¿Existe el matriarcado?

Ejemplos de sociedades matriarcales por todo el mundo y el mito de la ginecocracia

.Hay numerosos ejemplos por todo el mundo en el que las mujeres, en diferentes esferas de su comunidad, son la base y juegan un papel central. ¿Pero qué es el matriarcado? ¿Son, en verdad, matriarcados, o sólo se trata de un mito occidental?

Hace 13 años, un grupo de mujeres en Kenia creó la aldea de Umoja que significa “la unidad”, en el idioma swahili. Una aldea dirigida completa y exclusivamente por mujeres, donde sentirse protegidas del maltrato y donde ir en busca de ayuda o simplemente consejo.

Rebecca Lolosoli es la matriarca de este pueblo. A los 13 años de edad fue obligada a casarse con un hombre que le triplicaba en edad. Violada y abandonada a su suerte, supo luchar por sus ideales y crear esta aldea con ayuda de sus compañeras.

Los Mosuo, en China, viven en la región del lago Lugu, un lugar aislado (hoy día para llegar hacen falta 9 horas en jeep) que ha permitido que el sistema de línea materna floreciera y perdurara. Es, quizá, el legado de una época en la que era frecuente que los padres murieran en guerras, vivieran como nómadas o fueran monjes budistas. En ausencia de los hombres, las mujeres recogían las cosechas, daban de comer a las familias e imponían las normas.

Mosuo, David Newbegin

Como en otras comunidades matriarcales, no hay violencia; son comunes el buen trato y la hospitalidad. Entre los Mosuo no tienen ninguna palabra para los conceptos de “asesinato”, “guerra”, “violación” o  “cárcel” En este lugar, las mujeres son las únicas propietarias. La herencia se transmite de madre a hija. En cada una de las familias hay una matriarca , y ella cuida y administra todos los asuntos económicos y sociales del clan y de todas sus posesiones: la casa, los campos, los animales domésticos y el alimento. El clan está formado por una mujer, sus hijos, su madre, sus hermanos, sus hermanas y los hijos de esas mismas hermanas. No existen los maridos.

No existe el matrimonio. Los hombres y las mujeres nunca viven juntos; el hombre se encuentra, por las noches, a solas con su amada. Se mantienen enlazados sólo por el afecto, así que cuando éste desaparece nada los liga y se separan. Casi sin excepción, los hombres siguen viviendo, incluso después de ser padres, en casa de su madre, y ayudan a criar a los hijos de sus hermanas.

Frente la costa de Guinea Bissau, en Orango Grande, hay una sociedad matriarcal (etnia Bijagó) donde las mujeres  gestionan la economía, el bienestar social, la ley… y el amor. En el tema del amor, son las mujeres, y no los hombres, quienes eligen. Ellas proponen públicamente colocando a sus futuros novios un plato de pescado marinado en aceite de palma roja. Una vez hecha la oferta, los hombres no pueden negarse. Rechazarlo hubiera significado deshonrar a su familia.

Mujeres africanas, N. Feans

Juchitan está en Oaxaca, México. La expectativa de vida es la más alta de México. El 81.6% de los niños están bien alimentados, algo llamativo teniendo en cuenta que la desnutrición infantil en otros lugares de México llega al 80%.

El comercio tradicional en Juchitán ha estado y está en manos femeninas, y se basa en la buena comida autóctona y en la economía de prestigio. En Juchitan se celebran mas de 600 fiestas al año, en las que se produce una constante redistribución de la riqueza material y humana. El honor y prestigio se adquiere mediante estas suntuosas fiestas de abundante comida y bebida.

Las mujeres exiliadas de Sáhara Occidental son los pilares sobre los que se asientan los campamentos de refugiados. Los Comités y Subcomités están dirigidos prácticamente por mujeres en todas las dairas. Ellas mantienen en pie las jaimas, articulan la vida social y económica de los campamentos y llevan, en definitiva, la administración de una supervivencia digna durante los casi 40 años que dura el exilio.

Saharauis, Alvaro León Rodriguez

En Meghalaya, noreste de la India y gran parte del norte-este, no hay ninguna restricción a la circulación física de la mujer, ni en su atuendo. No hay quema de novias, ni infanticidio femenino y no hay ningún estigma social asociado a una viuda para volver a casarse.

Tampoco hay dote: la mujer hereda todos los bienes aquí. Las mujeres dirigen empresas familiares, dominan los hogares y toman todas las decisiones clave de la familia.

 Pero la violencia doméstica contra las mujeres está aumentando en Meghalaya. El número de casos de violación y abuso sexual contra las mujeres ha ido en aumento. La influencia del resto de la India y su cultura, llevada a través de las películas de Bollywood, comienza a tener efecto.

Al fin y al cabo, no se trata de ginecocracias, porque las mujeres no ostentan la autoridad política, sólo la familiar. A nivel político, delegan en un hombre… ¿Entonces, existe el matriarcado?

Joan Manuel Cabezas, antropólogo, explica que lo que existe en occidente es “un mito sobre el matriarcado, fruto de la burguesía occidental europea, y cuyo principal ideólogo fue Bachofen, (jurista y antropólogo suizo) con la publicación en 1861 del libro El Derecho de la Madre. Según Bachofen, en los inicios de los tiempos hubo una época de gran tiranía sexual de los hombres, el ‘Hetairismo’, que causó que algunas mujeres se rebelaran y sometían a los hombres, establecían la familia y los obligaban a casarse.” Así surgió el mito del matriarcado “en el que se relaciona a las mujeres con la sociedad salvaje y primitiva, con la naturaleza, y que se contrapone al patriarcado que se asocia a la sociedad civilizada, política, industrial. Este mito también sirve como argumento para la dominación de los ‘salvajes’ de los pueblos que se estaban colonizando”, añade Cabezas.

“Anular el matriarcado basándose en que las mujeres no gobiernan, a pesar del hecho de que ellas juegan un papel central en otros aspectos, siempre me ha sonado a androcéntrico, rozando la misoginia.” rebate Peggy Reeves Sanday, antropóloga, que como Henrietta L. Moore y muchas otras antropólogas, denuncia el etnocentrismo de la Antropología y del Feminismo. Afirman que la situación de las mujeres no puede medirse con parámetros occidentales porque lo que en occidente es valorado como dador de poder, en otra cultura puede no ser tan relevante.

“Demasiados antropólogos han estado buscando una sociedad en la cual las mujeres controlan todos los aspectos de la vida cotidiana, incluido el gobierno”, dice Reeves. “Este modelo (y una perspectiva muy occidental sobre el poder) no encaja muy bien cuando observas culturas no occidentales, como los Minangkabau. En Sumatra Occidental mujeres y hombres se relacionan más como socios que desean alcanzar el bien común que como competidores gobernados por el egocéntrico interés propio.” Es decir, un matriarcado no es un patriarcado al revés (al igual que el feminismo no es lo contrario al machismo), no es una sociedad en la cual el poder y los recursos se encuentran en manos de las mujeres.

Ifi Amadiume es una antropóloga africana que estudió su propia cultura (Igbo de Nnobi en Nigeria). Su libro documenta que antes del siglo XIX, la cultura Nnobi exhibía un fuerte principio matricéntrico/matrifocal en la organización familiar; madres e hijos formaban distintas unidades económicas autosuficientes. Su sistema de género permitió crear la institución de las “hijas masculinas” (hijas que heredaban el patrimonio del padre y su linaje) y las “marido femeninas” (el matrimonio entre mujeres). Tras el colonialismo británico, el alto estatus social de la mujer fue suprimido por los sistemas occidentales de religión, educación y gobierno basados en principios patriarcales. De esta manera, la autora critica el actual etnocentrismo de los estudios sociales occidentales sobre la situación de las mujeres africanas.

Sin embargo, Britt-MarieThurén, también antropóloga, recalca que “El patriarcado es más o menos universal. Esto hay que matizarlo de muchas maneras, pero en algún sentido, en casi todo el mundo en muy pocas excepciones, las mujeres normalmente tienen menos posibilidades que los hombres de su misma sociedad, de su misma categoría social, etc.”

“Un hombre del público me dijo en una conferencia: “Entonces lo que estas diciendo es que el patriarcado es inevitable, si siempre ha existido y esta en todas partes no hay más remedio” (puso cara de contento ante esta constatación). Pero dije que no, porque hay cosas que nunca ha habido en el mundo y que en un momento dado empiezan a existir, como la agricultura. Los seres humanos estuvimos viviendo miles de años sin agricultura, ¿Por qué no va a empezar a suceder algo parecido con las relaciones de género? Podemos tener una esperanza de la evidencia abrumadora…”

Fuente: http://revistamito.com/existe-el-matriarcado/

Anuncios

Policía Judicial y Unidad de Familia y Mujer (UFAM)

Según la Unidad de Familia y Mujer del Ministerio de Interior, en la definición de la Violencia Doméstica indica la debilidad del hombre con respecto a la mujer alegando su incapacidad para denunciar. Sin embargo, la violencia de género es explicada con todo detalle incluso poniéndola en un apartado especifico.

¿Quién queda realmente discriminado de cara a la sociedad? Evidentemente, el hombre, a quien se ha atribuido por educación y por intereses políticos y de Estado el papel de fuerte, protector, a quien se ha impedido demostrar sus sentimientos más íntimos en forma de lágrimas.

UFAM – ¿Qué hacemos?

Las Unidades de Familia y Mujer, en lo relativo a los casos de violencia de doméstica, de género y sexual, son el referente policial y canal de comunicación de los ciudadanos con la Policía, para evitar la impunidad de los agresores, favoreciendo que no se pierda la información que transmitida con inmediatez, permita la obtención de testimonios directos e indirectos, posibilitando la recuperación de pruebas/evidencias de la comisión del hecho, minimizando los efectos negativos que genera en las víctimas.

Los grupos especialmente vulnerables, y más concretamente las personas dependientes y las personas con determinados tipos de discapacidad, no siempre son capaces por sí mismas de acceder a los recursos sociales asistenciales, sanitarios, policiales y judiciales existentes, por lo que es muy necesaria la detección precoz de posibles casos de violencia que sufren por parte de sus cuidadores, familiares o profesionales e incluso de sus parejas.

En este sentido los servicios policiales especializados en Familia y Mujer, favorecerán y potenciaran conexiones fluidas con los Servicios Municipales y de la Comunidad Autónoma que tiene competencias en la materia a la hora de derivar y proveer del recurso más adecuado para la asistencia de este tipo de víctimas.

VIOLENCIA DOMÉSTICA:

La Casuística referida a la violencia doméstica, es muy variada: violencia contra los menores, violencia filio-parental, de hijos a padres, violencia de pareja, de la mujer contra el hombre y entre personas del mismo sexo, violencia contra las personas mayores, y contra las personas con discapacidad.

Violencia contra los menores: La violencia doméstica, de género y/o sexual que sufren los menores, es tan amplia como oculta, ya que en ocasiones, les resulta difícil la interposición de la denuncia, por la desinformación y dificultad de acceder a los recursos asistenciales, pero fundamentalmente, por la dependencia moral y material que tienen, respecto de quienes ejercen la violencia sobre ellos.

Los casos suelen llegar al conocimiento de la policía a través de cualquier ciudadano que fuera testigo directo o referencial del entorno del menor, incluyendo los propios menores y sus progenitores, o bien a través de profesionales en contacto con el menor: personal de servicios sociales, educadores, personal sanitario, trabajadores sociales, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Violencia filio-parental, de hijos a padres: Se manifiesta mediante conductas reiteradas de agresiones físicas, verbales o no verbales (ruptura de objetos apreciados) dirigida a los padres o a los adultos que ocupan su lugar, es decir aquellas figuras parentales que les sustituyan (educadores o tutores). En este ámbito de relación, son también habituales los robos y/o deudas económicas de los hijos que revierten en sus los progenitores.

Violencia de pareja, de la mujer contra el hombre y entre personas del mismo sexo: Se refiere a aquellas acciones violentas donde el rol de agresor es tomado por la mujer en las parejas heterosexuales.

Socialmente a él se le atribuye la condición de “débil”, y es precisamente por esto que no está dispuesto a denunciar y mucho menos a buscar ayuda.

En los supuestos de acciones violentas entre parejas del mismo sexo que conviven se añade además su miedo a ser estigmatizado o rechazado por su condición sexual.

Violencia contra las personas mayores: Cada vez son más los mayores que sufren la indigencia, el desvalimiento, el abandono, el maltrato familiar e institucional y el expolio de su patrimonio y la falta de cuidados debidos. Es importante saber captar las demandas de seguridad y protección de nuestros mayores, para potenciar las medidas de prevención, investigación y represión.

Violencia contra las personas con discapacidad: Estas personas especialmente vulnerables, no siempre son capaces por sí mismas de acceder a los recursos sociales asistenciales, sanitarios, policiales y judiciales existentes, por lo que es muy necesaria la detección precoz de posibles casos de violencia que sufren por parte de sus cuidadores, familiares o profesionales e incluso de sus parejas.

VIOLENCIA DE GÉNERO:

Violencia de género, lacra de la sociedad actual, es la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre estas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia, comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluida las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad.

VIOLENCIA SEXUAL:

Violencia sexual, cabe significar que los estudios demuestran que prácticamente un 50% de los delitos contra la contra la libertad e indemnidad sexual se cometen por personas conocidas por sus víctimas, de su ámbito docente, laboral, vecinal, asistencial, familiar, amigos y también en el ámbito de la violencia de género, lo cual ha permitido el que los policías destinados en los Servicios especializados, adquieran una gran experiencia en el abordaje de este tipo de hechos y en el tratamiento a las víctimas con independencia de su edad y sexo.

https://www.policia.es/org_central/judicial/ufam/que_ufam.html

 

Asesinato de Roberto Larralde

Este es un caso sin duda escabroso, en el que se ven envueltos, entre otros, la mujer del asesinado y su amante.

Sin pruebas materiales que la inculpen, la viuda ha sido condenada a la friolera de 17’7 años de prisión como inductora y necesaria colaboradora en el crimen.

Cabe destacar que el fallecido cumplió 7 meses de prisión por maltrato hacia su ahora viuda.

17 años y medio de condena para la mujer de Larralde, 18 para su amante y 21 años para el autor material

Detenida una mujer por agredir a una amiga en Palma al sentirse despechada

La violencia entre mujeres no es considerada violencia de género. El colectivo lgtb recientemente ha informado sobre la necesidad de crear una ley específica para ellos similar a la de violencia de género.

Mientras tanto, el resto de mortales, seguiremos indefensos y dejados a nuestra suerte.

Es obvio que se ha eliminado la clase media convencional para crear nuevas clases sociales identificadas por su debilidad y/o sus inclinaciones sexuales.

En este caso nos referimos a una mujer que agrede a otra por despecho al ser rechazada.

Detenida una mujer por agredir a otra en Palma al sentirse despechada

 

Sombras de la violencia de género

Por Blanca Escaño

Es un hecho que, la ideología de género ha sembrado la desigualdad y la discriminación del varón en España.

Es evidente que no se conseguirá eliminar la mal llamada violencia de género legislando y criminalizando a los hombres.

El mal llamado feminismo se ha hecho abanderado de una presión mediática tan brutal como desproporcionada, en forma de publicidad mediática y subvenciones de todo tipo hacia partidos políticos, sindicatos, asociaciones fundamentalmente de mujeres, talleres para centros educativos, ponencias en las universidades, la creación de juzgados especiales contra la violencia de género, gabinetes psicológicos que realizan informes psicosociales, cursos de reinserción para maltratadores,  casas de acogida para mujeres maltratadas,  y así una larga lista transformada en ingentes cantidades de dinero teniendo como colofón las ayudas de la Unión Europea por cada denuncia interpuesta contra un hombre heterosexual por una mujer también heterosexual.

Al producirse la violencia “de género” en la intimidad del hogar, la simple denuncia de la mujer desencadena todo un protocolo en el que el hombre, sí o sí, resulta inicialmente culpable., dado que la ley integral contra la violencia de género ha invertido la carga de la prueba alterando el Principio de Acusación, siendo el acusado quien debe demostrar su inocencia en vez de ser la parte acusatoria quien demuestre la veracidad de lo denunciado. Algo que no sucede siquiera en delitos de terrorismo.

En la actualidad, el concepto de violencia machista resulta confuso, dado que cualquier acto realizado por un hombre y que no guste a la mujer es considerado como acto machista: desde un simple piropo hasta el acto más ruin que puede cometer un ser humano como es el asesinato. No contentos con ello, se omite deliberadamente las muertes de hombres a manos de sus parejas femeninas con el fin de realzar la debilidad de la mujer y poder así justificar la necesidad de ser tuteladas por el Estado. Una manera muy sibilina de no sólo debilitar la figura femenina, sino de generar una lucha entre sexos cuyo denominador común es el miedo mutuo.

Basta con que una mujer se declare maltratada, para que sea considerada como víctima y esta victimosidad durará toda la vida. Pongamos como ejemplo la finalización de una orden de alejamiento con hijos menores de por medio. El supuesto maltratador puede acercarse libremente donde se encuentren sus hijos para verlos y/o saludarlos,  y a la madre, con una simple llamada telefónica a la policía indicando que tiene miedo, le es suficiente para que se active el protocolo de vigilancia “por si acaso”, coartando la libertad y la tranquilidad del hombre, sufridor y en la mayoría de los casos, verdadera víctima junto con los hijos habidos en el matrimonio.

La LO contra la Violencia de Género se ha convertido en un fraude de ley, no sólo porque la discriminación positiva cuando perdura en el tiempo se convierte en un fraude de ley, sino porque la creación de Juzgados específicos para la violencia de género supone un tratamiento judicial específico para un determinado colectivo, es decir, la ley sólo contempla que dichos juzgados atienden exclusivamente a mujeres maltratadas por sus maridos o ex-parejas, que contradice los fundamentos constitucionales de igualdad de trato e igualdad ante la ley, aumentando significativamente las denuncias fraudulentas por maltrato, utilizadas con fines espurios, especialmente en casos de divorcio y con hijos.

De esta forma, la ley ofrece una protección jurídica desigual y discriminatoria en función de quien sea la víctima y quién el agresor, penalizando diferente a hombres y mujeres ante la comisión de un mismo delito.

Siendo conocedor el CGPJ de que las víctimas más débiles son los niños y los ancianos, emitió un informe anterior a la aprobación de la LOCVG en el que manifestaba su desacuerdo y sus recomendaciones y que hoy en día continúa vigente al no existir otro, si bien es cierto que no lo tienen en consideración, imaginamos que por la ignorancia social de este hecho.

Dicho esto, y teniendo en cuenta que violencia doméstica puede ser padecida por cualquier componente de la familia, no es de recibo que se trate diferente al resto de victimas de malos tratos y se castigue diferente dependiendo de quien haya cometido la autoría del hecho en sí. Toda persona debe de ser protegida o castigada de igual manera, puesto que el delito no es cuestión de sexo ni de género. El delito es la violencia o maltrato, con independencia de quien la ejerza o la padezca.

Al no ser así los derechos individuales, que son inalienables,  se ven seriamente violados en detrimento del principio de igualdad ante la ley.

EL NEGOCIO DE LA VIOLENCIA DE GENERO: DESARTICULADA UNA RED QUE INTERPONIA DENUNCIAS FALSAS DE MUJERES CONTRA HOMBRES

DESPERTARES - La revolución pacífica

EL NEGOCIO DE LA VIOLENCIA DE GENERO: DESARTICULADA UNA RED QUE INTERPONIA DENUNCIAS FALSAS DE MUJERES CONTRA HOMBRES¿Se han convertido las nuevas y duras leyes contra la violencia doméstica en un negocio? ¿Hemos pasado del maltrato de mujeres al negocio de la violencia de género amparado por la ley?

Tiempo atrás nos hicimos eco en DESPERTARES de un valiente juez español que contra corriente se había opuesto al vil negocio que algunas personas han encontrado en denunciar falsamente supuestos casos de violencia de género para sacar tajada del asunto al amparo de la ley (EL VALIENTE JUEZ Francisco Serrano confronta el NEGOCIO DE LA VIOLENCIA DE GENERO). Dicho artículo levanto algunas astillas según la interpretación personal de los lectores. Partiendo de la premisa de que en DESPERTARES estamos en contra de cualquier violencia sea del tipo que sea, volvemos a incidir en el mismo tema al comprobar que el tiempo nos da la razón en lo que se refiere al incremento de falsas denuncias de…

Ver la entrada original 621 palabras más

ESTUDIO DE ERIN PIZZEY: Mujeres maltratadas y mujeres proclives a la violencia

In Estadistica (datos estadisticos) on 21/11/2013 at 17:16

Estudio Comparativo sobre Mujeres Maltratadas y Mujeres Proclives a la Violencia. © Erin Pizzey

En 1971 Erin Pizzey fue la fundadora del Chiswick Women’s Aid en Londres, Inglaterra, el primer refugio del mundo para mujeres maltratadas y sus hijos, por lo que todos los hombres de buena voluntad, estamos en deuda con ella.

Introducción. 
En 1971 yo abrí el Chiswick Women’s Aid en Chiswick, Londres, Inglaterra.  Esta organización fue el primer refugio del mundo, creado para cuidar y tratar a las mujeres maltratadas y a sus hijos. Yo continué desarrollando este programa hasta 1982. En 1974 escribí el primer libro del mundo sobre el tema de la mujer maltratada, Scream Quietly or The Neighbors Will Hear. Grita Bajito o los Vecinos lo oirán
No han pasado muchos años desde el momento en que fundara el refugio, antes de que reconociera que en Chiswick Women’s Aid, y en otros refugios que han surgido a lo largo del mundo, han sido tratados dos problemas distintos bajo el titular unificado de “refugio” (Shelters en América). Uno era lo que yo he venido en llamar “genuinas mujeres maltratadas”. El otro problema era lo que he venido en llamar “mujeres proclives a la violencia”. La diferencia entre estos dos tipos de personas puede ser establecida con bastante sencillez: 
Una persona maltratada es la no intencionada e inocente victima de la (de él, o de ella) violencia de su compañero/a; Una persona proclive a la violencia es la no deseosa victima de su (de él, o de ella) propia violencia.

En 1981, publiqué un artículo en el periódico British New Society, declarando aun más la importancia de esta diferenciación. 
“Ha llegado el momento de que sea hecha una clara distinción entre una mujer que accidentalmente se ha visto relacionada con un compañero violento, que ahora desea dejar, y no volver nunca mas, y una mujer quien por profundas intimas razones  psicológicas, busca una relación violenta o una serie de relaciones violentas, sin intención de dejarlas”.
Cualquier honesto trabajador del campo de la violencia de familia, admitirá al menos una inconsciente conciencia de esta distinción.Cualquier trabajador honesto en el campo de la violencia de familia sabe de alguna manera, que hay mujeres que pueden ser liberadas de las relaciones violentas sin mucha dificultad. Tales mujeres pueden, bien requerir ayuda en encontrar nuevo acomodo donde vivir, ayuda financiera, ayuda legal, y apoyo emocional, para superar sus sentimientos de responsabilidad, compasión, e incluso pena del compañero abusador que ella intenta dejar. Esta es la mujer que yo llamo mujer genuinamente maltratada.

Cualquier trabajador honesto en el campo de la violencia de familia, sin embargo debe también admitir el conocer a mujeres que son muy difíciles de ayudar. En el caso de tal mujer, se le puede aportar nuevos planes de vivienda, se le puede dar ayuda financiera y legal, y pueden hacerse todas las preparaciones para que la mujer afectada comience una nueva vida independiente de su compañero abusador. Tal clase de mujer, luego vuelve repetidamente con su compañero o, si deja al compañero previo, encuentra ella misma una relación con un compañero nuevo e igualmente violento. Esta es la mujer que yo llamo la Mujer Proclive a la Violencia. 
Desde la fundación del Chiswick Women’s Aid, he sido invitada a Francia, Alemania, Holanda, Dinamarca, Italia, y Nueva Zelanda, para hablar sobre el tema de la violencia domestica, para  ayudar a fundar nuevos refugios y para aumentar la financiación para establecer nuevos refugios.

En 1976 y en 1979, fui invitada por el gobierno de los Estados Unidos y por el Instituto Nacional de Salud Mental para aumentar la financiación para nuevos refugios, para ayudar a fundar nuevos refugios, y para compartir con trabajadores del campo de la violencia domestica, varios conocimientos que yo he conseguido a través de mi trabajo con familias violentas.

De mis viajes a través del mundo, conozco que los principios de la violencia familiar son universales. Más aún, de mis seminarios con trabajadores sociales, médicos, y trabajadores de refugios en América sé, que las Mujeres Proclives a la Violencia, han sido vistas como un importante problema entre los trabajadores del campo de la violencia de familia en los Estados Unidos. A lo largo de los Estados Unidos, me dirigí a grupos de trabajadores que sufren de lo que ellos llaman “el profesional quemado”. Este “quemado” ocurrió, los trabajadores se quejaban cuando habiendo hecho todas las actuaciones para colocar a una mujer en un nuevo y no violento estilo de vida, únicamente para encontrar sus esfuerzos, aparentemente traicionados por la vuelta de la mujer en cuestión con su violento compañero.

En cambio, estos informes confirmaron mis propias experiencias anteriores en tratar con Mujeres Proclives a la Violencia, experiencias que me permitieron establecer un programa de tratamiento terapéutico diseñado específicamente, para enfrentar las especiales necesidades de los individuos proclives a la violencia. 
He dicho ya, que cualquier honesto trabajador de este campo estará familiarizado con individuos proclives a la violencia, incluso entre sus propios clientes. He tenido la experiencia sin embargo, de que no todos los trabajadores de este campo de la violencia familiar pueden ser considerados honestos.

La oposición a mi trabajo y en contra de las teorías producidas por mi trabajo, han surgido en los círculos de mujeres que trabajan en el campo de la violencia familiar, quienes se llaman a si mismas “feministas” (esta etiqueta no es mía, sino suya). Este es el círculo de mujeres que han intentado eliminar mis teorías, aferrándose rápidamente a un específico tipo de política y de creencias retóricas. Desgraciadamente, muchos refugios de América y de Inglaterra han llegado a ser dirigidos en gran medida, por este circulo de mujeres. En Octubre de 1982, la publicación de Proclives a la Violencia, fue secuestrada en Inglaterra por un grupo de trabajadoras de los Refugios Británicos, también llamadas ellas mismas “feministas”. 
Me siento segura preguntando por la honestidad e integridad de este circulo de mujeres. En mi trabajo yo no he tenido que mantener ninguna posición política. Creo que el problema de los individuos/as proclives a la violencia es primariamente personal, no político. Las feministas sin embargo, ellas mismas se han comprometido públicamente a mantenerse en el terreno político.

En mi trabajo yo no traté, ni de manipular mis hallazgos, ni de dirigir el curso natural de las teorías que surgían del trabajo hacia un sano conjunto de actitudes que, causarían mofa con las políticas y tendencias teóricas actuales que, tienen el propósito de adquirir financiación pública y gubernamental. Yo trate solamente de descubrir la verdad subyacente a la problemática de las relaciones humanas, cualquiera que pudieran ser las consecuencias políticas de la verdad.

Las feministas, sin embargo, son cautas en difundir cualquier información que pudiera cambiar la simpatía pública y gubernamental, y retirar la financiación de su “causa”. La YWCA/Servicios de Mujeres Maltratadas de San Diego, California, una organización miembro de la Coalición Nacional sobre la Violencia Domestica y la Coalición de Mujeres Maltratadas del Sudeste de California, me escribió pidiéndome una copia de Proclives a la Violencia. El libro se lo envié, y le leyeron.

EI 15 de Julio de 1985, ellos me escribieron una carta. En la carta, decían de la teoría de los individuos Proclives a la Violencia: 
“Esta Teoría perpetúa el mito de que las mujeres maltratadas ‘gustan’, ‘merecen’, y de hecho ‘provocan’ la violencia de sus compañeros. Esta actitud de “echarle la culpa a la victima” puede resultar en una critica, juicio, y aproximación punitiva hacia las mujeres maltratadas, por los profesionales de los servicios humanos, una disminución del reciente aumento de la responsabilidad del sistema judicial Penal (‘por qué perseguir al hombre victima, una disminución de la respuesta policial (‘por qué proteger a la autora -la mujer), menos sensibilidad en el manejo de las victimas de violencia domestica por el personal médico (‘ella debe estar enferma para provocar y gozar del abuso), y una disminución de la financiación (‘estas mujeres no necesitan refugios)”. 
A propósito, Proclives a la Violencia, dice específicamente: “Esta lejos de ser fácil y es poco serio, una respuesta que diga que las mujeres permanecen en relaciones maltratadoras ‘porque a ellas les gusta’, o ‘porque ellas quieren’, o porque ellas se los merecen’.”

Tengo más confianza en los profesionales de los servicios humanos americanos, el sistema judicial penal, los departamentos de policía, y el personal médico, que el tienen la YWCN Servicios de Mujeres Maltratadas de San Diego, California. Yo confío en que yo estoy en lo cierto, asumiendo que los puntos de vista expresados en sus cartas son representativos de los puntos de vista mantenidos por la Coalición Nacional de Violencia Domestica y por el Coalición de Mujeres Maltratadas del Sudeste de California. Primeramente, la organización de San Diego es un miembro de ambas organizaciones. En segundo lugar, las mujeres de la organización de San Diego me aseguraron que ellas habían enviado copias de esta carta a las dos organizaciones matrices. 
Es mi creencia que, la verdad sobre las relaciones problemáticas, no debe ser sorprendente sin embargo, puede aparecer una base altruista para esta represión, en un particular circulo de individuos políticamente motivados. Más aún, yo creo que los servicios humanos profesionales, el sistema judicial penal, los departamentos de policía, y el personal médico todos serán beneficiados por un incremento en la comprensión de la naturaleza de los individuos proclives a la violencia. Una vez que la condición de ser ‘proclive a la violencia’ haya sido reconocida completamente como una condición tratable, entonces todos los trabajadores del campo de la violencia familiar serán capaces de ayudar, en vez de castigar a los individuos/as proclives a la violencia.

Sin embargo, el no incremento de la comprensión de las relaciones humanas, es posible en una atmósfera de represión. Desafortunadamente, un gran porcentaje de las actuales investigaciones en este campo de la violencia familiar, está motivado políticamente. En los últimos años ha aparecido una línea completa de estudio e investigación sobre la violencia domestica, con el propósito específico de mantener la situación política.

La carta de la YWCA/ Servicios de Mujeres Maltratadas de San Diego, California, discrepa con el hecho de que, las ideas expresadas en Proclives a la Violencia no están de acuerdo con las teorías propuestas actualmente por la reciente línea de estudio. La carta dice: 
“Aparentemente no hay integración del conocimiento obtenido a través de las buenas investigaciones de Gelles, Straus, Stienmetz, Finkelhom, Munay, Stacey, o Shup. Tampoco hay mención a las contribuciones de muchos expertos de la conducta humana especializados en el área de la violencia domestica, por ejemplo: Walker, Martin, Roy y Davidson. .. “ 
Sin defender una posición política propia, yo no tengo ningún interés en presentar cualquier teoría políticamente sesgada o inclinada. Es altamente sorprendente por tanto, que mis reflexiones, hayan sido miradas hasta la fecha como fuera de lugar de la esfera habitual de investigación.

Objetivos
La primera intención de este articulo, y del estudio que describe este artículo, es probar que el tema de la violencia de familia debe ser visto en el terreno personal, realmente psicológico, más que en el terreno político. 
Yo creo, e intento probar, que los individuos/as proclives a la violencia, se crean en primer lugar por enseñanzas violentas en la infancia. La infancia, familias violentas y dinámicas familiares, deben ser consecuentemente las mayores consideraciones y áreas de interés en los próximos estudios de relaciones violentas.

Tales términos como “el circulo de violencia” han llegado virtualmente a formar parte del vocabulario de la calle. En lo que yo sé sin embargo, ninguna investigación hasta la fecha ha probado definitivamente una relación causal, entre una enseñanza violenta y siguientes relaciones violentas. Un éxito de este trabajo es probar que la relación causal, existe de verdad. 
Este trabajo no está intentando discutir de ninguna manera, los mecanismos de este nexo causal entre una infancia violenta y siguientes relaciones violentas. 
En mi trabajo puse en marcha una teoría: que una infancia violenta es probable que cree una adición actual a la violencia, que en cambio lleva a la reproducción de la violencia en siguientes relaciones. Esta exploración de la naturaleza adictiva de la violencia sin embargo, pertenece a otro estudio diferente. El estudio actual es un primer paso en la explicación de porqué gente con pasados violentos tiende a crear siguientes relaciones violentas. Este estudio busca solamente establecer que existe un nexo causal. Una discusión de la naturaleza de este vínculo será dejada para futuros estudios.

Los objetivos de este estudio son estos: 
Demostrar que puede hacerse la distinción entre mujeres maltratadas y Mujeres Proclives a la Violencia. 
Demostrar que la tendencia a llegar a verse envuelta en relaciones violentas, surge de una previa historia infantil de violencia familiar. Establecer comparación estadística entre las vidas de Mujeres Maltratadas y Mujeres Proclives a la Violencia, para demostrar mas adelante la validez de la distinción entre estos dos tipos de mujeres.

Método:
Este estudio esta basado en un examen estadístico de las contestaciones aportadas en los cuestionarios auto rellenados por mujeres residentes del Chiswick Women’s Aid Londres, durante 1975. 

Temas
Las residentes del Chiswick Women’s Aid fueron ‘auto-enviadas’. El concepto de refugio era todavía relativamente nuevo en 1975. Por tanto, no existían en el Reino Unido, muchos mas refugios para cuidar de las mujeres con relaciones violentas. Consecuentemente, las residentes del Chiswick Women’s Aid llegaban buscando ayuda, desde todas las regiones de las Islas Británicas, así como de otros países. A las mujeres que llegaban al Chiswick Women’s Aid se les pedía que rellenaran un cuestionario, que recogía su pasado personal y el pasado de los hombres con quienes habían estado involucradas. Para aleatorizar, los sujetos del estudio, fueron alfabetizados todos los cuestionarios rellenados existentes. Luego fueron escogidos como sujetos del estudio los primeros cien cuestionarios alfabetizados.

Las cien mujeres sujetos de este estudio fueron preguntadas por su nacionalidad. Las cien mujeres eran un grupo geográficamente mixto, compuesto por individuos de Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda del Norte, Irlanda del Sur, y las Indias Occidentales. Dada la diversidad de países de origen de las  mujeres involucradas, el grupo de mujeres es también racial mente mixto. Más aun, el grupo es religiosamente mixto, incluyendo Protestantes, Católicos, y miembros de otras denominaciones religiosas. Ya que el Chiswick Women’s Aid era auto-referente, mujeres de todas las edades eran bienvenidas para recibir ayuda. Los temas de este estudio por tanto, reflejan una mezcla de edades desde las previas a la veintena en adelante.

Es importante notar aquí, que las mujeres estudiadas llegaron desde un amplio espectro de estratos sociales y financieros. Algunas de las mujeres estudiadas vivían gracias a los cheques de la seguridad social. Otras se mantenían ellas mismas mediante sus propios empleos. Otras llegaban de anteriores familias financieramente estables. Algunas mujeres eran gente adinerada, otras pobres. Algunas mujeres estaban empleadas, otras en desempleo.

Las mujeres variaban grandemente en términos de pasado educacional. Algunas mujeres tenían solamente unos pocos años de educación primaria. Algunas habían completado la educación secundaria. Algunas tenían diplomas universitarios después de completar cursos de educación superior. 
Un siguiente análisis de los datos del estudio no produjo diferencias estadísticamente significativas (analizando la naturaleza de sus relaciones violentas) en base a su nacionalidad, origen geográfico, etnia, raza, religión, edad, educación, o posición económica. Con los propósitos del estudio por tanto, el centenar de sujetos tienen que ser considerados como una muestra mixta, escogida aleatoriamente, de un refugio adonde vinieron por ayuda mujeres involucradas en relaciones violentas.

Es necesaria una palabra para explicar porqué todos los sujetos de este estudio son mujeres. El Chiswick Women’s Aid trató no solamente a mujeres, sino también a familias violentas enteras. El Chiswick Women’s Aid tenía su propia escuela para los niños de familias violentas, un programa masculino para tratar a los compañeros varones, y una unidad de adolescentes.

Mediante el desarrollo de todos estos programas, yo aprendí que la violencia no está limitada, ni por edad ni por sexo. Yo he tratado a hombres violentos, mujeres violentas, y niños violentos. 
Una infancia violenta tiende a crear individuos violentos, sin que influya el género. Sin embargo, la teoría que más necesita ser probada, es que la violencia no es un problema exclusivamente masculino como la actual retórica popular nos ha hecho creer. Los sujetos de este particular estudio por tanto, eran todas mujeres. En los cuestionarios, las mujeres responden las preguntas sobre sus compañeros masculinos abusadores. El análisis estadístico de estas contestaciones, ha producido algunos interesantes resultados que serán discutidos mas adelante. Estos resultados sin embargo, no deben ser considerados el objetivo principal de este estudio. El objetivo principal de este estudio son las mujeres.

Cuestionarios 
El cuestionario usado en el estudio fue diseñado en 1975 por mi misma y por el Dr. John Gayford, un investigador de la violencia familiar del hospital de Warlinham en Inglaterra. El cuestionario tiene ocho páginas de largo, y consiste en 160 preguntas. Comienza con preguntas sobre una breve historia de las actuales relaciones de la mujer: ‘Nombre’, ‘edad’, ‘Nacionalidad’, ‘lesiones físicas’, ‘relación con el hombre que causó las lesiones’, ‘Duración de la relación’, etc. 
El cuestionario prosigue con preguntas sobre la historia médica de la mujer, seguida de su historia familiar. El cuestionario pregunta luego sobre la historia del compañero de la mujer, sobre su pasado, y sobre el pasado de cualquier otro compañero que ella haya tenido en su vida. Las restantes preguntas del cuestionario, versan sobre la historia personal de la mujer, por ejemplo: su educación, su historia sexual, y su historia legal (si procede).

Todas las preguntas del cuestionario fueron diseñadas específicamente para ser claras, lenguaje llano y, lo mas importante, no dirigidas. Por ejemplo, en la sección del cuestionario titulada ‘Historia Familiar, Padre’ se hacen preguntas tales como ‘Temperamento’, ‘¿Le ha visto a él alguna vez violento con otras personas? ¿Con quién?’ ‘¿Fue alguna vez él violento hacia usted? ¿En que sentido?’. En la sección titulada ‘Historia Familiar, Madre’, se hacían preguntas tales como, ‘Temperamento’, ‘¿Ha sido alguna vez ella violenta hacia usted?, Diga como’.

Todos los sujetos de este estudio completaron las preguntas escribiendo en copias idénticas de exactamente el mismo cuestionario. Aquellas mujeres que eran iletradas completaron el cuestionario con la ayuda de otras mujeres presentes. Todos los cuestionarios fueron rellenados en base a una completa voluntariedad. No se aplicó si la mujer no quería hacerlo, ninguna coerción a ninguna mujer del refugio para rellenar el cuestionario. Cualquier mujer de acuerdo con rellenar el cuestionario, tuvo total libertad para contestar lo que quiso en el cuestionario. No se impuso ningún tiempo límite para completar el cuestionario. Una mujer que quisiera completar el cuestionario podía tomarse el tiempo que quisiera para contestar las preguntas. Ella podía llevarse consigo el cuestionario, y tomarse el tiempo para completarlo en cualquier sitio de cualquier habitación del refugio, por ella misma o en compañía de otra mujer. Cualquier mujer que aceptara completar el cuestionario, no tenía la obligación de contestar todas las preguntas del cuestionario.

Procedimiento 
El procedimiento de este estudio puede dividirse en tres etapas:

Paso 1 
1. Relleno del cuestionario por los sujetos, como se describe anteriormente. 
2. Construcción de un gráfico con la información recogida de 105 cuestionarios. 
3. Análisis estadístico de los datos del gráfico

Paso 2 
El paso 2 creo que se merece algún comentario. Los titulares de este gráfico descrito en el paso 2 se lee:

  1. ¿Es la mujer proclive a la violencia?
  2. ¿Es el hombre proclive a la violencia?
  3. ¿Es un hombre celoso enfermizo?
  4. ¿Hubo violencia entre los criadores del hombre?
  5. ¿Hubo violencia entre los criadores de la mujer?
  6. Número de años que estuvo la mujer con el hombre.
  7. Número de años de abuso.
  8. ¿Hubo violencia entre el hombre y la mujer antes de la cohabitación?
  9. Edad de la mujer en la primera relación sexual.
  10. ¿Estaba usando anticonceptivos en ese momento?
  11. Numero de hijos de la mujer.
  12. Numero de intentos de suicidio, si hubo.

Cada titular requería una contestación numérica, p. e. Número de hijos de la mujer se contestaba con un número. Todas los otros titulares eran contestados en base a un SI/NO. De esta segunda categoría de titulares, quizás la mas crucial es el titular” ¿Es Mujer Proclive a la Violencia?”. El establecimiento de un conjunto de criterios para contestar esta pregunta en base a un SI/NO, requirió un gran esfuerzo de pensamiento. Un posible acercamiento a la contestación de esta pregunta en cada sujeto, fue colocar este titular en último lugar, usando las contestaciones de otros titulares como criterios para este juicio esencial. Este método, sin embargo, hubiera colocado los resultados comparativos de este estudio en la trampa fatal del razonamiento tautológico. Para decidir si una mujer es proclive a la violencia o genuinamente maltratada debería procederse en cambio, de una forma circular.

En vez de esto, tuvo que ser aplicado un conjunto diferente de criterios, para esta pregunta. Yo analicé cuidadosamente el cuestionario entero de cada sujeto, teniendo particular atención a las preguntas, que no estaban registradas en las cabeceras del gráfico. 
Por definición, una Mujer Proclive a la Violencia es una mujer con una larga historia personal de estar envuelta en violencia. Por tanto, los criterios usados para contestar esta pregunta fueron un conjunto de indicadores que dan evidencia de la prolongada relación del sujeto con la violencia, y la evidencia del propio comportamiento violento del sujeto.

Tales criterios son: 
¿Golpea la mujer a sus hijos? 
¿Ha tenido la mujer peleas físicas con otra mujer? 
¿Tiene la mujer una ficha criminal en la policía? 
¿Es la actual relación de la mujer, la primera relación violenta, o ha estado previamente envuelta en frecuentes relaciones violentas?

Estas preguntas son contestadas en el cuestionario. Mi decisión de si ó no, un sujeto pudiera ser correctamente denominado proclive a la violencia, implica una consideración posterior. Debe de ser recordado que el Chiswick Women’s Aid no tuvo ninguna restricción sobre cuanto tiempo podía permanecer cualquier mujer. Todas las residentes fueron libres de marcharse cuando ellas quisieran hacerlo, y también de permanecer tanto como ellas quisieran. Muchas mujeres permanecieron meses. Muchas mujeres permanecieron durante varios años.

Consecuentemente, después de que los sujetos completaran los cuestionarios, yo era capaz de saber mucho de ellas en mayor profundidad, por conocerlas a muchas durante periodos prolongados y era capaz de observarlas en sus interacciones con las otras residentes del Chiswick Women’s Aid. 
En el caso de muchos de los sujetos a quienes yo he etiquetado de proclives a la violencia, las conocí muy bien. En el refugio, yo miré muchas veces con gran interés cuando una mujer se quejó de que todos sus problemas se eliminarían, solamente si ella pudiera separarse de su compañero abusador. En las siguientes semanas y meses, luego esta mujer podía ser vista como el centro de una cantidad inmensurable de peleas y alborotos con las otras mujeres residentes del Chiswick Women’s Aid. Estoy segura de que tal comportamiento da evidencia a la idea de que la naturaleza violenta de la relación de esta mujer con su compañero abusador, no puede ser atribuida solamente a la violencia de él. Mas aún, la relación podía ser descrita como la interacción violenta de dos individuos proclives a la violencia. 
Otro criterio pues, sumado a los criterios recogidos del instrumento cuestionario auto-completado, era la observación personal de los sujetos en orden a determinar si un sujeto era o no proclive a la violencia. Yo siento que debo decir que, como una autoridad internacional en el campo de la violencia familiar, mi observación personal se establece como una medida de validez académica. 
Mas aún, me gustaría que fuera entendido, que de ninguna forma puedo considerarlo un castigo o una condena definir a una persona como Proclive a la Violencia. Yo quise profundamente, y continuo queriendo, incluso a las mujeres mas proclives a la violencia, de las miles de mujeres que yo he tratado a lo largo de los años.

Sumado a este crítico punto de decisión, los sujetos eran etiquetados Proclives a la Violencia o Mujeres Maltratadas en base a los criterios enumerados anteriormente (de los cuestionarios) y con frecuencia añadiendo el criterio de la observación personal. Las estadísticas comparativas que siguen, por tanto no fueron las bases de la decisión, aunque muchas de las estadísticas comparativas pueden ser vistas sin duda, como apoyo a la decisión previamente hecha, de si un sujeto podrá o no ser llamada Proclive a la Violencia. 
El completar los otros titulares del gráfico requirió muy poco juicio interpretativo. “¿Es un hombre Proclive a la Violencia?” puede ser contestada fácilmente. Virtualmente cualquier hombre que pega duramente a una mujer, puede ser considerado Proclive a la Violencia, aunque mas adelante serán discutidas importantes excepciones a esta aseveración.

Debe de hacerse una aclaración antes de describir las siguientes preguntas. En otro de mis escritos, particularmente en Proclives a la Violencia, se expresa la idea de que la violencia emocional debe de ser considerada como más cruel y destructiva que la violencia física. Esta idea es una importante piedra angular para futuras investigaciones. 
Sin embargo, con los propósitos de la absoluta claridad de este estudio, solamente los actos de violencia física se describen como “violentos”. Por tanto, para contestar tales titulares como” ¿Hubo violencia en los criadores de la mujer?” solamente fueron usadas para producir una contestación de .SI”, las evidencias auto-aportadas de violencia física.

La palabra criadores específicamente, fue cuidadosamente escogida en favor de la palabra padres. Muchos de los sujetos, y mucho de los compañeros de las sujetas, no fueron criados por sus progenitores biológicos. 
Criadores se usa para englobar todas las formas posibles de custodia durante la infancia, incluyendo los abuelos, otros familiares que asumieran el rol de cuidador legal y/o emocional, padres adoptivos, padrastros, y orfelinatos. La palabra criadores es intencionadamente amplia para soportar la hipótesis de que es el comportamiento presente en el ‘hogar’ del niño, el que produce la tendencia a recrear relaciones violentas en su vida posterior. 

Paso 3 
El análisis estadístico de los datos del gráfico implicó cálculos simples. Yo apuntaría solamente que, como los sujetos mujeres no estaban bajo obligación alguna de contestar a todas las preguntas del cuestionario, algunas preguntas en algunos cuestionarios no estaban contestadas. Una pregunta sin contestar, o una pregunta contestada con palabra del tipo “No se”, era registrada en el gráfico como “No aplicable”.
En la siguiente parte de Resultados de este estudio, los datos estadísticos comprenden promedios, por ejemplo, las medias aritméticas, y los porcentajes conllevarán primero el número de datos, ‘n’, de los que la media o el porcentaje se deriva. El número de datos fue calculado restando el número de contestaciones “No Aplicables” de cualquiera de las preguntas particulares del número total de sujetos (100). 

Resultados 
Las mujeres: Proclives a la Violencia o Genuinamente Maltratadas. 
El número total de sujetos mujeres de este estudio era 100. Usando los criterios descritos en la sección anterior,  yo determiné que 62 de las 100 mujeres (62%) podían ser consideradas como Proclives a la Violencia.

Las restantes 38 mujeres de las 100 (38%), que estaban envueltas en relaciones violentas, no cumplían los criterios que indicarían una larga historia de vida involucrada en la violencia, ni sus cuestionarios indicaban evidencia de su propio comportamiento violento. Por lo tanto, es apropiado etiquetar este 38% de las mujeres estudiadas, como Mujeres Maltratadas.

Los compañeros masculinos: Violencia y celos patológicos. 
Entre los 100 cuestionarios completados, los sujetos contestaron preguntas sobre la violencia de sus compañeros en todos los 100 cuestionarios. Preguntas no dirigidas sobre los celos patológicos de sus compañeros, p. e. ¿Estaba él, sospechoso o celoso de usted? ¿Dé detalles?”, fueron contestadas en 93 de los 100 cuestionarios. Los siguientes resultados fueron obtenidos de los cuestionarios. Tabla 29 datos con violencia entre los compañeros masculinos de las mujeres. Tabla 29: Violencia entre los compañeros masculinos.

N Numero de Hombres Violentos Numero de Hombres No Violentos % de Hombres Violentos % de Hombres No Violentos
100 98 2 98 2

Tabla 30: Examina las relaciones en términos de patología entre los compañeros varones.

N Numero de  Hombres con Celos Patológicos Numero de Hombres No con Celos Patológicos % de Hombres con Celos Patológicos % de Hombres  No con Celos Patológicos
93 82 11 88 12

La definición de trabajo para los propósitos de este estudio, de celos enfermizos entre los hombres es: 
‘la tendencia patológica a sospechar de relaciones sexuales y flirteos de una mujer con otros hombres, y fantasear in- apropiadamente sobre estas supuestas relaciones y flirteos, cuando no hay evidencia de que exista esta relación y flirteo’.

La ocurrencia de celos patológicos entre los hombres violentos es terriblemente frecuente. Muchos de los  sujetos, ambas, las maltratadas y las proclives a la violencia, describieron que fueron los celos fantasiosos de sus compañeros el principal factor precipitante de los episodios de violencia. Nota: Algunas de las mujeres proclives a la violencia que describieron a sus compañeros como celosos patológicos admitieron su infidelidad contestando negativamente a la pregunta” ¿Era usted fiel?”. Tales contestaciones hicieron difícil, una clara decisión sobre los patológicos celos del hombre. En esta situación, yo etiqueté a los hombres de celosos patológicos, solamente cuando el cuestionario daba evidencia de que el hombre hubiera experimentado fantasías celosas, incluso si la mujer no había sido infiel. 
La decisión de etiquetar a un hombre como violento fue, en el 98% de los casos, meridiana. Como dije al principio, es altamente difícil considerar a un hombre violento cuando el ha inflingido lesiones físicas graves a la mujer que él dice amar.

Es interesante e importante notar que 2 de los 100 compañeros masculinos involucrados, no podían ser etiquetados de violentos. El grafico construido en el Paso 2 del procedimiento del estudio, reveló que estos dos hombres estaban involucrados con mujeres proclives a la violencia. 
En el caso de uno de los dos hombres, el sujeto femenino era incapaz de dar ninguna descripción del pasado familiar del hombre, o cualquier evidencia de una historia de violencia en la vida del hombre. Este hombre y mujer, de hecho, habían estado casados durante ocho años. Durante esos ocho años de matrimonio, la mujer informó solamente un episodio de violencia, y la violencia no era importante. Por lo tanto, seria injusto etiquetar a este hombre como de sufrir un problema crónico con la violencia, sin evidencia suficiente para tal etiquetado.

El Segundo hombre descrito como no-violento tenía una infancia no-violenta (según la propia descripción de la mujer) y por tanto no mostró ningún signo de celos patológicos. Después de releer muchas veces este cuestionario en particular, tengo que decir que, durante sus cinco años de matrimonio, el hombre en realidad podía ser considerado como “un esposo maltratador”, pero la evidencia de violencia de la mujer, era mucho mayor que cualquier evidencia de violencia del hombre.

Los compañeros masculinos: Violencia en la Crianza. 
Como establecía anteriormente, el propósito de este estudio no es centrarse principalmente en los hombres. Sin embargo, yo creo que un vistazo a los pasados de los hombres, como se muestra en la tabla 31, permite un fuerte apoyo a la teoría de que una infancia violenta es probable que produzca un adulto proclive a la violencia.

Tabla 31: Violencia en los Criadores del Compañero Masculino

N Numero de Hombres con Crianza Violenta Numero de Hombres con Crianza No Violenta % de Crianza Violenta entre los Hombres % de Crianza No Violenta entre los Hombres
70 53 17 76% 24%

Que el 76% de los hombres maltratadores de este estudio. (Tabla 31) provenga de infancias violentas es una llamativa estadística en su propio derecho. 
Sin embargo, yo creo que esto es un dato conservador. La información fue accesible solamente en 70 de los hombres, porque 30 de las mujeres dijeron que ellas sabían poco del pasado de sus compañeros. 
De las 70 mujeres que trataron de aportar información acerca del pasado de sus compañeros, muchas de las contestaciones eran demasiado no-juiciosas para hacer un planteamiento definitivo a favor de que ese pasado fuera violento (i.e., “El parecía llevarse con sus padres suficientemente bien). Sin una evidencia sólida para declarar violento el pasado de un hombre, yo solamente podía con los fines de este estudio, llamarle no-violento.

Mujeres Maltratadas y Mujeres Proclives a la Violencia:
Estadísticas comparativas. Los sujetos femeninos: Violencia en la Crianza.

MUJERES MALTRATADAS
Numero de Datos re: Crianza de las Mujeres Maltratadas N = 35
Numero de infancias Violentas entre las Mujeres Maltratadas 7
Numero de Infancias No-Violentas entre las Mujeres Maltratadas 28
Porcentaje de infancias Violentas entre las Mujeres Maltratadas 20%
Porcentaje de Infancias NO-Violentas entre las Mujeres Maltratadas: 80%
MUJERES PROCLlVES A LA VIOLENCIA
Numero de Datos re: Crianza de las Mujeres Maltratadas N =55
Numero de infancias Violentas entre las Mujeres Maltratadas 35
Numero de Infancias No-Violentas entre las Mujeres Maltratadas 20
Porcentaje de infancias Violentas entre las Mujeres Maltratadas: 64%
Porcentaje de Infancias NO-Violentas entre las Mujeres Maltratadas: 36%

La teoría de que, una infancia violenta tiende a crear adultos que recrean situaciones violentas en sus relaciones se confirma, no solamente por las estadísticas de los pasados de los compañeros masculinos, sino también por una comparación de las estadísticas de la crianza de las mujeres Proclives a la Violencia y las Mujeres maltratadas como se muestra en la tabla 32. 
Como en el caso de la Crianza de los compañeros masculinos, las estadísticas dadas en la Tabla 32  apoyan fuertemente la idea de un nexo causal entre una infancia violenta y el estar involucrado en siguientes relaciones violentas en la vida adulta. Sin embargo, yo debo decir una vez mas, que estos datos son especialmente conservadores por un número de razones.

Primero de todo, entre las mujeres que yo etiqueté de mujeres maltratadas, 3 de las 38 mujeres tenían cuestionarios que revelaban muchos elementos de sus vidas, que indicarían generalmente la actitud individual de Proclividad a la Violencia; una infancia violenta y una historia de relaciones violentas previas en la vida adulta. Sin embargo, estas tres mujeres no mostraron suficientes evidencias de su propio comportamiento violento como para etiquetarlas Proclives a la Violencia, i.e., no golpeaban a sus hijos, no se comportaban como delincuentes criminales, etc. Para mí, estas 3 mujeres representan una muy especial categoría de individuos. Ellas son lo que yo llamo “superadores”. Yo defino una superador, como un individuo hombre o mujer, con infancia violenta que ha superado la violencia de su propia infancia, suficientemente como para no necesariamente recrear situaciones de violencia en sus (de el, o de ella) relaciones de adulto. En el análisis estadístico, estas superadoras han sido contadas entre las mujeres maltratadas, y debe de apreciarse que la incidencia de violencia en la crianza de los superadores, inflaría significativamente los datos de las crianzas violentas entre mujeres maltratadas.

Yo creo que las estadísticas indican que la existencia de violencia entre la crianza de las mujeres Proclives a la Violencia estaban deflactadas a causa de algunos factores. Debe de recordarse que estos datos fueron compilados en base a un cuestionario auto contestado. Este hecho plantea la importante pregunta de cómo un niño con un pasado violento, percibe su (él o ella) propio pasado. En un numero de casos entre las mujeres Proclives a la Violencia, yo actualmente pongo a los progenitores en los siguientes trabajos en el Chiswick Women’s Aid. Después de reunirme con muchos de estos progenitores, yo no tenía ninguna duda sobre la violencia de la educación de las mujeres. Sin embargo, incluso si a través de observaciones personales conocí que la crianza era de otra manera, si una mujer completaba el cuestionario describiendo a sus progenitores como incluso equilibrados y no violentos, entonces o el gráfico y por las estadísticas de este estudio, los progenitores eran etiquetados de no violentos. El particular grupo de estadísticas que se dan en la Tabla 32 son demasiado importantes para mí, como para aventurarme a alterar las contestaciones de los sujetos a pesar de mi conocimiento personal en lo contrario.

Si el chico es criado en la violencia y no conoce alternativas a la violencia, entonces sigue bastante usualmente, que el chico cuando se haga adulto, tendría grandes dificultades para identificar aspectos de su infancia (de él, o de ella) como violentos. Esta verdad yo creo que es el principal contribuyente en el descenso de los datos de progenitores violentos entre las mujeres Proclives a la Violencia. Es esencial enfatizar aquí que, a pesar de todos los factores que afectan a los datos mostrados en la Tabla 4, las infancias violentas eran más prevalentes entre las Mujeres Proclives a la Violencia que entre las Mujeres Maltratadas con un ratio de 3,2:1

Historia de los Sujetos Femeninos con Compañeros Abusadores. 
No se produjeron diferencias estadísticamente significativas comparando el promedio de número de años durante los que una mujer Proclive a la Violencia, y una Mujer Maltratada, permanecieron con un compañero abusador. Todas las 100 mujeres incluidas en este estudio contestaron las preguntas de cuanto tiempo habían estado ellas en una relación con sus compañeros. Las 38 mujeres maltratadas permanecieron con sus compañeros durante un promedio de 8,5 anos, mientras que las 62 Mujeres Proclives a la Violencia permanecieron con sus compañeros un promedio de 7,6 años (ver Tabla 5).

El hecho de que las Mujeres Maltratadas permanecieran durante un periodo de tiempo ligeramente mayor, puede ser bien explicado por el hecho de que un porcentaje ligeramente mayor de Mujeres Maltratadas estaban casadas (en oposición a la cohabitación fuera del matrimonio) con sus compañeros. De las 100 mujeres que contestaron, si estuvieron o no casadas con sus compañeros, el 81,6% de las Mujeres Maltratadas estaban casada, mientras que de las Mujeres Proclives a la Violencia el 77,4% estaban casadas. 
Surgen resultados más interesantes y significativos de un vistazo a la estadística de la pregunta 
“¿Durante que porcentaje de duración de la relación ocurrió la violencia?”. Este porcentaje puede ser derivado de las contestaciones de dos de las preguntas del cuestionario: “Duración de la Relación” y “¿Durante cuanto tiempo ha sido usted maltratada?”. 
Los resultados tabulados de estas preguntas se presentan en la Tabla 33.

Tabla 33: Duración de la Relación y Duración del Abuso.

MUJERES MALTRATADAS
Numero de datos re: años con el hombre N = 38
Promedio del numero de años con el hombre 8,5
Numero de datos re: años de Abuso N = 37
Promedio del numero de años de Abuso 6,08
Porcentaje Promedio de la relación durante la cual ocurrió Abuso (Promedio del numero de años Abuso/promedio del numero de años con el hombre) 71,5%
MUJERES PROCLIVES A LA VIOLENCIA
Numero de datos re: años con el hombre N = 62
Promedio del numero de años con el hombre 7,6
Numero de datos re: años de Abuso N = 60
Promedio del numero de años de Abuso 6.25 años
Porcentaje Promedio de la relación durante la cual ocurrió Abuso 
( promedio de años de abuso/Promedio de años con el hombre)
81,9%

Las estadísticas de la Tabla 33 demuestran que de promedio, la violencia ocurre en una mayor proporción de relaciones con compañeros abusadores, entre las Mujeres Proclives a la Violencia que entre las Mujeres Maltratadas. 
Resultados mucho mas esclarecedores sin embargo, se obtienen de una pregunta diferente del cuestionario: “¿Le pego él antes de que vivieran juntos?”. Las estadísticas calculadas de esta pregunta no-dirigida, son esenciales y fascinantes. Están enumeradas en la Tabla 34.

Tabla 34: Incidencia de Violencia antes de Cohabitar

MUJERES MALTRATADAS
Numero de datos re: violencia antes de la Cohabitación N = 37
Numero de experiencias violentas antes de la Cohabitación 1
Porcentaje de violencia antes de la Cohabitación 2,7%
MUJERES PROCLIVES A LA VIOLENCIA
Numero de datos re: violencia antes de la Cohabitación N = 60
Numero de experiencias violentas antes de la Cohabitación 20
Porcentaje de violencia antes de la Cohabitación 33,3%

La violencia antes de la Cohabitación ocurrió más frecuentemente entre las Mujeres Proclives a la Violencia, que entre las Mujeres Maltratadas, por una significativa razón de 12,3:1. 
Estas estadísticas aportan una fuerte demostración de la diferencia entre las Mujeres Maltratadas y las Mujeres Proclives a la Violencia. 
Las Mujeres Maltratadas pueden ser descritas legítimamente como mujeres que entran en una relación con un hombre antes de conocer su (de él) violencia. 
Contrariamente, un tercio de las Mujeres Proclives a la Violencia, habían sido golpeadas por su compañero antes de haber tomado la decisión de cohabitar. Este hecho sustenta la necesidad de una distinción entre las dos clases de individuos (hombre y mujer) que ellos mismos se encuentran envueltos en una relación violenta.

Otras Estadísticas Comparativas. 
Las comparaciones estadísticas de los datos recogidos de algunas de las preguntas, no revelan evidencia diferencial entre las Mujeres Proclives a la Violencia y las Mujeres Maltratadas. 
Sin embargo, algunas de las preguntas dan lugar a estadísticas que aportan información interesante, si los sujetos son vistos, simplemente como siendo un grupo de mujeres. 
Por ejemplo, el promedio de edad en el que las Mujeres Maltratadas tuvieron su primera experiencia sexual con un hombre era de 18,4 años. El promedio de edad en el que las Mujeres Proclives a la Violencia tuvieron su primera relación sexual con un hombre fue a los 17,5 años. 
La Tabla 35 da estadísticas analizando si usaban o no anticonceptivos durante su primera experiencia sexual entre las dos categorías de mujeres. 
Tabla 35: Uso de anticonceptivos durante la primera experiencia sexual.

MUJERES MALTRATADAS
Numero años re: usando anticonceptivos en primera relación sexual N = 37
Numero que uso anticonceptivos en la primera relación sexual 9
Numero que NO uso anticonceptivos en la primera relación sexual 28
Porcentaje que uso anticonceptivos en la primera relación sexual 24,3%
Porcentaje que NO uso anticonceptivos en la primera relación sexual 75,7%
MUJERES PROCLIVES A LA VIOLENCIA
Numero años re: usando anticonceptivos en primera relación sexual N = 59
Numero que uso anticonceptivos en la primera relación sexual 8
Numero que NO uso anticonceptivos en la primera relación sexual 51
Porcentaje que uso anticonceptivos en la primera relación sexual 13,6%
Porcentaje que NO uso anticonceptivos en la primera relación sexual 86,4%

El porcentaje de mujeres Proclives a la Violencia y Maltratadas, que no usaron anticonceptivos en el momento de su primera relación sexual es clarificador. Todos los otros factores colaterales, creo que estas estadísticas prueban la necesidad de posteriores investigaciones y futuros esfuerzos hacia la educación de las mujeres jóvenes, que tienen experiencias sexuales a finales de la adolescencia. 
Quizás como nota adyacente al propio cuerpo de este articulo, me gustarla descubrir las estadísticas de la increíblemente gran tasa de intentos de suicidio de los sujetos de este estudio. De los 100 sujetos de este estudio, 33 habían intentado el suicidio al menos una vez. El 23,7% de las mujeres Maltratadas, y el 38,7% de las Mujeres Proclives a la Violencia habían intentado el suicidio. Las medias aritméticas del número de intentos de suicidio entre aquellas mujeres que lo habían intentado, era de 1,1 intentos por Mujer Maltratada, y de 1,56 intentos por Mujer Proclive a la Violencia que intentó el suicidio. 
Yo creo que estos datos son trágicos. Yo siento que demuestran el grado de sufrimiento experimentado por cualquier individuo envuelto en una relación violenta. Incluso si una mujer (o un hombre) es Proclive a la Violencia, ella o él, no está feliz viviendo un estilo de vida violento. Para mi estas tristes estadísticas ponen de manifiesto la urgencia de futuras investigaciones, que aclaren el tratamiento de cualquiera, envuelto en una relación violenta -mujeres, hombres ó niños.

Conclusiones y Discusión. 
De todas las estadísticas reveladas por este estudio, yo encuentro que las más trágicas son aquellas que describen a los niños de las relaciones violentas estudiadas aquí. Las Mujeres Proclives a la Violencia y las Mujeres Maltratadas estudiadas, tienen aproximadamente la misma proporción en número de hijos. Las Mujeres Maltratadas con hijos, tienen un promedio de 2,45 hijos por mujer. El número promedio de hijos entre las Mujeres Proclives a la Violencia con hijos, era de 2,55 hijos por mujer. 
Lo que es más horrible, es que entre estos 100 sujetos, 251 hijos estaban involucrados en este estudio.  De forma mas importante, estos 251 niños han experimentado violencia en sus infancias, tanto si sus madres podían ser etiquetadas de Proclives a la Violencia o NO. Todos estos niños han presenciado violencia entre sus progenitores o han sido maltratados por uno o por ambos progenitores.

Este estudio ha mostrado una relación causal entre la violencia en la infancia y la reproducción de relaciones violentas en la vida adulta. Tabla 31 demuestra la probabilidad de los chicos jóvenes entre estos niños, crecerán para ser ellos mismos maltratadores. La Tabla 32 muestra la probabilidad de que las niñas pequeñas de entre estas niñas, crecerán para ser Mujeres Proclives a la Violencia, Mujeres que habiendo experimentado violencia en sus infancias, crecen para reproducir relaciones violentas. Los niños de esta próxima generación de relaciones violentas, en consecuencia, es probable que crezcan para crear nuevas relaciones violentas y subsecuentemente para producir la próxima generación de niños violentos. 
La Violencia en el grupo de estudio es intergeneracional. Se ha demostrado que existe una unión causal, entre una generación de violencia y la siguiente. Yo creo que la naturaleza de este nexo causal es una adicción. 

La violencia es adictiva. 
Si un niño, mediante una infancia violenta, se convierte en adicto a la violencia entonces como cualquier adicto, el niño cuando crece hasta adulto, se conducirá para perseguir el objeto de su adicción: la violencia. 
Para mí, la adicción a la violencia es el verdadero significado del término Proclive a la Violencia. El libro Proclives a la Violencia incluye una descripción detallada de lo que yo creo que debe ser el mecanismo de trabajo de esta adicción literal (no meramente metafórica) a la violencia. Mientras que mi trabajo ha sido altamente opositado por algunos círculos, es mi convicción de que la adicción es el factor perpetuador en el nexo causal de la violencia intergeneracional.

Este estudio demuestra la existencia de tal nexo causal en el grupo estudiado. Futuras investigaciones en la naturaleza de la adicción es una innegable necesidad. 
Las implicaciones del nexo causal de la violencia entre una generación y la siguiente serán obtenidas mas adelante. Es esencial que haya investigaciones sobre los factores que permiten a algunos niños de la violencia llegar a ser, lo que yo llamé, en una parte anterior de este estudio, superadores. 
Al mismo tiempo, todos los trabajadores del campo de la violencia familiar deben ser advertidos de que, hallazgos como estos, puestos de relieve en este estudio, deben cambiar el modo en que los miembros de las familias violentas se relacionan.

Yo lleve a cabo durante doce años, un programa en Londres que trató por entero a familias violentas.
Mediante técnicas que yo desarrollé a los largo de estos años, fui capaz de tratar satisfactoriamente a muchas de las familias que vinieron a mi, rompiendo la continuación de la violencia que había operado en esas familias durante muchas generaciones.

Es ahora mi intención establecer programas específicamente diseñados para el tratamiento de auto- ayuda, especializados en el cuidado y rehabilitación de las familias enteras Proclives a la Violencia. 
Una vez más, la violencia es intergeneracional. Por tanto, deben de ser desarrollados programas que no castiguen ineficaz e innecesariamente a los miembros de las familias violentas, sino que a través de intervenciones cualificadas, rompan la historia familiar de violencia antes de que futuras generaciones de niños sean adictas a la violencia.

© Maltrato.eu.Traducido del original con permiso expreso de la autora © Erin Pizzey