Niños con mentalidad de víctima. ¿Qué hacer?

Frecuentemente me encuentro con niños cuyo hábito es quejarse o lamentarse por sus circunstancias y debilidades. También niños que se han acostumbrado a recibir amor a través de la victimización; aprendieron que la mejor manera de ser vistos y recibir cariño y atención es haciendo énfasis en lo mal que les va o en las dificultades que les toca vivir. Lo primero que debemos tener en cuenta es que ningún niño nace siendo una víctima; los bebés pueden nacer en medio de entornos hostiles y complejos, pero de entrada no se victimizan. Así que la mentalidad de víctima es algo aprendido; sin darse cuenta lo empiezan a desarrollar como un hábito, ya sea porque es lo que ven en su entorno o porque notaron que era la manera más fácil y rápida de recibir amor. Debido a esto, los padres juegan un rol fundamental en el mensaje que mandan a sus hijos. Resumiendo, si tienes un hijo con mentalidad de víctima, lo más probable es que eso lo haya aprendido de ti (o de tu entorno). En este artículo encontrarás los consejos para empoderar a tu hijo y eliminar esa actitud.

 

En general, lo que he notado es que los padres que crecieron creyendo que fueron una víctima, crían niños víctima. El hecho de que un niño tenga una dificultad en una materia, unos padres divorciados, dificultad para un deporte o pocos amigos, no necesariamente lo hace una víctima. Pero si ha recibido ese ejemplo de sus padres y ha desarrollado esa mentalidad, tomará cada cosa que le pase como una oportunidad para lamentarse o una prueba de lo malo que es el mundo con él. Lo que más me preocupa de esto es que si no rompemos con dicha mentalidad, estos niños crecerán como adultos víctima y tendrán hijos a los que también educarán como víctimas. Un adulto víctima es aquel que siempre se está quejando, que se alimenta del drama y que aprovecha cualquier oportunidad para comentar sobre lo terrible que es el mundo, lo pésimas que están las noticias, lo desagradable del clima, o la mala economía.

La vida no siempre es fácil, eso es algo que los adultos tenemos claro. A lo largo de esta se nos presentan circunstancias que no podemos controlar ni evitar, como muertes, enfermedades, discapacidades, divorcios, crisis económicas entre muchas otras. Desafortunadamente, a muchos niños les llegan esas adversidades a muy corta edad y aunque quisiéramos evitarles esas situaciones y el dolor que viene con ellas, definitivamente no podemos hacerlo. Lo que sí podemos es ayudarlos y enseñarles a enfrentar las adversidades; ese será un gran entrenamiento que les  servirá a corto y largo plazo. Debemos tener mucho cuidado, pues hay una línea muy fina entra ayudar a alguien y fomentar su mentalidad de víctima.

¿Cómo me doy cuenta si  mi hijo piensa como víctima? A continuación algunas pautas para que lo empieces a notar:

– Se enfoca siempre en lo negativo. Nota todo lo malo de cada situación y comúnmente lo exagera.

– No trata de mejorar las situaciones. Cree que es inútil el intentar que algo que no le gusta cambie.

– Malinterpreta hasta lo positivo. Cuando algo bueno pasa, cree que fue un golpe de suerte, pero que es una excepción y seguramente no durará. Si alguien es amable con él o le hace un cumplido, cree que sólo fue por ser amable, por compromiso o que lo hizo de forma irónica o a manera de burla.

– Busca compasión. Es su forma de pedir cariño, de hacer que los otros lo noten o le presten atención.

Qué hacer para empoderar a los niños y deneter su mentalidad de víctima

Lo primero y más importante es siempre centrarte y ser consciente de tu propia actitud. Piensa en el ejemplo que les estás dando; recuerda que padres víctima crían hijos víctima. Intenta quejarte lo menos posible, dáte cuenta si a diario te victimizas por lo mal que te trata tu jefe, por la siuación económica o por tu estado de salud. Es muy importante que un hijo note el positivismo de sus padres. Pero sobre todo es importante enseñarles desde nuestro ejemplo que podemos ser un cambio positivo en el mundo, o por lo menos que no somos víctimas de nuestras circunstancias y que tenemos derecho a elegir cómo vamos a afrontar eso que nos pasa. Háblales también sobre esto. Diles que probablemente no han tenido la opción de elegir lo que les está sucediendo, pero que sí tienen la opción de afrontarlo de maneras mucho más esperanzadoras y empoderantes. Enséñales que no importa con qué les toque enfrentarse, siempre tendrán la capacidad de controlar algo (así sea su propia actitud); que toda situación, por más difícil que parezca, también pasará; que es parte normal de la vida pasar por distintas adversidades y lo más importante: que las dificultades no necesariamente los hace una víctima.

También sé ejemplo de dignidad y exige que los demás te traten como mereces (siempre de manera respetuosa). Si recibes un mal servicio en una tienda o en un restaurante, coméntalo de manera amable con el administrador. También pon límites si alguien te levanta la voz o te falta al respeto. Le estarás demostrando que todos merecemos ser tratados de manera respetuosa, agradable y positiva; y que existen formas de exigirlo cuando consideramos que está pasando lo contrario. También le estarás demostrando que no debe conformarse con el negativismo de nadie y que es digno y merecedor de un buen trato. Sobra decir que debes tener mucho cuidado con la manera en que exiges ese buen trato; no puedes exigir respeto siendo irrespetuoso o amabilidad siendo grosero. Ese tampoco es el ejemplo que queremos dar.

Si has notado que tu hijo tiende a victimizarse, evita preguntas abiertas del tipo ¿Cómo te fue hoy? ¿Qué tal el partido? ¿Qué comentarios hizo el profesor acerca de tu trabajo? En vez de eso enfoca o guía tus preguntas hacia lo positivo. Llévalo a notar lo bueno de la situación con preguntas como ¿Qué fue lo que más te gustó del día? ¿Cuál fue el momento más divertido de hoy? ¿Qué fue lo que más disfrutaste del partido? ¿Cuál fue tu mejor jugada? ¿Cuáles fueron los comentarios positivos del profesor acerca de tu trabajo? Así mismo, cuando esté pasando por una situación compleja puedes preguntarle cosas como ¿Podrías ver algo positivo de lo que está pasando? ¿Podrías ver este problema desde otro punto de vista? ¿Hay algo que puedas hacer para mejorar la situación o sentirte mejor? ¿Hay otros niños que también hayan vivido o estén viviendo esto que te está pasando a tí? ¿Qué crees que hicieron esos niños para salir adelante o para sentirse mejor? Con estas últimas preguntas le demostrarás que no es el fin del mundo, que no es algo que solamente le pasa a él, que puede actuar para cambiar lo que no le gusta o por lo menos verlo desde un punto de vista que le permita un mayor bienestar. Todas las personas deberíamos entender que el hecho de que pensemos algo no lo hace válido ni real. Es simplemente nuestro punto de vista y es solo una posibilidad de muchas otras. Mi verdad no necesariamente es ‘la verdad’. Haciéndole este tipo de preguntas le puedes ayudar a notar lo subjetivo de su pensamiento y el hecho de que solamente es su perspectiva de la situación.

Por último, quiero invitarte a que reflexiones si estás recompensando a tu hijo por lo malo que le pasa. Si un niño siente que no recibe suficiente atención, pero cuando enferma sí lo hace, fomentarás que se victimice cuando se sienta mal, que agrande sus enfermedades o que incluso que las invente. Sucede lo mismo cuando lo recompensas en exceso o haces muchas concesiones cuando pasa por un momento difícil, como permitirle faltar al colegio, no hacer su tarea o saltarse las responsabilidades del hogar. En estas circunstancias podemos ser flexibles, pero el ponerles más atención de la cuenta o ceder demasiado les está reforzando la idea de que ser víctima es conveniente y que merece un trato especial por ello.

A lo largo de la vida hemos tenido que aprender que a pesar de lo que nos pasa, la vida continúa. Es nuestra responsabilidad como padres el enseñárselos tal cual. La vida no siempre es sencilla pero dependerá de cada uno el seguir adelante o ser una víctima más.

Fuente: http//www.prohappiness.co/adolescentes/ninos-con-mentalidad-de-victima-que-hacer/

 

 

 

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MADRES POSESIVAS

Seguramente muchas personas cuando lean este artículo identifiquen a alguna conocida que actúe de esta forma. Es fácilmente aplicable a mujeres que educan a sus hijos solas (madres solteras, viudas o divorciadas) y, por supuesto. un paso adelante en la manipulación emocional de los hijos, a los que consideran como una extensión de sí mismas. Extensible a mujeres que secuestran emocionalmente a sus hijos para que no quieran a sus padres.

Hay madres que no dejan crecer emocionalmente a sus hijos por el  exceso de cariño  dañino y la sobreprotección que les brindan. Son madres que carecen de vida propia, cuya vida gira alrededor de sus hijos, que sienten que son su continuación y que sienten que les pertenecen, tengan la edad que tengan. No los ven como seres que han de crecer física y emocionalmente, que se han de independizar cuando lleguen a la edad adulta, que no las van a necesitar, que dejarán de ser su centro emocional.

Las madres posesivas impiden que sus hijos crezcan emocionalmente sanos. Sus excesivos cuidados neuróticos propician que los hijos sean débiles emocionalmente, huyan de cualquier problema que les angustie en lugar de buscar soluciones, actúen sin reflexionar mucho (mamá ya lo hará por mí), su inseguridad les lleva a ser autoritarios (de esta manera tengo razón), de sus equivocaciones nunca son culpables (la culpa siempre es de los demás o delas circunstancias)- Estos hijos serán personas dependientes.

Sobreproteger a los hijos al grado de asfixiarlos psicológicamente, genera hijos  infelices, inmaduros y dependientes.

Características de las madres posesivas:

1.- Procura por todos los medios posibles, lícitos e ilícitos, que sus hijos hagan lo que ella desea. No acepta oposición. Manipula, llora, amenaza o pide compasión con tal de que sus hijos actúen de acuerdo a su voluntad.

2.-  Prohíbe la expresión de sentimientos que supongan algo distinto a lo que ella considera bueno, en este sentido, es emocionalmente invasiva al “dirigir” la respuesta emocional de sus hijos por el carril que ella supone correcto.

3.-De manera consciente o inconsciente, busca la forma que sus hijos la necesiten. Para que eso se logre, sus hijos tienen que, de alguna forma, estar indefensos o tienen que ser protegidos. Lo que busca es protegerlos y cuidarlos , en otras palabras, dejarlos en situación de permanente dependencia.

4.- Uno de sus temores es que sus hijos quieran hacer su propia vida, lo que ella considera un acto de rebeldía o de desagradecimiento por parte de sus vástagos. Eso puede durar toda la vida, incluyendo la etapa de adultos. Es la no aceptación del crecimiento de sus hijos.

5.- Debido a su inseguridad, uno de sus miedos más genuinos es que sus hijos amen a otras personas, por eso protagoniza episodios de celos abiertos o encubiertos. Ve con terror la independencia emocional de sus hijos y se convierte en enemiga de ello. En este caso habría una castración del desarrollo del amor y de las emociones.

A estas madres se las califica como “sobreprotectoras”, “controladoras”, “manipuladoras”, “chantajistas” o “asfixiantes”, todas expresiones que, de un modo y otro, reflejan que se está ante la presencia de una persona con un serio problema afectivo.

Es evidente que este fenómeno se da especialmente entre madres que por una razón u otra tienen que criar hijos solas. Madres solteras, viudas o divorciadas. No obstante, el fenómeno se da también en mujeres casadas y con pareja estable.

En estos casos, son madres con mucha fuerza que monopolizan la relación de pareja y terminan haciendo su voluntad, no solo en la vida de sus hijos, sino también con sus cónyuges o parejas sentimentales.

 

El Derecho Penal del Enemigo

El legislador en la evolución del derecho penal se ha planteado el problema de si los presupuestos de la penalidad deben determinarse de acuerdo con las características del hecho o si deben determinarse por la forma de vida criminal del autor. Es decir, existen dos modelos punitivos: 1) el derecho penal del hecho y 2) el derecho penal del autor (o del enemigo).

Hasta ahora el sistema penal español, habiendo superado ya otros modelos y términos anteriores, se rige por el derecho penal del hecho. Aquel por el que la pena se vincula al hecho antijurídico, pero lo decisivo para imponer la pena es el reproche que se hace al autor por la comisión de un hecho delictivo (culpabilidad por el hecho)

Sin embargo, existe otro modelo penal llamado derecho penal del autor (o del enemigo), aquel que vincula la pena con la peligrosidad del autor, pero a diferencia del anterior, el sujeto no es sancionado por el hecho que realiza, sino por su condición de persona “peligrosa” o enemigo.

El término Derecho penal del enemigo fue acuñado por el jurista alemán Günter Jakobs en 1985. Según el cual, se sancionan penalmente conductas, sin que se hubieran afectado al bien jurídico. No se castiga al autor por el hecho cometido, sino por el hecho de considerarlo peligroso. Se sanciona por la conducta y la peligrosidad del actor y no sus actos.

Según Jakobs, el legislador no dialoga con sus ciudadanos, sino que amenaza a sus enemigos, aumentando las penas excesivamente desproporcionadas, anticipando la intervención del derecho penal, es decir, no recurriendo a él como ultima ratio, recortando garantías procesales y ampliando conductas muy alejadas de la lesión de un bien jurídico. Siendo éstas las características del derecho penal del enemigo.

El derecho penal del autor (o del enemigo) nos recuerda a la vieja concepción de la antigua criminología positivista nazi.

El famoso penalista alemán Edmund Mezger, redactó en 1943 para el régimen nazi un informe sobre el proyecto de tratamiento del “extraño a la comunidad” que rezaba lo siguiente:” En el futuro habrá dos (o más) “Derechos penales”: – un Derecho penal para la generalidad (en que en esencia seguirán vigentes los principios que han regido hasta ahora), y –un Derecho penal (completamente diferente) para los grupos especiales de determinadas personas, como por ejemplo, los delincuentes por tendencia. Lo decisivo es en qué grupo debe incluirse a la persona en cuestión…Una vez que se realice la inclusión “el Derecho penal especial” (es decir, la reclusión por tiempo indefinido) deberá aplicarse sin límites. Y desde ese momento carecen de objeto todas las diferenciaciones jurídicas…Esta separación entre diversos grupos de persona me parece realmente novedosa (está en el nuevo Orden: en él radica un nuevo comienzo).”

En los mismos términos, podemos situar al politólogo jurista alemán nazi, Carl Schmitt y su planteamiento teórico de lo político a través del criterio de distinción del amigo-enemigo. Básicamente lo que se plantea Schmitt es que el agrupamiento amigo-enemigo, en cuanto a la lucha de lo político, se mueve por la posibilidad real de la guerra contra el “otro”, contra todo aquel que esté en contra de las decisiones tomadas por el Estado.

Así también lo considera Jakobs, quien entiende que este modelo punitivo trae causa de las políticas en tiempos de guerra, periodos de grave crisis económica, política y social y de modo generalizado en regímenes totalitarios, donde al enemigo no se le reconocen derechos, sino que se le combate sin más. “Los enemigos no son efectivamente personas. Por tanto, no pueden ser tratados como tales”

Estos planteamientos distinguen entre ciudadanos y enemigos, amigos y enemigos como sujetos de distintos niveles de respeto y protección jurídica.Podemos dar por sentado, o incluso podríamos llegar a entender (que no lo hacemos) las afirmaciones de estos estudiosos alemanes, puesto que en aquella época se trataba de un régimen totalitario nazi; pero muy difícilmente podemos tolerar que se pretenda cambiar a este modelo en un Estado Democrático de Derecho.

Lo que está ocurriendo en la actualidad, y lo que se pretende con esta reforma, es dar un giro retrógrado al modelo actual (derecho penal del hecho) e imponer el derecho penal del enemigo, que resulta totalmente incompatible con un Estado Democrático de Derecho, puesto que vulnera principios y derechos constitucionales, así como los principios básicos del derecho penal (legalidad, culpabilidad por hecho, mínima intervención y principios pro derechos humanos) y procesal (presunción de inocencia o garantía procesales). El Derecho así entendido se convierte en un Derecho de Estado, en el que el derecho se somete a los intereses que en cada momento determine el Estado o las fuerzas que controlen o monopolicen su poder. Y no lo podemos permitir.

COMPARATIVA DE LOS PRINCIPIOS DE GOEBBELS Y LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Blanca Escaño

Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, todos los medios de comunicación nos hablan de Igualdad, Machismo y Patriarcado; unos términos que son trasladados a la sociedad como una especie de mantra, como si de un instrumento mental se tratara con la finalidad de hacerlo llegar a toda la población.
Si atendemos a los Principios de Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda Política del Tercer Reich, podremos constatar su similitud con la ideología de género con ejemplos muy simples.
1- Principio de Simplificación y del enemigo único: Se trata de adoptar una única idea , un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
En el caso de la Ideología de Género el enemigo único sería el hombre heterosexual y todo lo que conlleva su esencia.

2- Principio del Método del contagio: Este principio trata de reunir varios adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
La Ideología de Género obviamente reúne al adversario en uno: el hombre heterosexual por el mero hecho de haber nacido varón.
3- Principio de la Transfusión: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.
De esta manera, el Feminismo de Género cuando algo se vuelve en su contra y carece de argumentos de peso, arremete contra el hombre con el mantra del machismo, patriarcado y el sometimiento de la mujer al hombre, mezclando lo que sucede en otras culturas con lo que raramente sucede en la propia.

4- Principio de la exageración y desfiguración: Se trata de convertir cualquier anécdota por pequeña que sea en amenaza grave.
En el caso que nos ocupa, la Ideología de Género tiene mucho que decir. El feminismo de género considera un bienintencionado piropo, por poner un ejemplo como un atentado contra la integridad moral de las mujeres. En resumen, se trata de generar alarma social.

5- Principio de la Vulgarización: Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grade sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además tienen una gran facilidad para olvidar.
De esta forma, la Ideología de Género se apodera de las masas a través de cursos, charlas y contando con la inestimable ayuda de los medios de comunicación el aborregamiento social está servido.
6- Principio de Orquestación: La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: “si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.
El patriarcado y el machismo son palabras que se repiten como un mantra, al igual que la perspectiva de género. Por poner ejemplos sencillos a este respecto.
7- Principio de Renovación: Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar al nivel creciente de acusaciones.
Respecto a este tema tienen mucho que decir las redes sociales. Existe un auténtico ejército de género muy bien organizado lanzando continuos mensajes, en muchas ocasiones absurdos, pero que no dejan indiferente a nadie.
8- Principio de Verosimilitud: Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas de informaciones fragmentarias.
Por ejemplo deconstruir los significados para darles otros, cambiando el fundamento inconsciente de la sociedad, es decir, crear una nueva hegemonía cultural bajo el lema: cambiemos las palabras y cambiarán las cosas. En este caso sería el lenguaje feminista: portavoces/portavozas….
9- Principio de la Silenciación: Acallar las cuestiones las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Un claro ejemplo sería cuando se emite una noticia sobre una custodia compartida y automáticamente interponen otra sobre la muerte violenta o el suicidio en condiciones extrañas de una mujer. Se trata de restar importancia a todo lo que favorezca al enemigo.
Otro ejemplo claro sería la omisión en los medios informativos de la existencia de denuncias falsas de mujeres hacia hombres en procesos de divorcio.
10- Principio de la Transfusión: Por regla general, la propaganda siempre opera a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
Aquí estaría representado el heteropatriarcado al que apelan continuamente las feministas de género. Han convertido todo lo masculino heterosexual en algo totalmente peyorativo a favor de lo femenino, homosexual e incluso asexual.
11- Principio de Unanimidad: Se trata de llegar a convencer a mucha gente de que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.
Aquí el Generismo o Feminismo de género tiene mucho que decir al respecto, puesto que automáticamente arrinconan, desprecian, humillan e incluso hacen perder el empleo a quien no piense como ellas. De esta manera existen muchas personas, incluyendo políticos, que no se atreven a discrepar públicamente haciendo ver que comulgan con la ideología de género, creando una falsa unanimidad.
En resumen, tanto los políticos como los medios de comunicación son los primeros interesados en dirigir a la masa social hacia donde ellos quieren sin importarles los métodos. Al fin y al cabo, a ellos no les importa lo que sea la verdad, sino lo que parezca la verdad. Se trata de crear conflictos para después imponernos leyes para hacernos creer que lo solucionan, sin importarles lo más mínimo las consecuencias.

MUJERES IMPRESCINDIBLES Y OLVIDADAS

Blanca Escaño

Lucharon y luchan por ayudar a sus hijos, hermanos, maridos, nietos y a cambio, reciben represión y silencio.
Son amas de casa, periodistas, escritoras, dependientas, interinas, maestras, enfermeras, cuidadoras, pensadoras…. Mujeres dedicadas a diferentes profesiones, pero todas con una idea común: defender a sus familiares varones de las garras de la Ley Integral contra la Violencia de Género.

La mayoría son perseguidas por ello de diversas formas: económica, judicial, e incluso social. Mujeres que sufren otro tipo de maltrato mucho más sibilino e invisible que nadie quiere ver, porque no interesa que se sepa la verdad. Total con tal de echar la culpa al patriarcado todo vale.

Efectivamente: la mayoría de mujeres que defienden a estos hombres que un día cometieron el delito de casarse con la mujer equivocada y tener descendencia, son silenciadas y olvidadas tanto por la justicia como por los diversos ministerios. Cuando alguna de ellas intenta trasladar su problemática, las instituciones echan automáticamente el cerrojo Muchas incluso se encuentran desahuciadas económicamente tras invertir todos sus ahorros en pagar un abogado para su hijo, hermano, marido o nieto. Nadie las ayuda, nadie las escucha. Son mujeres invisibles para la sociedad, una sociedad dominada por la dictadura de género, en la que sólo se visibiliza el maltrato hacia un tipo de mujeres ocultando otro tipo de maltrato mucho más cruel y sibilino, el que sufren estas mujeres extraordinarias sin nombre.
Unas mujeres luchadoras cuyo único arma es la verdad, una verdad que a nadie interesa porque no generan negocio.

Últimamente todo son reivindicaciones femeninas, todos los medios de comunicación hablan del sometimiento y sufrimiento de las mujeres bajo el yugo del hombre….. Pero ¿Y estas mujeres que se dejan la piel y la salud por sacar adelante a sus familias? Nadie las respeta, porque todo el mundo las ignora.
Los poderes políticos se llenan la boca con el tema de la defensa de la mujer, sin asumir las consecuencias de los innumerables daños colaterales que aquello que dicen defender con el tema de la mal llamada violencia de género provoca, no sólo para los hijos habidos en la pareja, sino para la familia extensa de la rama paterna y para las nuevas parejas.

Únicamente se les da credibilidad a aquellas mujeres que alegan maltrato por parte de sus parejas, sin embargo, muchas de las que denuncian lo hacen con fines espurios, restando importancia a quien realmente sufre violencia. A nadie le interesa conocer lo que se esconde tras una denuncia de este calibre. Es la ley del todo vale para la mujer, que no tiene que demostrar en ningún caso que todo lo que denuncie o alegue en contra de su pareja es o no cierto.
Por este motivo, el trabajo de estas mujeres es doblemente valioso: en primer lugar porque lo hacen por defender a los suyos y en segundo lugar, porque intentan trasladar a la sociedad otro tipo de violencia tan real como oculta y que merece el mismo respeto que quienes denuncian cualquier otro tipo de maltrato.

Sin la historia de estas mujeres estaremos contando la historia de la mitad de la sociedad.

ETA, Patriarcado y Violencia de Género

Por Blanca Escaño

Entre los años 2000 y 2005, Jesús Eguiguren  entabló conversaciones secretas con la banda terrorista ETA, siendo Rubalcaba ministro de interior y Zapatero Presidente del Gobierno. Sospechosamente en esa época ya se iba fraguando por parte del partido socialista la implantación de una ley tan aberrante como diabólica que iba a tener como consecuencia la aplicación del derecho penal de autor en casos de violencia entre parejas de diferente sexo. Y no sólo esto, sino que el artífice de tales conversaciones con la banda terrorista fue un hombre maltratador convicto y confeso. Un hombre que ocupó el cargo de presidente de la Comisión de Derechos Humanos, entre otros.

Ignoro si la sociedad se ha preguntado cómo pueden darse unas casualidades de tan elevada magnitud: por un lado el alto al fuego de la banda terrorista en esos años y la implantación en 2004 de la Ley Integral contra la Violencia de Género, por otro. Es decir, eliminaron una violencia para implantarnos otra mucho más sutil y siempre bajo la premisa de la utilización del feminismo y del respeto hacia la figura de la mujer Y lo hicieron de la mano de un ministro de justicia, Juan Fernando López Aguilar, que posteriormente fue denunciado por su hijastro por un acto de violencia de género contra su mujer. Denuncia que quedó archivada por estar aforado y no ser juzgado de igual manera que el resto de los hombres que sufren este tipo de denuncias.

Para más Inri, el pasado 2 de mayo ETA comunicó su disolución con un comunicado en el que, sorpresivamente alegaron lo siguiente y cito textualmente: “Los y las ex militantes de ETA continuarán con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista y no patriarcal en otros ámbitos, cada cual donde lo considere más oportuno, con la responsabilidad y honestidad de siempre”

En primer lugar, hay que dejar claro que la banda terrorista jamás ha luchado contra el llamado sistema patriarcal, y que tampoco tiene razón de ser puesto que en Euskadi siempre ha existido el matriarcado, especialmente en los pueblos costeros y la lengua vasca carece de matices sexistas. Queda claro que, la izquierda abertzale ha visto la gallina de los huevos de oro en la ideología de género para lavar la cara de sus componentes. No comulgan con el sistema, pero entran en él a través del resquicio de la violencia de género y haciendo ver que luchan por los derechos de las mujeres en un auténtico atentado a nuestra inteligencia. Ellos que han utilizado a sus mujeres como reclamo en unas ocasiones y para perpetrar asesinatos, algunos de ellos muy sanguinarios.

Como ejemplo citaré a Idoia López Riaño, legendaria y sanguinaria terrorista con 23 asesinatos a sus espaldas (de padre salmantino y madre extremeña) que adujo para conseguir salir de la cárcel tras 23 años entre rejas que había sido abducida con 16 años por la banda terrorista y que se arrepentía por ello.
Sólo una persona tan fría como calculadora puede atreverse a teorizar sobre la violencia de género y escribir un texto para el prólogo del libro titulado “El Umbral del Dolor”. Una mujer que nunca mencionó la violencia de género ni al patriarcado cuando perpetraba un asesinato. Una mujer que nunca mencionó su preocupación por el sufrimiento de otras mujeres. Simplemente mataba porque estaba en contra de papá Estado, ése que ahora la ha dejado libre y al que se ha adherido como una lapa bajo la máscara del arrepentimiento y de luchar contra el sistema patriarcal.

Y así enlazamos a todos los partidos que se llaman a sí mismos de izquierdas EH Bildu que no sabe cómo lavarse la cara, Podemos, Izquierda Unida y el Partido Socialista, unidos en la encarnizada lucha de la defensa de la mujer. Siendo tan machistas o más incluso de aquellos partidos a los que critican en una vorágine de defensa disfrazada de la figura de la mujer. Utilizándonos con la única finalidad de conseguir votos.

No debemos olvidar que el propio partido socialista tiene en su historia episodios de discriminación hacia la figura femenina, comenzando por su oposición al derecho al sufragio universal durante la Segunda República. Algo que no les gusta escuchar.

Ahora bien, si miramos hacia los partidos de derechas, tampoco hay mucho que alabar. Todos conocemos la historia. El partido popular ha intentado dar un giro de 360º hacia el progresismo subiéndose al carro del feminismo de género con la intención de conseguir votos de mujeres. Intentando hacer alarde de algo que les queda muy grande.

Nosotras, señores políticos, no necesitamos a nadie que nos proteja, ni necesitamos perjudicar a nadie para sentirnos poderosas. Somos personas dotadas de inteligencia, habilidad, raciocinio y estamos capacitadas igual que el resto de los mortales. No necesitamos tratos de favor, porque eso sería denigrar nuestra inteligencia al más puro estilo machista que tanto critican.
Lo único que necesitamos los hombres y mujeres que componemos la sociedad son puestos de trabajo y vivienda dignos y unos sistemas educativo, sanitario y judicial desinteresados y libres de cualquier tipo de ideología. En definitiva, una sociedad en la que todas las personas tengamos cabida con los mismos derechos, oportunidades y obligaciones y con unos representantes políticos dignos que tengan en cuenta siempre que el poder emana del pueblo (de todo el pueblo), por el pueblo (por todo el pueblo) y para el pueblo (para todo el pueblo).

l día que tengamos todo esto claro, no existirá ni el machismo ni el hembrismo, ni el feminismo ni masculinismo, ni el patriarcado ni el matriarcado.

El maltrato de una reina

Por Blanca Escaño

 El bochornoso espectáculo protagonizado por Letizia Ortiz contra su suegra, la reina emérita doña Sofía, pone de manifiesto la falta de respeto de la actual reina no sólo hacia su suegra, su marido Felipe VI y sus propias hijas, sino hacia la parte del pueblo llano que la aclama.

De todos es conocida la afición de Letizia Ortiz hacia el feminismo más rancio, hasta el punto de haber participado hace un par de meses junto a la ministra de igualdad, Dolors Montserrat en una “reunión de trabajo” sobre la situación de la violencia de género en España. Según las noticias, Letizia fue “informada” de la situación actual de nuestro país y de las distintas iniciativas impulsadas para la erradicación de esta lacra. Lo que desconocemos es si Letizia hizo alguna “recomendación” al respecto. No es lo mismo una reunión de trabajo que una reunión informativa.

Volviendo al espectáculo protagonizado por la familia real que dista mucho de ser una real familia, se evidenció la alienación a la que Letizia Ortiz somete a  sus hijas en contra de la abuela, no sólo interponiéndose entre las niñas y la reina emérita para evitar que las fotografiasen juntas, sino por el leve tirón de oreja que le propinó a su hija Leonor disimulado bajo la apariencia de una cariñosa retirada del pelo de la cara hacia la oreja. Este acto fue el que propició que la niña rechazara de manera automática a su abuela. Lo mismo ocurrió cuando a Doña Sofía se le ocurrió besar en la frente a su nieta y Letizia con un gesto tan curel como infantil, totalmente indigno de alguien que representa a un país, borró el beso de la frente de su hija.

Este tipo de acciones son el reflejo de nuestro país.

¿Cuántas abuelas y abuelos se han visto reflejados en este tipo de actos? ¿Cuántos niños? ¿cuántos padres y madres? Seguramente cientos de miles.

Hemos podido comprobar el despotismo de una reina plebeya, con falta de clase que, haciendo gala de su soberbia y de su rancia ideología, ha retratado en su persona el feminismo de género haciéndose protagonista y relegando a un segundo plano a cualquier miembro de la familia real que no fuera ella misma, dejando patente y latente que es ella quien controla la situación y quien maneja (que no educa) a sus hijas, convirtiéndolas en futuros monstruos déspotas y crueles que un día representarán a un país llamado España.

Ni siquiera la familia real se libra de la corrupción, los divorcios, las desavenencias familiares e incluso el maltrato, porque Letizia Ortiz, reina consorte de un país llamado España maltrató no solo  a su suegra doblemente: delante de sus nietas a las que impide cualquier tipo de contacto y delante de todo un país, sino también a sus dos hijas psicológicamente.

Las marcas que deja en nuestro cerebro la crianza tóxica

Madres tóxicas, padres autoritarios… Estilos educativos que lejos de propiciar el crecimiento personal, la autonomía y el conseguir un vínculo sano con los hijos, los destruyen en muchos casos.

Podríamos hablar de varios tipos de crianza, de educar y trasmitir valores, y si bien es cierto que nadie viene a este mundo sabiendo cómo criar a un niño para que sea feliz el día de mañana, todo progenitor sabe que en la base de todo ello, está el amor.
Ahora bien, el problema reside precisamente en el modo que conciben dichas personas la palabra “amor”. ¿Amar a un hijo significa protegerlo de todo mal y encerrarlo para siempre en el interior de una burbuja?
¿Es querer a un hijo sancionar todo lo que hace, dice o elige con la idea de conseguir que vaya por ese camino que yo considero aceptable para él?
Y qué podemos decir de las madres tóxicas, que manipulan y tejen sus estrechas redes con el fin de satisfacer necesidades propias, de impedir que el niño salga de su zona de confort… Sin lugar a dudas todos nosotros sabemos identificar estos estilos de crianza tóxica.
Las experiencias de la infancia son marcas impresas en nuestro cerebro, son mellas de incomprensión, abismos de inseguridad y recuerdos en ocasiones cargados de odio que determinarán gran parte de nuestra vida de adulto.
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Hablemos hoy en nuestro espacio de esa educación dañina, y de cómo puede reflejarse en el cerebro de los niños.

1. Un cerebro sometido al estrés

El estrés no es un estado que caracterice nuestra época adulta. En absoluto. Un recién nacido que no es atendido cuando llora sufre estrés, un bebé que no recibe caricias y afecto sufre estrés.
Ahora bien ¿Qué sucede en el caso de un estilo de crianza influenciado por una madre tóxica, por un padre tóxico o unos progenitores autoritarios?
– El niño está sometido cada día a una fuerte presión. Sabe que cada uno de sus pasos, de sus palabras o elecciones van a ser analizados y hasta sancionados. Se les somete a un estado continuo de inseguridad que acaba por sumirlos en un estado de estrés y ansiedad.
– Además, se ven a menudo en la compleja situación de querer liberarse de esos hilos de la madre tóxica que vigila cada cosa que hace, que le marca lo que debe hacer. Sin embargo, la idea de salir de esa zona de influencia, de esa zona de confort también le da miedo.
– Teme que cualquier desafío al padre autoritario o la madre tóxica, origine graves consecuencias. Teme el castigo, y teme también “desilusionar o defraudar” a los progenitores. Todo ello genera estrés.

Consecuencias para el cerebro
– Los niños sometidos a estrés desde épocas tempranas hasta llegada la adolescencia, por ejemplo, muestran niveles muy elevados de cortisol, adrenalina y noradrenalina.
– Estas hormonas y neurotrasmisores hacen que existan pequeñas alteraciones en estructuras como el hipocampo, la amígdala y el lóbulo frontal.
– ¿Qué significa esto? ¿Cómo se traduce a nivel comportamental o emocional? Hay déficits en la memoria de trabajo, es decir, en la habilidad de resolución de problemas.

– El hipocampo, por ejemplo, está relacionado con las emociones y la memoria, mientras que la corteza frontal lo está con la toma de decisiones. Esto significa, que niños sometidos a un estrés muy elevado suelen tener ciertos problemas a la hora de decidir cosas, de resolver situaciones problemáticas, de mantener una regulación interior y un autocontrol cuando deben emprender una tarea o solucionar algún problema.
– Está claro que cada uno dispondrá de sus propias historias personales, y que no podemos estandarizar estos datos. No obstante, el estrés intenso en edades tempranas suele relacionarse con la inseguridad y con la dificultad de solucionar o salir de las situaciones complicadas.

2. El cerebro emocional en los niños
Un estilo de crianza tóxica va a generar en los niños un convulso torrente de emociones contrapuestas. Las madres tóxicas, por ejemplo, provocan a menudo relaciones amor-odio, a la vez que una compleja dependencia donde se alterna la necesidad, el miedo, el odio y el cariño.
Con un estilo educativo autoritario, se ejerce el poder del miedo, y ello provoca emociones muy negativas que marcan a los niños durante mucho tiempo. Si bien es cierto que a medida que crecemos podemos reaccionar frente a esta influencia, es algo que siempre deja su huella a nivel cerebral.
Veámoslo.
Consecuencias para el cerebro
– Las emociones más negativas y más intensas son sin duda el miedo y la rabia. Estas sensaciones son muy comunes en un estilo de crianza tóxica, donde si bien pueden existir instantes relajados, lo más curioso es que en un cerebro infantil los recuerdos negativos suelen tener mucho más impacto.
– El miedo y la rabia se concentran en una pequeña estructura primaria llamada amígdala. Forma parte del sistema límbico y se sitúa en la profundidad de los lóbulos temporales. Su función es la de almacenar experiencias emocionales, y asentar el llamado el condicionamiento del miedo.
– La amígdala es la que nos ayuda también a asentar la memoria a largo plazo, así pues, todos esos hechos negativos que vivimos en nuestra infancia que nos produjo malestar, miedo o que nos hizo encendernos de rabia, son sensaciones que suelen quedarse para toda la vida.
– La amígdala deja una huella “nmemotécnica”, de forma que cuando llegamos a adultos, utilizamos muchos de aquellos recuerdos o bien para reaccionar y evitar ciertas cosas, o bien para seguir prisioneros de los mismos miedos. Es sin duda una dimensión muy compleja.

Todos somos prisioneros del pasado, de esos estilos de crianza tóxica. No obstante, tenemos también el derecho y el deber de ser libres, de curar las heridas de la infancia y de seguir creciendo en plenitud.

Fuente:https://lamenteesmaravillosa.com/las-marcas-que-deja-en-nuestro-cerebro-la-crianza-toxica/

 

El síndrome de la progenitora tóxica

Jill Churchill cree que no hay manera de ser una madre perfecta, pero que hay un millón de maneras de ser una buena madre. Con esta delicada ternura habla la afamada escritora sobre las bondades de la maternidad. Pero ¿qué sucede cuando la madre realmente no tiene interés en ser madre? Puede aparecer el síndrome de la progenitora tóxica.

El tema de la maternidad hoy en día puede llegar a levantar ampollas. Para muchas mujeres, es lo más maravilloso que le suceder en la vida. Para otras, es bonito y están encantadas. También están quienes no quisieron quedarse embarazadas y dan a sus hijos en adopción o los abandonan. Y luego hay un grupo de mujeres que se vieron abocadas a la maternidad por diversas circunstancias, pero en realidad, en lo más profundo de su ser, jamás quisieron procrear.

El síndrome de la progenitora tóxica

La psicóloga Olga Carmona considera que no es fácil llegar a entender que hay mujeres que no tienen el más mínimo interés en tener hijos. Muchos de nosotros vivimos en sociedades donde no ser padres no es una opción válida. Sin embargo, esta presión traerá consigo más mal que bien.

Precisamente de esa presión citada surge la figura de la progenitora tóxica. En este grupo de mujeres se encuentran aquellas que han llegado a la maternidad por motivos ajenos a su voluntad real e íntima.

Mujer triste mirando por la ventana

Una progenitora tóxica es aquella mujer acaba por ser madre por convencionalismos sociales, o bien porque se mueve por medio de un guión que parece estar ya diseñado de ante mano. Un destino prefabricado por el entorno, que crea una inercia propicia para que se cumpla.

Consecuencias del síndrome de la progenitora tóxica

Como es de imaginar, las consecuencias de sufrir el síndrome de la progenitora tóxica no son nada agradables. Es más, no solo afectan a la propia mujer, también se ven perjudicados los hijos y después el entorno más cercano.

Así pues, es difícil que una madre tóxica no ame de forma incondicional a su hija o hijo. Para ella, haber sido madre dista mucho de ser lo más bello que le ha sucedido. Sus descendientes pueden ser incluso rivales, obstáculos o molestias. Hasta podrían proyectar en ellos sus anhelos y deseos más íntimos, incluso yendo en contra de las necesidades del niño.

Niño triste

Esta situación da lugar a una mujer que demuestra comportamientos narcisistas en muchas ocasiones. Al no asumir el rol real de madre, pueden observar el mundo con un tono infantil, filtrando todo por medio de su deseo y necesidad. Pero en el peor de los casos, la progenitora tóxica puede llegar a ser muy mujer muy amargada. No tienen más remedio que ser testigos de como su mundo aleja de sus verdaderas expectativas y deseos, lo que las hace profundamente infelices.

Los hijos de la progenitora tóxica sufren las consecuencias con gran virulencia

Es lógico pensar que tras la propia madre, los hijos serán los principales afectados por la crianza tóxica. Por ello en muchas ocasiones acaban por ser el chivo expiatorio de su progenitora. El retoño de estas madres acaba por cargar con la culpa de la infelicidad de la mujer que le dio a luz. Por ello pueden sufrir infelicidad, manipulación, incomprensión, crítica, humillación e incluso un trato cruel.

No hay nada más doloroso para un niño que no sentirse querido y comprendido por sus padres. Pero este tipo de madre tóxica no siente gran empatía por su hijo, ya que su mundo es puramente egocéntrico. Además, es habitual que la progenitora tóxica resalte los fallos y los aspectos negativos del carácter del niño, especialmente los que más la incomodan… El chico nunca estará a la altura y será criticado sin compasión. Incluso los éxitos podrán ser vistos con envidia.

El síndrome de la progenitora tóxica lo impregna todo

Es lógico pensar que una madre tóxica acabará por impregnar de su desgracia todo cuanto hay a su alrededor. Así, no es de extrañar que traten de anular a sus hijos: siendo sobreprotectoras hasta la extenuación o situándose en el extremo contrario y no brindándoles ningún tipo de apoyo.

No es extraño que una madre tóxica priorice antes una fachada de respetabilidad que los intereses de su hijo. Por ello su exigencia hacia sus hijos podría alcanzar niveles ilógicos. Los niños tienen que ser fieles moldes de lo que ellas son o sueñan con ser.

Niña triste mirando al mar

También pueden usar el victimismo y la enfermedad para usar la culpa del hijo y manipularle a su antojo. Incluso podrían invertir los roles y mostrar a sus hijos que son ellos quienes deben velar por el bien de la madre, y no al contrario.