Rasgos del hombre maltratado

Blanca Escaño

Hablar de maltrato y/o violencia doméstica hoy en día es poner el piloto automático para que nuestra mente piense en mujeres maltratadas y hombres maltratadores. Sin embargo, aunque las estadísticas indican que los casos de hombres maltratados son menores, el maltrato hacia los hombres existe y se está convirtiendo en un grave problema.

  • Estas son algunas señales de alarma indicativas de que un hombre está siendo maltratado por su mujer:

–La mujer lo llama constantemente todo el tiempo e insiste hasta que él la atiendo. Cuando lo hace, comienza a cuestionarle porque no la atendió antes, qué estaba haciendo, con quién está, etc

– Ella es sumamente celosa y posesiva. Sus celos son evidentemente enfermizos
– Ella pretende saber donde está él siempre y seguir todos sus movimientos y se descompensa si algo se le escapa. Ella siempre tiene que tener el control.
– Ella con frecuencia recurre al maltrato psicológico y verbal para disminuirlo,  hacerlo sentir inferior y tener el control.
– Para controlarlo y castigarlo, lo manipula con el sexo. Está dispuesta cuando pretende conseguir algo a cambio de él y se niega como forma de castigarlo, de ponerlo en penitencia por algo que ella considera hizo mal.
– Nunca le gustan los amigos, compañeros de trabajo, ni su familia, lenta y progresivamente lo va separando y aislando de su entorno social.
– La justificación a todos su actos posesivos y celos injustificados es que lo ama demasiado, como nadie lo podrá amar jamás.
– Ella lo culpa de todo lo que va mal en la pareja y en la vida de ambos.

El maltrato y la violencia doméstica como se sabe, no se limita únicamente a la física, hay una psicológica y verbal que muchas veces es mucho más dañina y hace grandes estragos en la psique de quien la padece a largo plazo.

Los hombres maltratados sienten miedo a denunciar por temor a ser objeto de burla por parte de las autoridades e incluso de sus familiares, por este hecho permanecen en situaciones abusivas, sufriendo en silencio. También hay que añadir que existen casos de relaciones tóxicas que terminan convirtiéndose en un círculo vicioso llegando a ser una relación dependiente de la que son incapaces de salir.

¿Por qué es tan difícil para el hombre salir del círculo de la violencia?

  • Por miedo a no ver más a sus hijos o a lo que ella les pudiera hacer como venganza si el se aleja.
  • Por prejuicios, por miedo al qué dirán, ya que es muy raro que se le crea a un hombre que es víctima de violencia doméstica.
  • Porque asume que tiene culpa, cree ser merecedor del maltrato.
  • Porque depende emocionalmente de la mujer que lo maltrata.

Tanto en la violencia ejercida por el hombre o la mujer, hay un origen común que se asocia con el control, con el poder, con el sentirse dueño de la vida del otro. Ya sea maltrato físico, psicológico y/o verbal (en el maltrato ejercido por la mujer es más común el psicológico y verbal), es importante buscar ayuda y salir de esa relación enfermiza. Aunque desgraciadamente hoy en día sólo existen teléfonos de ayuda para la mujer maltratada y todo un protocolo sanitario, social y judicial dedicado exclusivamente a ello, no debe de ser óbice para buscar a alguien de entera confianza (familia, amigos, servicios sociales e incluso al médico de familia o un psicólogo) que le ayude. Hay que tener en cuenta que un médico siempre va a escuchar y no puede arriesgarse a que suceda algo malo al paciente.

 

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Andropausia

Normalmente hablamos del envejecimiento de la mujer, proceso conocido como Menopausia y de los problemas psicológicos que pueden producirnos. Pero los hombres también padecen este tipo de trastorno, que se conoce con el nombre de Andropausia.

En este artículo podéis informaros al respecto. Al final, no somos tan diferentes. Como todo ser humano, ellos también sufren.

Andropausia: Descripción, síntomas, diagnóstico y tratamiento.

Por Amalia Rossi – 12 Abril, 2010
A la hora del diagnóstico es muy importante, en primer lugar, tomar en cuenta que, a muchos hombres les cuesta enormemente admitir que hay un problema, y mucho más aceptar que está vinculado directamente con sus hormonas masculinas, en algunos casos ni siquiera el profesional médico repara en que los síntomas pueden deberse a los bajos niveles de testosterona.

En los últimos años se ha comenzado a instalar en la opinión pública un nuevo concepto vinculado al proceso de envejecimiento masculino; la andropausia.
Aunque no se considera a esta denominación del todo correcta, parece haber sido aceptada por el ámbito académico para definir una caída del nivel hormonal masculino que puede ser comparada con los trastornos hormonales que sufre la mujer y que todos conocemos como menopausia.

La andropausia parece ser una revelación de la medicina en los últimos años pero no lo es, desde los años 40 encontramos en la literatura médica capítulos que describen este fenómeno.
Lo que sí es más nuevo es la capacidad de evaluación, es más, este trastorno ha sido mal diagnosticado y en consecuencia mal tratado durante muchos años, el aumento de la expectativa de vida en los hombres ha llevado a la medicina a estudiar, evaluar y tratar este trastorno para poder así mejorar la calidad de vida en esta etapa.
Entre los 40 y 50 años de edad, aproximadamente, los hombres pueden sufrir trastornos similares a los que presentan las mujeres durante la menopausia
En las mujeres, los síntomas que anuncian la llegada de la menopausia son, generalmente, claros y definidos, como por ejemplo el cese de la menstruación, en cambio en los hombres las manifestaciones no son tan claras, lo cual presenta dificultades a la hora de realizar un diagnóstico correcto. Si es cierto que en los dos casos se trata de una caída en los niveles de hormonas, estrógenos en la mujer y testosterona en el hombre.
En el hombre la testosterona comienza a disminuir a los 30 años, mientras que la SHBG (Globulina Transportadora de la Hormona Sexual) aumenta y, como su función es atrapar gran parte de la testosterona que circula, le impide a la misma cumplir su función en los tejidos del cuerpo, mientras que la testosterona que permanece cumple con la función que beneficia al cuerpo, la andropausia tiene que ver con niveles bajos en este último caudal de testosterona.
Todos los hombres sufren una caída en esos niveles de testosterona, en los aquellos en los cuales los niveles son más bajos pueden aparecer síntomas de andropausia. Aproximadamente un 30% de los hombres de 50 años tienen posibilidades de sufrir descensos pronunciados en sus niveles de testosterona, lo que sin duda, alterará su calidad de vida.
Los síntomas
– Depresión
– Pérdida de masa muscular
– Perdida de vello genital
– Dificultades sexuales
– Alteraciones del sueño
– Disminución de la libido
– Manos y pies fríos
– Ganas de llorar, irritabilidad
– Sudoración, estreñimiento, hormigueo en las extremidades.

 A partir de la llamada crisis de los 50, se comienzan a producir cambios, como perdida de vigor fisco, dolores musculares y óseos, baja en el deseo sexual, depresión, insomnio, cambio en el humor, etc. Una serie de factores ambientales, psíquicos y sociales influyen en la manifestación e intensificación de esos síntomas. La vida laboral concluye, y puede aparecer la depresión post- retiro, se da también una baja en la actividad social, cambios familiares, como el abandono del hogar paterno por parte de los hijos
Si tomamos en cuenta que todo esto sucede en una etapa de la vida de cuestionamiento para los hombres, se hace difícil advertir si los síntomas anteriormente mencionados tienen que ver con el exterior o hay alguna causa física que los provoca o intensifica.
A la hora del diagnóstico es muy importante, en primer lugar, tener presente que a muchos hombres les cuesta enormemente admitir que hay un problema, y mucho más aceptar que está vinculado directamente con sus hormonas masculinas, en algunos casos ni siquiera el profesional médico toma en cuenta que los síntomas pueden deberse a los bajos niveles de testosterona. En los últimos años la situación ha cambiado, los investigadores médicos están mostrando más interés en el proceso de envejecimiento masculino y sus consecuencias, e intentan dinamizar la investigación y la comunicación de los nuevos hallazgos en la materia a la comunidad médica.

Tratamiento
A la hora de tratar la andropausia existe coincidencia en que es necesario reponer el faltante de testosterona que puede ser administrada por vía oral, por inyecciones intramusculares o mediante la aplicación de un gel en hombros o abdomen, este último método es el que más se acerca al proceso fisiológico natural.
Antes y durante el tratamiento de remplazo hormonal es imperioso vigilar la próstata y no debe administrarse testosterona a pacientes con tumores prostáticos o agrandamiento de próstata.
Recomendaciones
Para finalizar les dejamos un aserie de recomendaciones que ayudan a llevar esta etapa de mejor manera y complementan una eventual terapia hormonal
Es importante mantener la actividad sexual, está comprobado que tiene un efecto beneficioso sobre la erección, ya que capacidad de erección cambia con la edad pero no desparece, ningún hombre es demasiado mayor para consultar un problema de disfunción eréctil, es fundamental no renunciar a la vida sexual.

– Aliviar el stress ayuda mucho por ejemplo mediante la práctica de deportes
– Compartir el “problema” con la pareja, ya que puede ser parte activa en la          solución del mismo, y con amigos o grupos de la misma edad que puedan estar padeciendo síntomas similares
– Es muy importante cuidar la alimentación y las horas de descanso
– Disminuir o evitar el consumo de cafeína y alcohol

El Síndrome de Medea

Los medios de comunicación en su afán de generar alarma social en contra del hombre como padre, en el momento de informar sobre el asesinato que ejerce un padre sobre su hijo siempre aluden a la violencia machista, muy al contrario que si el hecho es cometido por una mujer. En este caso, bien optan por omitir la noticia o por exculparla, alegando algún tipo de trastorno mental, discusión con la pareja e incluso haber sufrido maltrato.

Sin embargo, este tipo de actos tan atroces y que son cometidos tanto por un hombre como por una mujer hacia sus hijos tiene un nombre: Síndrome de Medea, que proviene de la antigua mitología griega en la que una madre, a modo de venganza contra su pareja mata a sus hijos o deja que un peligro mortal  les llegue. Aunque no es una regla exacta, generalmente la madre mata a niños pequeños, mientras que el padre mata a los hijos adolescentes o adultos.

Muchas personas utilizan a sus hijos como instrumento de venganza hacia sus parejas llegando al punto de matar a sus propios hijos o a los de sus parejas, suicidándose por regla general, después.

Los motivos que les llevan a tan espeluznantes actos son variados, pero los más habituales son la venganza hacia el otro cónyuge, el odio que sienten hacia él o ella, la excusa de evitar un mal mayor a los hijos, e incluso, el evitar la custodia de los hijos o la ejecución de la patria potestad.

Con el nombre de síndrome de Medea se engloban otros motivos además de la venganza conyugal, por los cuales la persona justifica asesinar a sus hijos. Hartazgo, odio o repulsión hacia ellos, proyección de la pareja o de alguien a quien odian, n defecto físico o discapacidad, incapacidad de tener empatía hacia los hijos, el carácter de los propios hijos o incluso su hiperactividad, o la incompetencia del padre o madre.

No existe una cura contra el síndrome de Medea, lo más que se puede hacer es que la persona reciba terapia cuando comience a sentir resentimiento o repulsión hacia los hijos o cuando tenga problemas con la pareja, para que no enfoque su odio o venganza en sus hijos.

Blanca Escaño.

 

 

 

 

 

Conflicto de Lealtades

Cuando se produce una ruptura de pareja con conflicto de por medio, no es difícil que los hijos se vean en la necesidad de asegurarse el cariño de al menos uno de los padres.

La separación es siempre dolorosa para las partes, y no digamos para los niños, que en ocasiones, reaccionan con un sentimiento de abandono respecto del progenitor que se va y con un intenso sentimiento de apego hacia el progenitor que se queda, si bien, no alcanzan a entender los motivos de la ruptura.

Esta necesidad de protección hace que cuando uno de los padres pretende conseguir el apoyo incondicional de los hijos, estos se vean envueltos en un conflicto interior llamado conflicto de lealtades. Es decir, cuando reciben presiones para acercarse a una u otra posición (materna o paterna), si no toman partido, se sienten aislados y desleales hacia ambos progenitores, pero si lo hacen para buscar mayor protección, sentirán que traicionan a uno de los dos.

El conflicto de lealtades fue descrito inicialmente por Borszomengy-Nagy en 1973 definiéndolo como una dinámica familiar en la que la lealtad hacia uno de los padres implica deslealtad hacia el otro. El resultado puede ser resumido en que el hijo tiene que asumir incondicionalmente su lealtad hacia uno de los progenitores en detrimento del otro”.

El doble vínculo fue expuesto por Bateson, Jackson, Haley y Weakland en 1956 para entender la estructuración de los mensajes en las familias de esquizofrénicos. Este término puede aplicarse a determinadas situaciones relativas a las rupturas conflictivas. El mensaje verbal explícito “tienes que ver a papá” se contradice con otro implícito, de “no lo veas”. Para el niño está en juego el miedo a la pérdida de afecto.

La triangulación, definida por Bowen en 1998, describe que cuando existe un conflicto entre dos personas, este puede ser enmascarado al generarse un conflicto entre uno de los dos y un tercero. Cuando aparece el rechazo parece que el conflicto entre los padres queda en segundo plano, aunque en realidad lo utilizarán para seguir acusándose mutuamente.

En la triangulación manipuladora el niño recibe mensajes contradictorios que le generan desconcierto y angustia básica.

El cisma marital Lidz (años 60) se definió como el efecto a largo plazo .Cada uno de los miembros de la pareja se dedica a desprestigiar al otro delante de los hijos, creándose dos bandos familiares enfrentados, en los que los niños participan activamente.

En cualquier caso, los efectos del divorcio sobre los hijos, en muchos casos, desemboca en la consideración de los niños como una riña entre dos bandos, donde el más poderoso gana el derecho a permanecer en el hogar. En determinados momentos apoyan a uno u otro. Aunque los padres traten de que los hijos no tomen partido, éstos sienten que deben hacerlo, experimentando gran desasosiego cuando lo hacen para sentirse más protegidos, porque sienten que están traicionando a uno de los dos. Si no toman partido, se sienten aislados y desleales hacia ambos progenitores, convirtiéndose en un problema sin solución. Uno de los extremos de esta problemática es el llamado “Síndrome de Medea”. Se trata de padres que dejan de percibir que los hijos tienen sus propias necesidades y comienzan a pensar que son una prolongación de ellos mismos. Puede llegarse al extremo de utilizar al niño como venganza o que la ira impulse a uno de los padres a secuestrar al hijo.

En 1988 Johnston y Campbell comienzan a utilizar el término alienamiento para referirse a las preferencias hacia uno de los progenitores que inevitablemente alejan a los hijos del otro. Lampel, en 1996 encontró niveles de rigidez, defensividad y represión en ambos padres, panteando que los hijos tienden a linearse con el que consideran y sienten más abierto, capaz y solucionador de problemas.

Existe asimismo un estudio de Buchanan con adolescentes en el que se encuentran  con que los altos niveles de conflicto y hostilidad entre los padres, así como una baja autoestima cooperativa predicen este estado en los hijos.  Cuando un conflicto es extremadamente intenso entre los progenitores altera la interacción familiar, de manera que los hijos se sienten temerosos por el hecho de tener una relación estrecha con uno de los padres y el efecto que puede provocar en el otro.

Según estudios, parece ser que son los niños varones los que tienen mayor posibilidad de verse implicados en conflictos de lealtades.

Ignacio González Sarrió (Perito Forense)