MUJERES IMPRESCINDIBLES Y OLVIDADAS

Blanca Escaño

Lucharon y luchan por ayudar a sus hijos, hermanos, maridos, nietos y a cambio, reciben represión y silencio.
Son amas de casa, periodistas, escritoras, dependientas, interinas, maestras, enfermeras, cuidadoras, pensadoras…. Mujeres dedicadas a diferentes profesiones, pero todas con una idea común: defender a sus familiares varones de las garras de la Ley Integral contra la Violencia de Género.

La mayoría son perseguidas por ello de diversas formas: económica, judicial, e incluso social. Mujeres que sufren otro tipo de maltrato mucho más sibilino e invisible que nadie quiere ver, porque no interesa que se sepa la verdad. Total con tal de echar la culpa al patriarcado todo vale.

Efectivamente: la mayoría de mujeres que defienden a estos hombres que un día cometieron el delito de casarse con la mujer equivocada y tener descendencia, son silenciadas y olvidadas tanto por la justicia como por los diversos ministerios. Cuando alguna de ellas intenta trasladar su problemática, las instituciones echan automáticamente el cerrojo Muchas incluso se encuentran desahuciadas económicamente tras invertir todos sus ahorros en pagar un abogado para su hijo, hermano, marido o nieto. Nadie las ayuda, nadie las escucha. Son mujeres invisibles para la sociedad, una sociedad dominada por la dictadura de género, en la que sólo se visibiliza el maltrato hacia un tipo de mujeres ocultando otro tipo de maltrato mucho más cruel y sibilino, el que sufren estas mujeres extraordinarias sin nombre.
Unas mujeres luchadoras cuyo único arma es la verdad, una verdad que a nadie interesa porque no generan negocio.

Últimamente todo son reivindicaciones femeninas, todos los medios de comunicación hablan del sometimiento y sufrimiento de las mujeres bajo el yugo del hombre….. Pero ¿Y estas mujeres que se dejan la piel y la salud por sacar adelante a sus familias? Nadie las respeta, porque todo el mundo las ignora.
Los poderes políticos se llenan la boca con el tema de la defensa de la mujer, sin asumir las consecuencias de los innumerables daños colaterales que aquello que dicen defender con el tema de la mal llamada violencia de género provoca, no sólo para los hijos habidos en la pareja, sino para la familia extensa de la rama paterna y para las nuevas parejas.

Únicamente se les da credibilidad a aquellas mujeres que alegan maltrato por parte de sus parejas, sin embargo, muchas de las que denuncian lo hacen con fines espurios, restando importancia a quien realmente sufre violencia. A nadie le interesa conocer lo que se esconde tras una denuncia de este calibre. Es la ley del todo vale para la mujer, que no tiene que demostrar en ningún caso que todo lo que denuncie o alegue en contra de su pareja es o no cierto.
Por este motivo, el trabajo de estas mujeres es doblemente valioso: en primer lugar porque lo hacen por defender a los suyos y en segundo lugar, porque intentan trasladar a la sociedad otro tipo de violencia tan real como oculta y que merece el mismo respeto que quienes denuncian cualquier otro tipo de maltrato.

Sin la historia de estas mujeres estaremos contando la historia de la mitad de la sociedad.

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