Relación Mujeres castrantes, hombres castrados o sumisos.

Cuando menciono el término de “hombres castrados”, los cuales tambien son conocidos como sumisos o emasculados, me refiero a hombres o varones que simbólicamente han perdido su masculinidad, su virilidad, y se han convertido en personas socialmente impotentes frente a las mujeres, que las consideran como seres peligrosos, vengativos, irascibles o simplemente inalcanzables, y que ceden de forma pusilánime a todas sus demandas, caprichos y que al comportarse así propician que estas mujeres les pierdan el respeto, abusen de ellos, se aprovechen de su posición (como jefa, esposa, novia, amiga) y los sometan, como una persona sometería a un perro. Eso crea un círculo vicioso de maltrato y una actitud perdedora,

Esta relación se da básicamente en tres aspectos de la vida:

Madres castrantes, jefas castrantes y esposas, novias o amigas analicemos cada una de estas:

Madres castrantes:
Relación Mujeres castrantes, hombres castrados o sumisos.

Una madre castrante es aquella que de manera inconsciente anula la autoridad del padre y ejerce una influencia negativa sobre la educación de sus hijos. Suelen ser contemplativas, generosas, dadivosas, amables, serviciales, con espíritu de sacrificio, en resúmen, son las madres que viven por y para los hijos, siendo madre de ellos para toda la vida. Este tipo de madre genera en los hijos unos lazos afectivos ( cordón umbilical ) muy dificiles de cortar, de manera que el desarrollo psicoemocional de los mismos se retrasa porque se produce una fijación del amor y del deseo hacia la madre, provocando un rechazo inconsciente hacia todo hombre o mujer del mundo exterior.

Ser madre es un verdadero privilegio, pero el sobreproteger a los hijoshasta tal punto de asfixiarlos psicológicamente, es conducirlos a una vía que genera en los hijos infelicidad y los vuelve inmaduros.
Ser madre es algo muy esperado por muchas mujeres, que ven la posibilidad una forma de autorrealización. El problema se ocasiona cuando algunas mujeres no comprenden que el rol de ser madre no les brinda el derecho de castrar psicológicamente a sus hijos a tal grado de no posibilitarles crecer y madurar como personas.
Las madres en ocasiones piensan que sus hijos son de su exclusiva propiedad, son personas que están psicológicamente enfermas y que tarde o temprano provocaran algún daño y en muchas ocasiones de manera irremediable, a sus hijos e hijas.
Las madres castradoras que no les interesa que sus hijos se enfermen con tal de conservarlos a su lado.
La persona que esta castrada por su madre presenta las siguientes características:
Temor, inseguridad, dependencia emocional y económica, criticar las conductas de la pareja, tiene una conducta sobreprotectora hacia la pareja, dificultad en marcar y sostener limites, falta de estrategias de comunicación, sentimientos marcados de temor al abandono, sentimientos de angustia, conductas intolerantes ante la dinámica de la pareja, miedos, disfunciones en la conducta sexual, cuenta con problemas de adaptación en el trabajo y la universidad, incapacidad para tomar decisiones propias, no tiene metas.
La madre dominante que limita la libertad de acción y de pensamiento de sus hijos, en especial con los hijos varones le ocasiona secuelas psicológicas que muchas veces son irreversibles. Estas mamás suelen ser maduras y de aspecto severo.
Es complejo el mundo de la madre. Tanto es así que la mayoría de los trastornos mentales tienen que ver con madres excesivamente protectoras y padres prácticamente anulados por una madre posesiva

Jefas castrantes
hombres

Esta relación se da en el trabajo o en los centros laborales donde la mujer es jefa del hombre o tiene a su cargo a un grupo de hombres y en la cual se basa en no contradecir a la jefa por temor de desatar la ira o furia de ella y exponerlo a un regaño enfrente de los demás compañeros de trabajo y muchas de las veces, el hombre se vuelve temeroso de cualquier reacción por parte de la mujer, a esta mujer se le conoce como hembras alfa.

Esposas, novias y amigas castrantes
relaciones

Se ha descubierto un fenómeno bastante interesante en el mundo masculino que es bastante preocupante: el miedo a las mujeres y al mundo femenino.
en todos lados hay hombres temerosos de las mujeres, que les tienen puro miedo y pánico a lo que ellas puedan decir, que creen que el mundo femenino es un algo totalmente diferente de ellos y que por ello hay que temerles, porque son demasiado seguras de sí mismas, porque tienen pretendientes a montón, porque reparan en la belleza física de nosotros los hombres, porque sus orgasmos son inalcanzables y simplemente nunca están satisfechas, que se burlan en secreto de los hombres por inútiles, que los regañan, que los hacen sentir mal, que los manipulan, que los engañan, que son infieles, que son mentirosas, etc.
Aunque el miedo a las mujeres tenga algo de práctico y real sus bases son profundas, inconscientes, simbólicas en la mente de los hombres que se vuelven pusilánimes ante ellas, en la mente masculina que se deja castrar simbólicamente ante las mujeres que parecen apropiarse de su virilidad y tomar fuerza de ella.
Una de las consecuencias más interesantes que ha traído el miedo del hombre a la mujer es que, en muchos casos, la visión que tiene la mujer de sí misma la ha construido a partir del miedo que el hombre le ha tenido a ella. Pareciera incluso que la mujer llegara en ocasiones a temerse a sí misma. Se ha escuchado de forma constante a mujeres decir que es mejor tener amigos hombres porque son más leales que las amigas mujeres, o escuchar que dicen que es mejor un enemigo hombre que una enemiga mujer, que es más traicionera, desleal y sin corazón.
Creo que una primera respuesta está en revisar para nosotros que es ser hombre, varón, masculino, y qué es lo que en realidad es una mujer. Y a partir de allí revisar nuestros miedos, y cómo algunas los utilizan como mecanismo de poder y manipulación. Es importante saber que la idea no es discutir, o remontar la ventaja, es simplemente recuperar espacios de autonomía, de libertad, de capacidad de decir que NO, de hacer las cosas como consideramos que son correctas, de poder enfrentar una discusión si ella es fruto de tomar nuestras propias decisiones.

A eso me refiero cuando hablo de hombres castrados, que simbólicamente han perdido su masculinidad, su virilidad, y se han convertido en personas socialmente impotentes frente a las mujeres, que las consideran como seres peligrosos, vengativos, irascibles o simplemente inalcanzables, y que ceden de forma pusilánime a todas sus demandas, caprichos y que al comportarse así propician que estas mujeres les pierdan el respeto, abusen de ellos, se aprovechen de su posición (como madre, jefa, esposa, novia, amiga) y los sometan, como una persona sometería a un perro. Eso crea un círculo vicioso de maltrato y una actitud perdedora,

Por último, les quiero presentar el siguiente video de como no castrar a un hombre

link: http://www.youtube.com/watch?v=L2H8hPshYS0&feature=player_embedded#!

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