EL SÍNDROME DE PROCUSTO

El síndrome de Procusto es aplicable a cualquier ámbito de la sociedad y en el momento que vivimos directamente aplicable a la ideología de género y los intentos del feminismo más radical de acabar con todo aquello que les estorba con tal de que prevalezca su ideología.

El Síndrome de Procusto o por qué despreciamos al que sobresale.

La incapacidad para reconocer como válidas las ideas de otros, el miedo a ser superado profesional o personalmente por otros, la envidia…. Todo ello nos puede llevar a eludir responsabilidades, tomar malas decisiones y frenar las iniciativas, aportaciones o ideas de aquellos que pueden dejarnos en evidencia.

Procusto se ha convertido en sinónimo de uniformidad y su síndrome define la intolerancia a la diferencia. Así, cuando alguien quiere que todo se ajuste a lo que se dice o se piensa, lo que quiere es que “se acueste en el lecho de Procusto”. También aquellos que cogen tus sueños y los adaptan a sus limitaciones mentales para decirte que no se puede, que eres un iluso y que nunca alcanzarás lo que te propones.

para reconocer mejor la figura de Procusto a tu alrededor, deberás de tener en cuenta que los habrá que ejerzan su visión de forma consciente, pero también quienes ni siquiera sepan que lo están padeciendo.

-Inconscientes de sus actos-

  • Les afecta emocionalmente cuando otra persona tiene razón y ellos no.
  • Creen que son empáticos, pero en realidad juzgan desde su egocentrismo las reacciones de otros.
  • Suelen hablar de trabajo en equipo, escucha, tolerancia, intercambio de ideas… pero siempre con argumentos para ser escuchados, no para escuchar.

-Conscientes de sus actos-

  • Tienen miedo de conocer a personas a las que les va bien, son proactrivas, tienen más conocimientos, capacidades o iniciativas que ellos. Si lo encuentran, les invade una sensación de desconfianza y malestar.
  •  Enfocan sus energías en limitar las capacidades, creatividad e iniciativa de otros para que no queden en evidencia sus propias carencias.
  • Son capaces de modificar su posicionamiento inicial si, con ello, deslegitiman al otro.
  • Suelen buscar la complicidad  de otros, para entre todos, acabar con aquel que destaque más que ellos.

 

Anuncios

Origen del Movimiento “Me Too”

El origen del movimiento “Me too” se adentra en el año 1996, cuando la activista Tarana Burke, mientras trabajaba en un campamento para niñas, escuchó el testimonio de abuso de una niña por parte de un familiar y no pudo hacerle frente. Esa fue la chispa que prendió “Me too Movement”, centrado en mujeres jóvenes que han sido víctimas de abuso, agresión o explotación sexual.

Más adelante, en 2006, Burke lanzó esa iniciativa como parte de la organización Just Be Inc, de la que es fundadora y aunque principalmente se centra en “empoderar” a chicas jóvenes de color, su misión indica que abarca a personas que se identifican como mujeres y a las que consideren  no tener un género determinado.

Burke, directora de programas de la organización de Brooklyn “Girls for Gender Equity”, recibió el reconocimiento público de Milano, quien difundió en las redes sociales sus iniciativas y consideró “descorazonador e inspiradora” la historia que dio origen al movimiento.

En una entrevista con la CNN, la activista aplaudió la popularidad que ha ganado en esos días “Me too” tras el escándalo de abusos sexuales  del productor Harvey Weinstein, acusado en sendos reportajes de The New York Times y The New Yorker de comportamientos que van desde el acoso hasta la violación por más de 40 mujeres.

No obstante, a pesar de los beneficios de la viralidad de “Me Too” -según Facebook, casi la mitad de los estadounidenses tienen un amigo que ha publicado la etiqueta- Burke se mostró preocupada por la “amplificación” de las experiencias de las víctimas.

El movimiento en las redes continúa dejando constancia de la magnitud del problema y nutriéndose de comentarios, la mayoría de mujeres, que han dado valor a otras víctimas de abuso sexual para compartir sus experiencias.

Uno de los retos de “Me too” más allá de su popularidad actual será “crear un punto de entrada a la recuperación para otras supervivientes”, afirmó Burke, quien aboga por que la violencia sexual o de género  se aborde como un asunto de justicia social.

Fuente: EFE

 

MANIFIESTO CONTRA LAS LEYES DE GÉNERO

PLATAFORMA DE MUJERES CONTRA LAS LEYES DE GÉNERO

La vida de las mujeres ha cambiado mucho en las últimas décadas para conseguir la verdadera igualdad entre personas (hombres y mujeres), pero aún queda mucho por andar.

Quienes componemos la Plataforma de Mujeres contra las Leyes de Género queremos trasladar a la opinión pública el siguiente

MANIFIESTO

Alcanzar el principio de igualdad que consagra la Constitución española de 1978, las iniciativas para lograr una equiparación más justa entre hombres y mujeres en cuestión de derechos, oportunidades han sido una tónica constante a lo largo de los últimos cuarenta años, con evidentes logros.

Sin embargo, desde el año 2002 se ha venido fraguando una ideología y unas políticas denominadas de género que, lejos de evolucionar, han supuesto una involución de los valores más básicos de los Derechos Humanos y de nuestra Carta Magna.

Se han introducido diversas modificaciones en la legislación que imponen un tratamiento asimétrico por razón de sexo, vulnerando sistemáticamente los derechos fundamentales de las personas de sexo masculino que, en vez de solucionar, agrava muchos de los problemas que dicha normativa dice combatir. De tal manera que, la actual legislación en cuanto a cuestiones de género, únicamente ejerce un efecto pernicioso en las personas de sexo masculino y femenino.

Como todos sabemos, la injusticia sólo genera injusticia y la violencia sólo genera violencia.

Nosotras estamos en contra de la violencia en todas sus manifestaciones y la aplicación de la ideología de género provoca una grave violencia institucional, vulnerando los derechos más básicos de las personas de sexo masculino.

Quienes integramos la Plataforma de Mujeres Contra las Leyes de Género decimos:

  • No al maltrato hacia las personas más vulnerables: niños y ancianos

  • No al maltrato físico y/o psicológico hacia cualquier persona.

  • No al maltrato instucional

  • No a la utilización de recursos públicos para contribuir a generar injusticias.

  • No a las coacciones políticas, judiciales y/o sociales.

  • No a la protección de unas personas para desproteger a otras.

  • No a los daños causados injustamente a hombres inocentes.

  • No a la utilización de las leyes con fines espurios.

  • No a la legislación impuesta únicamente para parchear un problema sin estudiar su origen.

  • No a la instrumentalización de los niños en conflictos entre sus progenitores.

  • Sí a la Presunción de Inocencia sin excepciones. (Art. 24 Constitución).

  • Sí a la Igualdad ante la Ley sin excepciones. (Art. 14 Constitución).

  • Sí a la imparcialidad del Poder Judicial.

  • Sí a la imparcialidad de los medios de comunicación, solicitándoles que se den las mismas oportunidades a la hora de ser escuchados tanto a personas del sexo femenino como a personas del sexo masculino, proporcionándoles a ambos la misma credibilidad de los hechos que expongan.

  • No al miedo y a la manipulación.

Nosotras hacemos un llamamiento a la sociedad en general y a las fuerzas de seguridad, medios de comunicación, sistema sanitario y judicial en particular, para que impere la coherencia y no se manipule ni se dejen influenciar por la utilización de la ley que realizan muchas personas de sexo femenino con fines espurios y que suponen, en muchos casos, la condena y el encarcelamiento injusto de seres de sexo masculino inocentes.

Trabajemos por la consecución de una Igualdad Real y Efectiva tanto para personas de género femenino como masculino.

Al igual que nos indignamos y damos la importancia que merece al hecho de la existencia de un solo caso de una mujer que sufre maltrato, la misma gravedad implica el llevar a un inocente a juicio e incluso a prisión, por un delito que no ha cometido o por el que se castiga con una pena desmedida en proporción al acto supuestamente realizado.

Esta es la base de la educación y, por consiguiente, de la Igualdad Real, que concluye con el respeto mutuo entre personas de igual o diferente sexo.

Las mujeres y los niños que conformamos familias reconstituidas también cumplimos condena

A los medios de comunicación, políticos e instituciones se les llena continuamente la boca hablando sobre la violencia que sufren las mujeres a manos de sus parejas masculinas. Pero ¿ qué sucede con las que forman parte de una familia reconstituida?

Para quien lo desconozca, las familias reconstituidas son aquellas formada por una pareja en la que uno o ambos miembros se ha separado/divorciado con anterioridad, con o sin hijos.

Ellas también sufren las consecuencias del divorcio de sus actuales parejas en sus diversas modalidades.

  • Compartiendo su sufrimiento.
  • Padeciendo el afán de venganza de las exparejas de sus maridos
  • En caso de haber existido denuncia por malos tratos por parte de la primera pareja y existir una sentencia condenatoria, se ven privadas de su presencia, en ocasiones por largos espacios de tiempo, de tal manera que, al igual que las mujeres maltratadas y las que denuncian en falso, todas somos víctimas del Estado, que nos controla a unas y a otras, siendo el Estado quien realmente ejerce dominación y control sobre las mujeres en particular y sobre la población en general.
  • También pierden hijos, incluso sin haberlos engendrado, en el caso de que su pareja tenga hijos de su anterior matrimonio.
  • Pierden la salud física y a veces, también la psicológica debido al sufrimiento que soportan.
  • Comparten los problemas, depresiones y enfermedades de sus parejas, generadas por el sufrimiento causado por el abuso de la ley de manera desmedida, por la impotencia de no ser defendidos en igualdad de condiciones.
  • Se preocupan porque no les suceda nada malo mientras ellos se encuentran de visita con su hijos, o viceversa, esperando que a ellos no les suceda nada malo cuando acuden a verlos y tienen que conducir, en numerosas ocasiones, cientos de kilómetros. Porque ellas no son egoístas.
  • No somos protegidas ni tratadas por igual ante la ley. Si son amenazadas, insultadas, vejadas o agredidas por las exparejas de sus maridos actuales, éstas no son castigadas con dureza, porque ellas ya llevan marcada a fuego la condición de víctima.
  • Muchas parejas reconstituidas tienen hijos  comunes, hijos a los que se les quita el derecho a ver a sus hermanos por parte de padre con la asiduidad que debiera, siendo “condenados” al mismo régimen de visitas que el padre.
  • Pero también hay matrimonios con hijos no comunes, que tampoco tienen derecho a estar juntos por no tener vínculo de sangre a pesar de ser “hermanastros” y tener vínculos de afectividad iguales a los de los hermanos de sangre. Estos también tienen un régimen de visitas con impedimentos de formar una familia.

Estos son sólo una muestra de los daños colaterales de la ideología de género y su empeño en destrozar todo lo que tenga relación con la familia, que, por otra parte, es la base de la sociedad  y de la economía.

 

EL DÍA EN QUE LOS INOCENTES SE CONVIRTIERON EN CULPABLES

Por Blanca Escaño

Un año más por estas mismas fechas navideñas, nos vemos obligados a recordar el día en que se perdió la Presunción de Inocencia en caso de ser varón, padre de familia y divorciado. Un año más, nos vemos obligados a recordar, en este caso, el decimotercero aniversario de la sádica ley contra la mal llamada violencia de género.

Como siempre por estas fechas, nos vemos obligados a reivindicar los derechos más básicos de cualquier ser humano, de los que incluso Felipe VI parece haberse olvidado por completo. Únicamente se acordó de las víctimas de violencia de género, sin embargo se olvidó de los niños huérfanos de padres vivos en procesos de divorcio, y de los niños asesinados a manos de sus madres, de la elevada tasa de suicidios, de las familias españolas que no llegan a final de mes y que en Nochebuena no tuvieron nada para cenar o si lo tuvieron, no fue lo adecuado. Tampoco habló de la gravedad de acusar en falso con fines espurios, ni de los millones invertidos en leyes que lejos de solucionar los problemas, no hacen sino agravarlos.
Se olvidó de los políticos acusados por sus mujeres por maltrato y que ni siquiera han pasado por calabozos. Olvidó mencionar a Juan Fernando López Aguilar, cuya causa por maltrato fue directamente archivada por el Tribunal Supremo al estar aforado. Se olvidó de evidenciar que todos los ciudadanos somos iguales y no debemos de tener leyes ni beneplácitos en detrimento de otros.
Tampoco mencionó que las mujeres no necesitamos ningún trato de favor por nuestra condición sexual, sino por nuestras capacidades personales e intelectuales, porque no somos inferiores a nadie. Ni habló de las mujeres que hacen las cosas como es debido intentando no perjudicar al hombre por el mero hecho de serlo o por haber estado casadas y tener hijos. En definitiva, se olvidó del resto de la humanidad y sus diversas problemáticas.

Las personas divorciadas nunca hemos estado bien vistas en la sociedad. Es más que evidente que no nos dejan ser independientes como personas, así que mucho menos nos van a dar facilidades a la hora de divorciarnos/separarnos y no digamos de poner las condiciones que, como seres humanos, tenemos derecho a poner. Nuestra fue la decisión de formar una familia, nosotros fuimos quienes decidimos poner punto final a la relación de pareja, sin embargo, los poderes públicos y judiciales nos impiden tomar decisiones para el resto de familia que dependen por igual de uno u otro miembro de la pareja rota: los hijos.

Cada vez somos más las mujeres que decimos alto y claro: Hartas de manipulación y de mentiras.

LA FALSEDAD DE LAS DENUNCIAS FALSAS

Esto es lo que opina la Abogacía Española sobre las denuncias falsas: obviamente manifiestan su inexistencia, en base a la siguiente argumentación:

Igualdad y Violencia

A pesar de que en los últimos años desde algunos medios de comunicación se viene haciendo un ejercicio de responsabilidad a la hora de tratar las noticias de violencia de género con rigor, de nuevo volvemos a encontrarnos con informaciones interpretadas de forma que desvirtúan la realidad de la violencia de género, haciendo un uso de auténtico malabarismo de los datos estadísticos con el oscuro fin de posicionar a la víctima en el rol de la falsedad.

Estas informaciones establecen un paralelismo entre archivo o sobreseimiento de denuncia y denuncia falsa, demostrando un absoluto desconocimiento tanto del funcionamiento judicial, como del ciclo de la violencia.

Sólo quien habla desde la ignorancia puede confundir denuncias falsas con sobreseimientos o archivos. En muchos casos las mujeres abandonan el proceso por miedo, dependencia económica, emocional en la mayoría de los casos, sin que ello signifique que la denuncia fuese falsa. La propia Fiscalía General del Estado reconoce en las víctimas actuaciones de autoperjuicio ante la ausencia de personación o retirada de denuncias debido a las “…características, peculiaridades y aristas que plantea este tipo específico de violencia…”. Así, los datos del Informe de la Fiscalía General del Estado del año 2016 revelan que durante el pasado año 2015 de las 129.292 denuncias que se interpusieron por violencia de género tan solo en un 0,0015% esto es, sólo en dos casos, se ha constatado que la denuncia fuera falsa.

No olvidemos datos como que de las 62 mujeres asesinadas en 2015, sólo 14 de ellas habían denunciado con anterioridad.

En la lucha contra la violencia de género, el poder de los medios de comunicación puede ser un duro escollo a superar si nos enfrentamos al uso intransigente, a veces dogmático, que en ocasiones se dispensa a esta parte tan frágil de nuestra sociedad. A esas víctimas que, en un alarde de la más absoluta de las torpezas, algunos sitúan en la misma calificación de autoría de delito de violencia de género hacia sus parejas si han existido denuncias cruzadas, confundiendo con total ineptitud violencia de género con violencia doméstica.

Desde informaciones sesgadas por la falta de formación, conocimiento y rigor, se aduce el fin económico como una de las motivaciones principales de las víctimas a la hora de interponer la denuncia. Es una terrible situación añadida tener que depender de la concesión de unas ayudas cuyo importe asciende a 426 euros para su subsistencia y la de sus hijas e hijos, otro aspecto que pasa desapercibido y que demuestra la terrible  situación de vulnerabilidad en la que se hallan.

A pesar de que el tratamiento informativo ha mejorado, aún se acude con demasiada frecuencia a los estereotipos y a los mitos en esta materia invisibilizando la raíz real de la misma, que tiene una base estructural y social y creando una falsa justificación en el agresor.

Los medios de comunicación por su alcance y capacidad para generar opinión deben contribuir a mejorar el conocimiento sobre este tipo de violencia, una grave vulneración de los derechos humanos. Deben contribuir a crear un clima social adecuado desde el conocimiento y un posicionamiento crítico frente a la violencia que sufren las mujeres por el hecho de ser mujeres.

Es un trabajo conjunto, de mujeres y hombres, conseguir una sociedad igualitaria que sólo se podrá lograr olvidando diferencias, roles y hábitos tóxicos y con la erradicación de cualquier tipo de violencia contra las mujeres.

“Nada hay más potente que una idea a la que le ha llegado su hora” Víctor Hugo.

   Maribel Martínez Pérez

Abogada

Vocal de la Subcomisión de Violencia de Género del Consejo General de la Abogacía Española

Fuente:http://www.abogacia.es/2017/05/16/violencia-de-genero-la-falsedad-de-las-denuncias-falsas/

 

Infertilidad masculina: Otra forma de discriminación hacia el hombre

Muchos hombres se sienten discriminados cuando, debido a su infertilidad, no reciben ayuda por ninguna parte. También en este campo los estudios y ayudas copan el campo femenino, haciendo sentir al hombre frustrado y deprimido.

¿Alguien en su sano juicio piensa que esto es justo? Mientras se ceban en reproducciones asistidas para mujeres y en incitarnos al aborto, los hombres vuelven a quedar discriminados en este campo.

Os ofrecemos un artículo muy interesante que así lo demuestra:

La infertilidad en los hombres: “Sentí que mi vida se hundía y no me ofrecieron ninguna ayuda”

La infertilidad afecta al 16% de las parejas que quieren tener hijos y en un 40% de los casos la causa es el hombre, muestran datos del Centro de Nacional de Biotecnología e Información de Estados Unidos.
Sin embargo, los tratamientos para tratar la infertilidad masculina son anticuados y escasos, según expertos de la Universidad de Edimburgo. La mayoría de procedimientos e investigaciones están dedicados a la mujer.
Qué pueden hacer los hombres para aumentar el conteo de esperma
Testículos de cerdo molidos, menta gatuna y otras extrañas recomendaciones para tratar la infertilidad en la Edad Media.
Los hombres pueden llegar a sentirse excluidos cuando surgen problemas a la hora de tener hijos. Algunos creen que hablar de ello todavía es un tabú y no encuentran apoyo emocional.
Matt Leary está convencido de que la falta de ayuda acabó con su relación de años. “Mi vida se estaba viniendo abajo y nadie me ofreció ayuda”.
A Leary le dijeron que era infértil con 26 años, cuando llevaba tres años intentando tener hijos con su pareja de entonces.

“No encontré a nadie dispuesto a ayudar”
Matt Leary
Primero acudieron a la sanidad pública y después a la privada, pero nadie parecía ofrecerle ninguna solución y no supo cómo asimilarlo.

La inseminación artificial es la opción de muchas parejas cuando tienen problemas de fertilidad.
“El problema acabó con mi relación. Mi pareja estaba decidida a tener hijos así que la separación fue la única solución”.
Este joven británico asegura que entró en depresión. “Me sentía infeliz porque no podía darle a mi pareja algo que, en teoría, debía estar capacitado a darle”, recuerda.
“Fuera a donde fuera, no encontré a nadie dispuesto a ayudar”, le cuenta a la BBC.

¿Un problema de masculinidad?

Para Gareth Down, de 31 años, la falta de ayuda llegó a tal punto que creó un grupo de apoyo para que los hombres con problemas de fertilidad como él acudieran si lo necesitaban.
A Down le dijeron que su esperma no tenía espermatozoides cuando tenía 20 años.
Descubren el secreto del éxito de los espermatozoides para llegar hasta el óvulo
Esta condición también puso en riesgo su relación muchas veces.
Después de pasar por nueve ciclos de tratamiento de infertilidad y cuatro abortos naturales, él y su esposa consiguieron tener un bebé después de ocho años intentándolo.
Hablar de ello también fue difícil. “Te hacen sentir como si estuvieras malgastando el tiempo y los recursos del médico”.
Un sondeo realizado por Fertility UK y la Universidad Leeds Beckett reveló que el 93% de los encuestados se sentían “menos hombres” cuando eran infértiles.
“Tener hijos está en nuestro ADN, ese es el propósito de tener sexo cuando te haces mayor así que no ser capaz de ser padre me hacía sentir inútil”, contestó uno.
Los encargados del estudio aseguraron que muchos encuestados enmarcaron el impacto en términos de género, lo que es de esperar dadas las asociaciones tradicionales entre masculinidad, fertilidad y paternidad.
Susan Seenan, directora de la ONG que participó en la encuesta, animó a los hombres a hablar de este problema: “Los hombres son la mitad de la ecuación sobre fertilidad y cuando no pueden crear la familia que desean sufren física y mentalmente tanto como las mujeres”.
Un análisis de esperma y orina puede detectar la infertilidad.
Causas de la infertilidad
Hay muchas razones por las que un hombre puede ser infértil.
La más común es por baja calidad del semen, el fluido que contiene el esperma, ya sea porque tiene pocos espermatozoides o porque no se mueven de forma correcta.
Testículos dañados, problemas de eyaculación y bajos niveles de testosterona, la hormona masculina también son razones que pueden llevar a un hombre a ser infértil.
La infertilidad en los hombres puede determinarse analizando clínicamente el semen y la orina.

Fuente:http://www.bbc.com/mundo/noticias-41845695

El derecho penal de autor y la inexistencia de denuncias falsas por violencia de género

Blanca Escaño

El derecho penal se puede clasificar en dos tipos:
Derecho penal de acto. Es el propio de la legislación española y de otros países, que castiga el acto delictivo que se haya realizado sin que tenga importancia qué persona lo comete. Da igual el colectivo social, racial o ideológico al que se pertenezca. Pongamos como ejemplo el hecho de pegar un puñetazo a otra persona: la pena que el juez imponga a la persona infractora estará legislada por el acto que se ha cometido, sometido a atenuantes y agravantes. El castigo y sus atenuantes o agravantes son los mismos para todo infractor de la ley y se aplica de la misma manera.
Derecho penal de autor. No es admitido por sentencias de los más altos tribunales españoles, y no se contemplaba en la gran mayoría de las legislaciones modernas. El derecho penal de autor castiga los actos delictivos según el colectivo al que pertenezca la persona que los cometa. Normalmente, la idea que subyace a este derecho penal de autor, es que si una persona pertenece a un colectivo cuya ideología justifica la comisión de un delito, se debe castigar más duramente a los miembros del mismo, ya que, por ejemplo, agreden a los demás por motivos ideológicos, lo que hace que estas personas ataquen a los demás con mayor frecuencia.
Es más que una evidencia que la Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG) implica un necesario derecho penal de autor, ya que castiga con mayor dureza a un hombre que agrede a su pareja femenina, que a un hombre que agrede a una desconocida. Más aún, a una mujer que agrede a su compañero sentimental se le castiga menos que si es él el agresor. El derecho penal de autor es contrario a las garantías procesales, y propio de regímenes dictatoriales tales como el que Hitler aplicaba a los judíos o el que se aplicaba a las personas de color negro en Estados Unidos.
– La LIVG pretende adelantarse en el castigo haciendo referencia más al hecho futuro que al que se ha cometido. Al castigar más duramente a los hombres presupone que quien agrede a su pareja con toda probabilidad matará en el futuro.
Las penas que se imponen son desproporcionadas en relación la hecho cometido.
Se celebran juicios rápidos en juzgados específicos de violencia contra la mujer, en los que los acusados, tras “visitar” los calabozos, pasan a disposición judicial donde el juez, por regla general, le impondrá unas medidas cautelares (orden de alejamiento) hasta la celebración del juicio que será por vía penal y que tarda en realizarse entre año y medio-dos años.
Se aplica la Prueba Diabólica o Prueba Inquisitorial en la que el acusado debe demostrar su no participación en la comisión del delito imputado (vulnerándose el derecho fundamental de la Presunción de Inocencia. La parte acusadora no necesita presentar ningún tipo de prueba que demuestre que el acto u actos que ha denunciado son ciertos, lo que hace muy difícil la defensa de quien ha sido acusado.
En ningún caso de los hombres acusados por este tipo de delito se ha demostrado la supremacía del hombre sobre la mujer por el mero hecho de serlo, algo que indica la Ley Integral Contra la Violencia de Género y que, sin embargo, se da por supuesto.
Aún más. Como según la LIVG las agresiones contra una mujer por parte de un hombre con el que mantiene, o mantuvo una relación sentimental, se deben al machismo, existen una serie de recomendaciones orientadas a creer preferentemente a la mujer frente a su pareja sentimental masculina, lo que borra de un plumazo la imparcialidad de los procesos judiciales, otro pilar del derecho. Así, si ambos presentan partes de lesiones, la interpretación debe ser que el hombre atacó primero y la mujer se defendió, salvo prueba en contrario. También se considera que una mujer prácticamente nunca presentará una denuncia falsa contra su pareja sentimental, aunque la posibilidad de que alguien presente una denuncia falsa sea uno de los motivos por los que existen los tribunales (si todas las acusaciones se dieran por buenas, ¿para qué ir a juicio? Con que se castigue al acusado directamente sería suficiente. Va a resultar que todos los días se presentan denuncias falsas de robos, agresiones, etc… pero las mujeres con pareja nunca denuncian en falso a su compañero sentimental.
De esta manera, se llega fácilmente a la conclusión de que no pueden existir denuncias falsas por violencia de género, puesto que al aplicarse el derecho penal de autor, el hombre entra en el juzgado y sale de él siendo culpable. Los que tengan la suerte de salir absueltos, será porque no se ha podido demostrar su culpabilidad.

Principio de Presunción de Inocencia (In dubio pro reo)

Un derecho fundamental que el Tribunal Constitucional eliminó al no reconocer como inconstitucional la Ley Integral contra la Violencia de Género.

El artículo 24 de la Constitución Española establece el Principio de Presunción de Inocencia, que exige la existencia de una prueba para condenar a un acusado. Prueba que, para desvirtuar la presunción “iuris tantum” (presunción de la existencia de algún hecho, salvo que se pruebe lo contrario) que supone el citado derecho, debe realizarse con todas las garantías, practicarse ante el juez con contradicción de las partes y publicidad, y habiéndose conseguido los medios probatorios llevados al proceso sin lesionar derechos o libertades fundamentales.

Tal y como señala el Tribunal Constitucional, “ha dejado de ser un principio general del derecho que ha informado la actividad judicial (“in dubio pro reo”) para convertirse en un derecho fundamental que vincula a todos los poderes públicos”.

El citado derecho se extiende sobre dos niveles:

a) Fáctico, que comprende tanto la prueba de hechos descritos en un tipo penal como la culpabilidad del acusado y b) normativo, que abarca tanto la regularización den la obtención y producción de la prueba como la necesaria motivación que toda sentencia debe tener.

Este derecho a la presunción de inocencia, consagrado en nuestro sistema con rango de derecho fundamental en el artículo 24 de la Constitución Española, implica que toda persona acusada de un delito deber ser considerada inocente hasta que se demuestre su culpabilidad con arreglo a la ley (Artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; artículo 6.2 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales y artículo 14.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos).
Esto supone que es preciso que se haya practicado una mínima prueba de cargo, cuya iniciativa corresponde a la acusación que sea suficiente para desvirtuar esa presunción inicial (STS 251/2004).

Por lo tanto, es necesario:

a) que exista en las actuaciones prueba practicada como fundamento de la condena (prueba existente).
b) que dicha prueba de cargo haya sido obtenida y aportada a las actuaciones con observancia de las garantías constitucionales y de las normas aplicables en cada caso, y en cada medio de pruebas (prueba lícita).
que esa prueba de cargo, lícitamente obtenida y aportada al proceso pueda considerarse suficiente para justificar un procedimiento condenatorio (prueba suficiente); y esta suficiencia ha de exigirse con rigor, ya que toda duda razonable en materia de prueba ha de resolverse conforme al principio “in dubio pro reo” en favor del acusado.

Debe incidirse en que no puede prescindirse de la ineludible necesidad de desplegar una prueba de cargo, razonablemente suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia del acusado. Presunción que no sólo constituye un derecho fundamental declarado en nuestra Constitución, sino que además, es el “eje alrededor del cual giran las demás garantías procesales y, en definitiva, el funcionamiento de todo el procedimiento penal”.(STS 2 diciembre de 2003).

Señala la sentencia del Tribunal Constitucional 137/88 de 7 de julio y ha reiterado en numerosas resoluciones, que la Presunción de Inocencia ocasiona un desplazamiento de la carga de la prueba a las partes acusadoras, a quienes incumbe exclusivamente probar los hechos constitutivos de la pretensión penal, debiendo ser suficiente para generar en el juzgador la evidencia de la existencia de un hecho punible y de la responsabilidad penal que haya tenido en el acusado, así como sustentar la actividad probatoria en auténticos medios de prueba obtenidos con respeto a los derechos fundamentales y practicados en el juicio oral bajo los principios de igualdad, contradicción, inmediación y publicidad, exceptuándose los supuestos de prueba preconstituida y anticipada, siempre que se observe el de un incumplimiento de determinados requisitos materiales (imposibilidad de reproducción en el juicio oral), subjetivos (intervención del juez de instrucción), objetivos (contradicción con la intervención del letrado) y formales (introducción en el juicio a través de la lectura de los documentos).

Por tanto, no cualquier prueba practicada en el plenario permite el dictado de una sentencia condenatoria, ya que la misma debe ser suficiente. Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 30 de julio de 2012), puesto que en caso contrario, debe aplicarse el Principio In dubio pro reo y dictar una sentencia absolutoria.

Blanca Escaño