El derecho penal de autor y la inexistencia de denuncias falsas por violencia de género

Blanca Escaño

El derecho penal se puede clasificar en dos tipos:
Derecho penal de acto. Es el propio de la legislación española y de otros países, que castiga el acto delictivo que se haya realizado sin que tenga importancia qué persona lo comete. Da igual el colectivo social, racial o ideológico al que se pertenezca. Pongamos como ejemplo el hecho de pegar un puñetazo a otra persona: la pena que el juez imponga a la persona infractora estará legislada por el acto que se ha cometido, sometido a atenuantes y agravantes. El castigo y sus atenuantes o agravantes son los mismos para todo infractor de la ley y se aplica de la misma manera.
Derecho penal de autor. No es admitido por sentencias de los más altos tribunales españoles, y no se contemplaba en la gran mayoría de las legislaciones modernas. El derecho penal de autor castiga los actos delictivos según el colectivo al que pertenezca la persona que los cometa. Normalmente, la idea que subyace a este derecho penal de autor, es que si una persona pertenece a un colectivo cuya ideología justifica la comisión de un delito, se debe castigar más duramente a los miembros del mismo, ya que, por ejemplo, agreden a los demás por motivos ideológicos, lo que hace que estas personas ataquen a los demás con mayor frecuencia.
Es más que una evidencia que la Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG) implica un necesario derecho penal de autor, ya que castiga con mayor dureza a un hombre que agrede a su pareja femenina, que a un hombre que agrede a una desconocida. Más aún, a una mujer que agrede a su compañero sentimental se le castiga menos que si es él el agresor. El derecho penal de autor es contrario a las garantías procesales, y propio de regímenes dictatoriales tales como el que Hitler aplicaba a los judíos o el que se aplicaba a las personas de color negro en Estados Unidos.
– La LIVG pretende adelantarse en el castigo haciendo referencia más al hecho futuro que al que se ha cometido. Al castigar más duramente a los hombres presupone que quien agrede a su pareja con toda probabilidad matará en el futuro.
Las penas que se imponen son desproporcionadas en relación la hecho cometido.
Se celebran juicios rápidos en juzgados específicos de violencia contra la mujer, en los que los acusados, tras “visitar” los calabozos, pasan a disposición judicial donde el juez, por regla general, le impondrá unas medidas cautelares (orden de alejamiento) hasta la celebración del juicio que será por vía penal y que tarda en realizarse entre año y medio-dos años.
Se aplica la Prueba Diabólica o Prueba Inquisitorial en la que el acusado debe demostrar su no participación en la comisión del delito imputado (vulnerándose el derecho fundamental de la Presunción de Inocencia. La parte acusadora no necesita presentar ningún tipo de prueba que demuestre que el acto u actos que ha denunciado son ciertos, lo que hace muy difícil la defensa de quien ha sido acusado.
En ningún caso de los hombres acusados por este tipo de delito se ha demostrado la supremacía del hombre sobre la mujer por el mero hecho de serlo, algo que indica la Ley Integral Contra la Violencia de Género y que, sin embargo, se da por supuesto.
Aún más. Como según la LIVG las agresiones contra una mujer por parte de un hombre con el que mantiene, o mantuvo una relación sentimental, se deben al machismo, existen una serie de recomendaciones orientadas a creer preferentemente a la mujer frente a su pareja sentimental masculina, lo que borra de un plumazo la imparcialidad de los procesos judiciales, otro pilar del derecho. Así, si ambos presentan partes de lesiones, la interpretación debe ser que el hombre atacó primero y la mujer se defendió, salvo prueba en contrario. También se considera que una mujer prácticamente nunca presentará una denuncia falsa contra su pareja sentimental, aunque la posibilidad de que alguien presente una denuncia falsa sea uno de los motivos por los que existen los tribunales (si todas las acusaciones se dieran por buenas, ¿para qué ir a juicio? Con que se castigue al acusado directamente sería suficiente. Va a resultar que todos los días se presentan denuncias falsas de robos, agresiones, etc… pero las mujeres con pareja nunca denuncian en falso a su compañero sentimental.
De esta manera, se llega fácilmente a la conclusión de que no pueden existir denuncias falsas por violencia de género, puesto que al aplicarse el derecho penal de autor, el hombre entra en el juzgado y sale de él siendo culpable. Los que tengan la suerte de salir absueltos, será porque no se ha podido demostrar su culpabilidad.

Anuncios

One response to “El derecho penal de autor y la inexistencia de denuncias falsas por violencia de género

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s