Las mujeres y los niños que conformamos familias reconstituidas también cumplimos condena

A los medios de comunicación, políticos e instituciones se les llena continuamente la boca hablando sobre la violencia que sufren las mujeres a manos de sus parejas masculinas. Pero ¿ qué sucede con las que forman parte de una familia reconstituida?

Para quien lo desconozca, las familias reconstituidas son aquellas formada por una pareja en la que uno o ambos miembros se ha separado/divorciado con anterioridad, con o sin hijos.

Ellas también sufren las consecuencias del divorcio de sus actuales parejas en sus diversas modalidades.

  • Compartiendo su sufrimiento.
  • Padeciendo el afán de venganza de las exparejas de sus maridos
  • En caso de haber existido denuncia por malos tratos por parte de la primera pareja y existir una sentencia condenatoria, se ven privadas de su presencia, en ocasiones por largos espacios de tiempo, de tal manera que, al igual que las mujeres maltratadas y las que denuncian en falso, todas somos víctimas del Estado, que nos controla a unas y a otras, siendo el Estado quien realmente ejerce dominación y control sobre las mujeres en particular y sobre la población en general.
  • También pierden hijos, incluso sin haberlos engendrado, en el caso de que su pareja tenga hijos de su anterior matrimonio.
  • Pierden la salud física y a veces, también la psicológica debido al sufrimiento que soportan.
  • Comparten los problemas, depresiones y enfermedades de sus parejas, generadas por el sufrimiento causado por el abuso de la ley de manera desmedida, por la impotencia de no ser defendidos en igualdad de condiciones.
  • Se preocupan porque no les suceda nada malo mientras ellos se encuentran de visita con su hijos, o viceversa, esperando que a ellos no les suceda nada malo cuando acuden a verlos y tienen que conducir, en numerosas ocasiones, cientos de kilómetros. Porque ellas no son egoístas.
  • No somos protegidas ni tratadas por igual ante la ley. Si son amenazadas, insultadas, vejadas o agredidas por las exparejas de sus maridos actuales, éstas no son castigadas con dureza, porque ellas ya llevan marcada a fuego la condición de víctima.
  • Muchas parejas reconstituidas tienen hijos  comunes, hijos a los que se les quita el derecho a ver a sus hermanos por parte de padre con la asiduidad que debiera, siendo “condenados” al mismo régimen de visitas que el padre.
  • Pero también hay matrimonios con hijos no comunes, que tampoco tienen derecho a estar juntos por no tener vínculo de sangre a pesar de ser “hermanastros” y tener vínculos de afectividad iguales a los de los hermanos de sangre. Estos también tienen un régimen de visitas con impedimentos de formar una familia.

Estos son sólo una muestra de los daños colaterales de la ideología de género y su empeño en destrozar todo lo que tenga relación con la familia, que, por otra parte, es la base de la sociedad  y de la economía.

 

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