser posible.

Existen, por tanto, poderosas razones que hacen que, efectivamente, ni pueda utilizarse este instrumento en todos los casos, ni deba hacerse sin adoptar especiales precauciones que impidan que se amparen estas situaciones o que se produzcan situaciones nocivas y dañinas. Pero estas razones no son suficientes para excluir que pueda ser muy positiva su utilización en otros casos, o cuando esta situación se ha superado.
Para conseguir por tanto ese filtrado que haga beneficiosa la mediación penal es necesario que el mediador tenga una formación específica que le dote de los suficientes conocimientos y que le permita abordar las situaciones difíciles que puedan plantearse. Los conocimientos de criminología probablemente tienen para ello, en estos casos, que formar parte de su bagaje. Y debe asumir entre sus responsabilidades el asegurarse de que se adoptan las necesarias precauciones, sin perjuicio de la supervisión judicial y del Ministerio Fiscal.

Dentro de esas posibles necesarias precauciones podemos destacar la existencia de protocolos especiales de vigilancia frente a situaciones de riesgo, sesiones y entrevistas por separado, e incluso en ocasiones la ayuda de profesionales psicólogos. Medidas que aseguren que la voluntad de cada parte de comenzar y continuar en la mediación está correctamente formada, y su idoneidad psíquica para formar parte de un proceso de estas características.

En definitiva, habría que estudiar cada caso concreto, para decidir si es o no apto para la mediación. Considerar para ello el grado y la reincidencia de la violencia y la situación de los protagonistas. Y asegurarse de que existe en ellos, y muy especialmente en la víctima, una clara voluntariedad para implicarse en el proceso restaurativo. Pero cumplidas estas cautelas, nada impide que la mediación pueda ser útil y productiva, tanto en procesos penales (justicia restaurativa) como en los civiles de familia (divorcios, modificación de medidas, etc). Lo que no resulta de recibo es una postura maximalista como la que adopta la Ley 1/2004 LIVG al optar por una prohibición absoluta.

Quien desee saber más sobre la materia puede consultar este artículo mío sobre este tema.

Se prohíbe toda discriminación, y en particular la ejercida por razón de sexo, raza, color, orígenes étnicos o sociales, características genéticas, lengua, religión o convicciones, opiniones políticas o de cualquier otro tipo, pertenencia a una minoría nacional, patrimonio, nacimiento, discapacidad, edad u orientación sexual.”

CARTA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA UNIÓN EUPOPEA. Art. 21

Culpabilizando a los Inocentes

Por Blanca Escaño

El cruel asesinato de Gabriel Cruz por parte de la pareja de su padre ha desencadenado un brutal debate social entre ciertos colectivos que reclaman una legislación especial para los niños con el fin de protegerlos de sus padrastros y/o madrastras. Incluso algunos piden que cuando se reconstituya una pareja, se aporte documentación que acredite la inexistencia de antecedentes penales.
Aun comprendiendo la inquietud de estos colectivos, me parece una gravísima equivocación, por varios motivos:
– Muchos hombres son acusados en falso por delitos de violencia de género. Algunos absueltos y otros condenados sin prueba alguna que acredite su culpabilidad. Muchos llevan años sin poder tener contracto con sus hijos y el Pacto de Estado contra la violencia de género en uno de sus puntos, indica expresamente que cualquier hombre que se vea inmerso en un proceso judicial de este tipo no podrá tener contacto con sus hijos. Si nos fijamos en este tema tan delicado, nos daremos cuenta de que los niños no están protegidos de sus madres.
– Hay padres y madres que matan a sus hijos por venganza contra el otro progenitor/a. Tampoco existe una ley que proteja a los niños de sus padres ni de sus madres.
– Una gran cantidad de niños sufren Síndrome de Alienación Parental (Sap) por parte de uno de los progenitores, y no existe ninguna ley que lo impida.
– Existen casos de padrastros y madrastras que ponen fin a la vida de los hijos de sus parejas, y nadie protege a estos niños de actos tan viles.
– También se dan casos de abuelos y abuelas que abusan, maltratan y/o ponen fin a las vidas de sus nietos, al igual que otros parientes como tíos , tías, primos, primas….
Sin embargo, la gran mayoría de padres, madres, padrastros y madrastras cuidan bien de sus hijos y procuran educarlos de la mejor manera posible; lo mismo sucede con el resto de parientes de las ramas materna y paterna.
En base a todo esto, y teniendo en cuenta que cualquier persona puede cometer un acto de semejante envergadura, todos tendríamos que acreditar que no tenemos antecedentes penales y aún y todo, tampoco estaríamos seguros de que hechos tan deleznables como el maltrato, abuso y/o asesinato de seres tan débiles e indefensos como son los niños serían evitables. Nadie piensa cuando va a cometer un acto delictivo en la condena que le va a caer ni en las consecuencias que le va a acarrear la comisión de dicho acto.
Todo esto nos llevaría a un estado social de tensión, indefensión y caos. Nadie podría confiar en nadie.
Es evidente que quien comete un acto delictivo tiene que pagar por ello, pero lo que no es de recibo es que el resto de la sociedad tengamos que purgar por las maldades y errores de los demás.